El reparto del territorio y los traidores de sus pueblos

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“Pero en realidad hacía tiempo que habían decidido que querían deshacerse de Saddam Hussein. En los años 1990 podemos encontrar textos donde los neoconservadores decían cosas como: «Ese petróleo en Irak es nuestro y Saddam no está colaborando, por lo tanto, debemos deshacernos de él». Pero luego vieron que era muy difícil que la opinión pública estadounidense apoyara una intervención directa en Irak a menos que hubiera alguna razón real. Algo como Pearl Harbor” (Martínez; 2022).

En estos últimos días, las guerras provocadas por Estados Unidos como policía hegemónico del imperio pretenden adueñarse de todo lo vendible. En estos momentos que se difunde la idea de que ya se detuvo la guerra entre Israel y el exterminio de Palestinos; como de Ucrania y Rusia. 

          Ambos espacios territoriales, emerge incertidumbre en los hechos. No obstante, la sed de riquezas se antepone al reparto de balas y misiles contra el pueblo Palestino y la autodefensa de los pueblos de Rusia y Ucrania. Sin embargo, la esencia de estas guerras es por el control irrefrenable de los recursos, del territorio, del poderío militar y el golpeteo de la presencia rusa en la zona para defender su propio territorio y el exterminio sionista contra niños, mujeres embarazas y personas de la tercera edad enfermos y agonizando.

          Esa es la realidad del presente: provocar guerras imperialistas para someter a pueblos y naciones que no ceden por las buenas sus recursos y provocar la aniquilación de sociedades enteras a cambio del control y el pillaje de pertenencia ancestrales de lo natural y humano de naciones independientes, pero dependientes de todo el imperio gringo. 

          Ahora, ¿qué hacer frente a las políticas del llamado “nuevo orden mundial”, escenario del derecho internacional, flujos financieros, seguridad mediados por el derecho a modo?, donde los organismos: FMI, OMC, BM, etc., se disputan territorialmente mercados y recursos (Sánchez; 2018). Entre otras descripciones expresivas del llamado desorden mundial; lo que quiere decir pues, si se pregona el “orden” es porque su contrario es el caos o las crisis.

          Esto también nos viene a la mente que, para imponer el poderío de las armas, de la diplomacia injerencista y las intervenciones territoriales para apropiarse de todo lo que el mercado y el capital le urge: la acumulación capitalista. 

          Esa es la esencia de lo que nos tratan de vender y hacer tragar la píldora de que son problemas de gobiernos antidemocráticos, anticapitalistas, antifascistas, antisistémicos, antineoliberales, etc. Sin embargo, es el resultado del dominio de tres direcciones impuestas: a) la ideología dominante que impera en todas las instancias de reproducción la ideología, conocimientos: universidades, como de instituciones: Estado, iglesia; b) el patrón económico y monetario del dólar que, de momento, es el poder hegemónico de intercambios financieros mercantiles y; c) el poder militar del imperio con su nuevo orden mundial guerrerista para imponer sus caprichos rentistas, acumulación del capital y pillaje de recursos especulativos.

          Según la página del “nuevo orden mundial”, después de un análisis del marxismo, estos prevén y desacreditar en los sucesivo: “…los cambios históricos resultan de la lucha por controlar los medios de producción. Las sociedades postcapitalista serían una etapa futura sin Estado, pues se trataría de sociedades comunistas sin clases sociales” (Ochoa; 2024). El miedo para los ingenuos y rechazar un verdadero análisis de lo que acontece con la lógica capitalista y el saqueo de recursos naturales y humanos de los países pobres.

          Estos elementos que se vierten en los diarios vendidos y sumisos a los dueños de los medios de comunicación e información para mantener el statu quo. Es, al mismo tiempo, el instrumento ideológico del imperio estadounidense en crisis que intenta imponer su verdad, su doctrina, su supremacía y su poder para apropiarse de los territorios. 

          Más que el espacio geofísico y socioespacial del territorio, en esencia son sus recursos naturales: combustibles fósiles, gas, materiales de las tierras raras, fauna, flora, agua, entre otros elementos necesarios de la acumulación y el dominio de la naturaleza. 

          En el caso concreto de Ucrania, donde el propio Trump desea el control de los recursos ucranianos con más del 50% de las “tierras raras” (Rivera; 2025), minerales que son escasos en otras regiones, pero, en esta zona en especial abundan. Destinados al final para las necesidades de reproducción de celulares, baterías de sistemas inalámbricos, equipos de cómputo, entre otras plataformas necesarias para competir en el mercado mundializado.

          Estos ejercicios del poder hegemónico globalizado son la estrategia del ente imperial de los Estados Unidos de acaparar, controlar, dominar, imponer verdades, apropiarse de regiones, por dos instancias: una, de manera “legal” o diplomática sin evasiones, pero con amenazas de intervenciones y; dos, con el poder armamentista que le identifica como imperio del dolor, del exterminio, de injerencias, de sometimientos y asesinatos de pueblos para robar sus patrimonios están en el escenario guerrerista de Donal Trump, títere del capitalismo mundial.

          Es la expresión reciente del “nuevo orden mundial” liderado por el capital arropado por Trump y sus aliados para el control dominante del mundo bipolar. Si por un lado el bloque europeo y Estados Unidos y el otro gobernado por Rusia y China. ¿Dónde nos ubicamos en este escenario de la repartición de territorios? ¿Qué hacer frente al reparto de zonas? 

          En consecuencia, la autodeterminación de los pueblos pacíficos, respetables de lo ajeno, tal como lo expresó en su momento Benito Juárez: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

          Sin embargo, debemos recuperar nuestras formas de luchas, de organización, de solidaridad entre naciones internacionales, así como de debatir entre nuestros pueblos, porque aquí mismo tenemos a los traidores a la patria: PriAn, MC, académicos entreguistas de confort y a “intelectuales” al mejor postor para vender y entregar lo que nunca han sido suyos; es decir, la nación libre y soberana de México. 

          Es lo que debemos de enfatizar constantemente, porque los traidores, entreguistas, oportunistas, arribistas, racistas y antimexicanos están activos y en espera de la intervención extranjera e hipotecar vilmente al país.

Referencias

– Cámara de Diputados (2006) Muro de Honor. En línea. Página web: https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/muro/pdf/respeto.pdf 

– Martínez, Estefanía (2022): Estamos viendo una reconfiguración del orden mundial. Revista Jacobin. En línea. Página web: https://jacobinlat.com/2022/10/harvey-estamos-viendo-una-reconfiguracion-del-orden-mundial/ 

– Ochoa, Natalia (2024): ¿Qué es el marxismo? Página el “Orden Mundial”. En línea. Página web: https://elordenmundial.com/que-es-marxismo/ 

– Rivera, Fernanda (2025): Trump quiere que Ucrania pague con sus recursos naturales. Meganoticias. En línea. Página web: https://www.meganoticias.mx/guadalajara/noticia/trump-quiere-que-ucrania-pague-con-sus-recursos-naturales/596503

– Sánchez, Múgica Alfonso (2018): El orden mundial y la reconfiguración hegemónica en el siglo XXI. Rev. mex. cienc. polít. soc vol.63 no.233 Ciudad de México may./ago. https://doi.org/10.22201/fcpys.2448492xe.2018.233.56138

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