En búsqueda del tiempo mexicano… la izquierda mexicana y el Partido Socialista Unificado de México

Entre nosotros no hay duda de que un partido en el que se fusionará

el Partido Comunista Mexicano debería ser, por su naturaleza de clase,

un partido que expresara los objetivos históricos,

los intereses, las concepciones y las formas de hacer política de la clase obrera.

ARNOLDO MARTÍNEZ VERDUGO

Por: Armando Leal

@armandoleal71

Recientemente una noticia ocupó algunos espacios de los medios masivos de comunicación, se trata de la pérdida del registro local, en al menos 15 estados de la República, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), aquel partido “fundado” el 5 de mayo de 1989. El PRD fue la consolidación de muchos sueños, pero sobre todo la cristalización de un esfuerzo político por crear un frente único de las diversas fuerzas de izquierda partidista y organizaciones políticas sin registro.

El PRD tiene su antecedente en el Partido Mexicano Socialista (PMS), que es la expresión política de una corriente unificadora que provenía del Partido Comunista Mexicano (PCM) y de un grupo comandado por Arnoldo Martínez Verdugo. A través del registro del PMS se aglutinan: el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), el Partido Patriótico Revolucionario (PPR), Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), Unión de la Izquierda Comunista (UIC), tiempo después y casi a regañadientes, se suma una escisión del Partido Socialista de los Trabajadores (PST).

El PSUM fue el primer esfuerzo político por crear un frente único de la izquierda partidista, así como de organizaciones políticas sin registro. El PSUM obtiene su registro el 17 de diciembre de 1981, en ese primer frente de izquierda partidista confluye el Partido Comunista Mexicano (PCM), el Partido Socialista Revolucionario (PSR), el Movimiento de Acción Política (MAP), el Movimiento de Acción y Unidad Socialista (MAUS) y el Partido del Pueblo Mexicano (PPM). El registro original del PSUM y PMS, provienen del antiguo registro del Partido Comunista Mexicano.

Los años ochenta del siglo pasado signaron el punto de inflexión de la IZQUIERDA mundial, los antiguos partidos y organizaciones políticas socialistas y comunistas confrontaron la crisis del socialismo real, la respuesta a dicha crisis fue un viraje en torno al Objetivo; para el historiador y especialista en la izquierda, Enrique Semo se trató de “…un colapso del cual no se recuperarían jamás.”

En el caso mexicano, el colapso de las izquierdas fue confrontado desde diversas perspectivas, para algunos antiguos comunistas, socialistas, la batalla estaba perdida y fue más fácil su asimilación al régimen político, sus bibliotecas muy pronto mutaron, echaron a la basura sus antiguos libros de juventud e hicieron sendas y chabacanas críticas al pensamiento de Karl Marx; para otros, el derrumbe los llevó momentáneamente a “perder la esperanza” y reelaborar las tácticas.

Un caso destaca por su visión, se trata del antiguo comunista, obrero y estudiante de la Escuela Nacional de Pintura y Escultura “La Esmeralda”: Arnoldo Martínez Verdugo, quien se afilió al PCM en 1946, una década más tarde fue elegido miembro del Secretariado Colectivo (1959) hasta llegar a ser su Secretario General (1963-1981). A partir de la dirección de Martínez Verdugo, el partido inicia un proceso para articular a las diversas agrupaciones de izquierda en torno a un esfuerzo común, se trata de: la táctica de unidad de acción, la idea que subyace de este postulado político es la consolidación de una gran agrupación de masas.

Otra de las aportaciones de Arnoldo Martínez Verdugo está la “legalización” del PCM, para ello es un partícipe activo en las negociaciones de la reforma política de 1977, que permitió no solo la participación del PCM en las elecciones intermedias de 1979, donde obtuvo el 4.97%, lo cual se tradujo en 18 escaños en la cámara baja.

Las relaciones del PCM con las diversas agrupaciones de izquierda no fueron tersas; es más, las relaciones que las diversas izquierdas mexicanas mantuvieron entre sí, fueron problemáticas, de grandes debates, divergencias por el camino que se debería de tomar, por si el cambio debería de ser gradual, o bien, de inmediato; si debería ser pacíficamente o a través de la violencia revolucionaria; en fin, muchas veces las diferencias fueron por matices, otras, eran contrapuestas.

Por ello, el esfuerzo de Arnoldo Martínez Verdugo y de los pescados en la creación del PSUM, luego el PMS y finalmente el PRD, es único en la historia de la izquierda mexicana, del cual debe darse cuenta en toda su dimensión histórica. La unidad de acción que planteaba el PCM de Martínez Verdugo, no solo es producto de una lectura de las condiciones históricas existentes, sino, reivindica su antigua tradición por la democratización del país, fue ella las que los llevó a apoyar en las elecciones de 1928, la candidatura presidencial del magonista Pedro V. Rodríguez Triana.

Los esfuerzos de Arnoldo Martínez Verdugo por crear un frente único que apuntalará los diversos esfuerzos de las izquierdas para democratizar al país, se consolidaron en el proceso electoral de 1988. Mucho se ha dicho sobre el aporte de Cuauhtémoc Cárdenas a la lucha democrática de México, los medios lo bautizaron como “ideólogo de la izquierda mexicana”, “líder moral”, pero las aportaciones de Cárdenas, más allá de su apellido y figura, en la creación de ese frente único de izquierdas mexicanas es menor a lo que realmente fue.

En: “La Búsqueda” (2003), Enrique Semo señala que el amplio espectro de la izquierda mexicana marcaba su camino por la revolución, como principal vía de cambio social; sin embargo, también reconocían que las condiciones objetivas no estaban dadas; sin embargo, no postergaron la lucha por la transformación del país. Por ello, fueron partícipes activos en la lucha por el derecho al voto de las mujeres, así como también en que los jóvenes de 18 años participaran en las elecciones.

