Por Roque Juan Carrasco Aquino
“El proceso que engendra esta suma de valor mayor es la producción capitalista; el proceso que la realiza, la circulación del capital. El capitalista no produce la mercancía por la mercancía misma, en gracia al valor de uso que encierra ni con vistas a su consumo personal. El producto que en realidad interesa al capitalista no es el producto material de por sí, sino el remanente de valor que deja el producto después de cubrir el valor del capital consumido en él. El capitalista desembolsa el capital total sin preocuparse del distinto papel que sus diversas partes integrantes desempeñan en la producción de plusvalía” (Marx y Engels; 1894: 26).
Cada vez la incertidumbre de la humanidad socava la estabilidad social; se desquician los que menos tienen y no soportan el vacío de la inseguridad en el ámbito laboral, como una primera instancia estructural de reproducción familiar.
En la actualidad, existe un aniquilamiento del llamado estado de bienestar y el Estado cede prácticamente los beneficios otrora épocas de bienestar social, económica, de vivienda, empleo; hoy, existen limitaciones a las acciones reproductivas materiales de la clase trabajadora.
Mientras la clase política a escala internacional obedece sin crispar, se vuelve sumisa, acepta la arrogancia y el autoritarismo del presidente de los Estados Unidos a fin de no contradecir las leyes capitalistas en su versión radicalizada del fascismo depredador.
En este escenario, se vuelve una confusión dramática esta tendencia de descalabros económicos destructivos, especialmente a países pobres y sus pueblos. Esto significa prácticamente un deterioro material y una inestabilidad socioeconómica y de reproducción colectiva.
En algunos países se ha caracterizado una desestabilización en épocas de crisis e incertidumbres como… “gran desorden”; es el concepto con el que los chinos designan las épocas turbulentas” (Poch; 2017). Incluso más que ello, es el orden de la crisis capitalista cuando está en peligro de no incrementar su tasa de ganancia por encima de la reproducción social.
Las demostraciones de fuerza, de injerencia, de autoritarismo en contra de las economías del mismo orden y Consenso de Washington (Montes; 2020), ahora no resuelve sus expectativas hegemónicas, agudiza sus intervenciones políticas, diplomáticas, injerencistas, militares, además con amenazas de apropiación de territorios (Panamá, Groenlandia, Canadá, América Latina, Ucrania, Gaza como dueña del territorio Palestino, entre otras regiones; sin embargo, aunado a estas tendencias hegemónicas en acción directa, de apropiación, está en marcha ya.
No obstante, a “… su vez, un giro muy marcado de una parte de la clase dominante hacia posiciones neofascistas” (García; 2024) es la posición marcada de las derechas internacionales.
Atemorizar, amenazar, despojar, asesinar, exacerbar los ánimos entre posiciones políticas y descalificar las ideas de izquierda e impone su lógica en los medios masivos de comunicación, características de la prensa vendida.
Estos ejemplos los tenemos en México con la oposición neoliberal apátrida, entreguista y traidora del Prianismo y un sector de la iglesia, de académicos, “intelectuales” al mejor postor, entre otros sicarios contrarios a la Cuarta Transformación (4T).
La cuestión ahora es cómo comprender la incertidumbre plasmada y expresada como la hecatombe mundial. He ahí la preocupación de los pueblos como siempre en lucha, para sobrevivir después de aplicar políticas económicas de sus países para pagar deudas, aranceles, fraudes, intereses de las deudas provocadas por la burguesía local y extranjera; asimismo, de empresarios corruptos.
De modo que la fuerza de trabajo se encuentra en un caos social. Por ello, “…se puede ampliar a todo lo que implica el antropoceno, es decir, el vivir en una época en la que la acción humana se ha convertido en factor de cambio geológico y de potencial suicidio de la especie (porque ahora tal suicidio es técnicamente viable a diferencia de la época histórica no antropocénica).
Pero en términos más concretos, esa percepción de desorden se ha hecho mayor… (Poch… Ibidem). Trump y sus primacistas redentores del “Destino Manifiesto” (Cuevas; 2024); asimismo en su versión racista de “Doctrina Monroe” (Marín s/f), viven en la atmósfera del torbellino del capitalismo fascista.