La lucha del PCM como de diversas agrupaciones políticas de la izquierda, no sólo se expresaba en los procesos electorales, también fue un partícipe activo en los movimientos sociales, ahí está la lucha de Valentín Campa y DemetrioVallejo, la participación de las juventudes comunistas en el movimiento estudiantil de 1968, en la lucha de los obreros por la democratización de sus organizaciones, por mejoras laborales, por derechos económicos y políticos.

El camino revolucionario de la izquierda mexicana tuvo diversos senderos, mantenía trabajo político en universidades, centros de trabajo diversos, desde la fábrica hasta los trabajadores al servicio del Estado. La izquierda mexicana creó el Movimiento Urbano Popular, luchó por la gratuidad de la educación superior, por los derechos humanos. Uno de los guerrilleros insigne de la izquierda, el profesor normalista, Lucio Cabañas, fue dirigente del PCM, que el 17 de mayo de 1967 fue obligado a entrar en la clandestinidad y huir a la sierra, por la represión del Estado mexicano.

La Izquierda mexicana es diversa, tiene múltiples expresiones, es difícil hablar de ella en singular, pero a pesar de sus “diferencias” hay un camino en común, aquel que lleva al guerrillero a votar por Valentín Campa (1976), por Arnoldo Martínez Verdugo (1982), Cárdenas (1988) o doña Rosario Ibarra de Piedra (1988).

Cuando cayó el Muro de Berlín no había ya en México un partido comunista”, señala Semo, el Partido Comunista Mexicano había decidido disolverse, dar su registro, para la creación de una nueva agrupación política de izquierda. Los comunistas lo hicieron sin reticencias, contraria fue la actitud mezquina de Heberto Castillo y sus partidarios.

La noche del jueves 9 de noviembre de 1989, los alemanes del este cruzaban el muro, después con mazos y picos derrumbaron el signo autoritario del socialismo real. El 5 de mayo de 1989, decenas de miles de dirigentes y luchadores sociales de la izquierda de toda la República, corrían en masa a Monterrey #50 (la sede del Partido Comunista Mexicano) para reafirmar su voluntad de fundar el Partido de la Revolución Democrática, fueron días en que los antiguos camaradas, los militantes de diversas causas y “posiciones” se encontraron en las escaleras del edificio del PCM.

El PRD fue en esencia un frente de izquierdas, en su seno se manifestaron, inicialmente, las antiguas diferencias, que luego los medios de manera racista bautizaran como tribus. Aquellas derivas ideológicas se vaciaron, la burocratización de los viejos dirigentes que confluyeron en el frente, fue tal vez, la gran herencia del cardenismo y su Corriente Democrática, a quienes les aterraban los movimientos sociales de izquierda, sus manifestaciones radicales y su deseo de justicia.

Es memorable el impase de Cárdenas frente a la demanda de millones de mexicanos por luchar contra el fraude electoral, él deseaba la institucionalización de aquella rebeldía, cuando los campesinos, obreros y millones de votantes le pedían una directriz: la toma del poder, el hijo del general, opto por la inmovilización. Ahí está el primer divorcio con los movimientos sociales.

La burocratización de la rebelión llevó a muchos de los antiguos dirigentes de las diversas agrupaciones políticas que dieron cuerpo al frente de izquierdas a hacerse justicia, durante décadas habían vivido en la precariedad; sin embargo, a través de la revolución democrática dejaron de ser pobres para ser clasemedieros y luego ricos. El proceso de descomposición de varios de los “dirigentes” de las antiguas agrupaciones de izquierda los llevó a la corrupción.

El PRD fue producto de un largo andar de las izquierdas mexicanas, las experiencias de unidad previas a su fundación, fueron múltiples. Se ha dicho con insistencia que fue la Corriente Democrática y Cárdenas, quienes plantearon la idea de fundar el partido, dicha afirmación parte de un desconocimiento de los diferentes procesos históricos de la izquierda mexicana; pero también, pretende que el nacionalismo revolucionario es la ideología de la izquierda mexicana.

Lectura conveniente para Cárdenas y sus huestes, útil también, para los antiguos aliados de Talamantes, que fusionados con las huestes hebertistas, hoy controlan ese cascarón llamado PRD. A más de tres décadas de su fundación el PRD dejó de ser de izquierda y partido político.

La alevosía se fraguó durante años, lentamente, bajo diversos argumentos, los hoy dueños de la franquicia, traicionaron los 265 militantes muertos durante el salinato, vendieron el legado del Partido Comunista Mexicano (de quien es el registro) traicionan la lucha de millones de jóvenes, mujeres y varones que construyeron el largo andar democrático que posibilitó el triunfo electoral de la izquierda en 1988, 2006 y 2012… donde el régimen político cometió fraude. La pérdida de 15 registros locales de la franquicia PRD es consecuencia de la burocratización de la revuelta propuesta por Cuauhtémoc Cárdenas.

La fundación del Partido Socialista Unificado de México (PSUM) marca un enclave histórico en la lucha por la transformación del país por la izquierda mexicana. Una izquierda honesta, con una ética profunda, que no se corrompió frente al pragmatismo neocardenista, que sin cortapisas dio su registro para la unificación de las izquierdas. El PSUM está presente en el Movimiento de Regeneración Nacional, es parte central de los cimientos que permitieron la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador. Hay mucho que reconocerle a aquella generación que luchó por sus sueños… hay mucho que reconocerle al egresado de la Esmeralda, nacido en PericosSinaloa, el comunista Arnoldo Martínez Verdugo.

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