De continuar con la decisión unilateral de los ricos del planeta arremolinados en la presidencia de Estados Unidos y el titiritero capitalista brazo derecho del fascismo, Trump, la guerra está sonando con sus pisadas cual botas militares avanzan hacia el exterminio mundial.
Una cita de Erasmo de Rotterdam nos sugiere: “…la guerra es como el océano de todas las maldades en la naturaleza, su vicio marchita toda exuberancia, retrasa todo progreso, derriba todo apoyo, destruye todo buen inicio y amarga toda dulzura; en fin, es capaz de contaminar todo sentimiento de caridad y religión, es la mayor desventura humana y la más grande abominación de la divinidad (Rotterdam; 2020: 12).
Esto significa entonces que, la destrucción de lo construido socialmente por la clase trabajadora puede destruirse como consecuencia irracional para detener la caída tendencial de la tasa de ganancia.
Para el capitalismo del presente, no basta con explotar a la fuerza de trabajo en condiciones de penuria y sobreexplotación, lo que interesa es obtener de ella su valor como productora de plusvalía. Aunado a que lo producido por ella, es decir, generar ganancias extraordinarias como valor de cambio en el mercado especulativo de mercancías.
Por ello, cuando esto no sucede, se interrumpe el ciclo de la mercancía y no se vende; entonces, la tasa de ganancia se reduce a grado tal que, el capital provoca las crisis y genera desempleo, represión, exterminio, invasiones y robo de territorios para extraer de ellos materias primas; además, una clase trabajadora desintegrada de sus gremios y apropiarse del valor y de la plusvalía.
En este sentido es claro lo que nos plantea Marx y Engels en el Tomo III de El Capital. Retomo un fragmento para explicar en parte este fenómeno que, de no considerar se muestra difícil comprender el capital fascista de Estados Unidos:
“Pues si todas las mercancías tienen como característica común el venderse por más de su costo de producción y de ello se exceptúa únicamente el trabajo, el cual se vende por su precio de producción exclusivamente, ello quiere decir que se vende por menos del precio que constituye la norma en este mundo de la economía vulgar. La ganancia extraordinaria que esto procura al capitalista individual o a la clase capitalista en su conjunto…” (Marx y Engels; 1894: 7).
Esto es lo que está en juego en las fauces del capitalismo imperialista con su expresión fascista de Donald Trump.
Referencias
– Cuevas, José Manuel (2024): ¿Qué es la doctrina del destino manifiesto? En línea. Página web: https://elordenmundial.com/que-es-doctrina-destino-manifiesto/
– García, Ana (2024): El retorno de Trump. Una explicación marxista. Comisión Ejecutiva Izquierda Revolucionaria Norteamérica. En línea. Página web: https://www.izquierdarevolucionaria.net/index.php/internacional/norteamerica/13943-el-retorno-de-trump-una-explicacion-marxista
– Marín, Guzmán Roberto (s/f): La doctrina Monroe, el destino manifiesto y la expansión de Estados Unidos sobre América Latina. El caso de México. En línea. Página web: https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/estudios/article/view/30806/30697
– Marx, Carlos y Engels, Federico (1894): Tomo III del capital. En línea. Página web: https://aulavirtual4.unl.edu.ar/pluginfile.php/7103/mod_resource/content/1/marx-karl-el-capital-tomo-III.pdf
– Montes, Ana (2020): ¿Qué fue el Consenso de Washington? Página del Orden Mundial. En línea. Página web: https://elordenmundial.com/que-fue-consenso-washington/
– Poch, Rafael (2017): Tendencias del actual desorden (La Vanguardia, 8 de marzo). En línea. Página web: https://www.pensamientocritico.org/primera-epoca/rafpoc0317.pdf
– Rotterdam, Erasmo de (2020): Lamento de la paz amenazada y menoscabada en todas partes. En línea. Página web: https://acantilado.es/wp-content/uploads/Extracto-Lamento-de-la-paz.pdf