El IPN, reducto del neoliberalismo sin conciencia de clase

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“Los burgueses tienen razones muy fundadas para atribuir al trabajo una fuerza creadora sobrenatural; precisamente del hecho de que el trabajo está condicionado por la naturaleza se deduce que el hombre que no dispone de más propiedad que su fuerza de trabajo, tiene que ser, necesariamente, en todo estado social y de civilización, esclavo de otros hombres, de aquellos que se han adueñado de las condiciones materiales del trabajo. Y no podrá trabajar, ni, por consiguiente, vivir, más que con su permiso” (Marx; 2000: 8-9).

El Instituto Politécnico Nacional (IPN), en su encrucijada de imprecisiones aventajando la inestabilidad; por supuesto, provocada desde el exterior. Mientras la pasividad acrítica, intolerante, “apolítica” y de holgazanería identifican a grupos engatusando a la mayoría estudiantil para desestabilizar a la Institución formadora de técnicos para la patria (en los programas no especifican crear conciencia de clase transformadora). 

Es un tanto impreciso volver al pasado, pero, sin comprender el presente producto de él. Sin embargo, se desprecia el origen mismo del Politécnico. Ahora en agonía el cardenismo que le dio razón y sentido a su especificidad creativa.

 La mayoría de la comunidad del Instituto se olvida la perspectiva inmediata; es decir, su clase, de su esencia, de identidad, de sus relaciones con los pueblos e ignora su futuro; al tiempo añora dominar el inglés y convertirse en talachero técnico meramente de las empresas extranjeras. 

En concomitancia, olvidarse de su entorno inmediato, de la familia que le impulsó a egresar, de su país; le importa en nada, qué exigirles a sus traidores vendiendo e hipotecando a su país. Transfugarse en la inmediatez le resulta lo simplista de su memoria perdida. Refugiarse a otro país es el olvido de sí mismo y creerse extranjero en su mente, obediente y sumiso en su propio país; claro, a las órdenes de las trasnacionales.

Permitir que la inteligencia sea dominada por el capital es destruirse por un valor monetario; desvalorizado después, en el tiempo y espacio concreto. Al final, convertirse en la fuerza de trabajo asalariado sin creatividad ni identidad, más que de ofrecerse tal cual mercancía viviente deshumanizado, subsumido a los intereses del capital. Realidad alcanzable en una senda trazada por sus maestros, los planes, programas, carencias de sentido crítico de la ideología dominante y del contexto residual neoliberal. 

Al final logra vivir olvidándose de su origen pobre, clasemediero o combinándolos entre ambos en un mismo escenario: entre comedia y drama de la existencia galopante incierta. Lo existencial entonces se reduce a lo escéptico, acrítico, antiacadémico y conformista. 

Es una verdad aceptada, pero, sin comprenderse del por qué siendo aulas libres para el debate y aportaciones ideológicas no se aprovechan. Empero, la censura de ciertos profesores conservadores se impone por encima de la libertad de opinar o de cuestionar realidades impuestas. 

En los posgrados del IPN se domestica al alumno para aceptar que, la crisis socioambiental no existe y que la “ciencia y la tecnología” a secas habrán de resolver los fenómenos del cambio climático: importando tecnologías. Esa es la otra contradicción de un movimiento conservador e ideología del Prianismo empecinado en imponer a los alumnos falsedades sustanciales, negando la especificidad de las contracciones reales del capitalismo depredador a la lógica del imperialismo gringo.

Las ciencias sociales en el IPN no existen, pese a que intentan algunos profesores levantar cabeza por encima de la censura, de las ingenierías y de prianistas otorgando apoyos a sus incondicionales. 

En tanto, si se crearon Escuelas con esas disciplinas, en la práctica se excluyen, no existen soportes verdaderos; contrariamente como a las ingenierías o áreas de las ciencias duras o exacta. 

Allí, los presupuestos son considerables en ciencias biológicas (sobre todo para prianistas y derechas contrarias a la 4T). El argumento es que, el IPN, genera “científicos” en ingeniería. Las ciencias sociales se pierden entre la discriminación y el espacio confinado para censurar la discusión. 

Ahora ya no se aprende en la enseñanza-aprendizaje, la lógica es defender un cientificismo atroz incapaz de identificar los fenómenos más allá del pragmatismo ingenieril. Sometido el estudiante a las necesidades de la ideología gringa y referirse a sus investigaciones como las únicas y contrarias a las generadas en el país. El malinchismo a flor de piel está desde la dirección del propio IPN. 

En cuanto al movimiento de estudiantes, se menciona entre la misma comunidad que, son alumnos (de Ciencias Biológicas, donde el Prianismo está consolidado para desestabilizar al IPN y al Gobierno Federal); además son improvisados con tendencia a escalar dirigencias e incorporarse a los puestos de “elección popular” impuestos por el Prianismo; cuando menos, en listas plurinominales. 

He ahí del por qué estos partidos no desean la reforma electoral y desaparecer este legado neoliberal de imponer candidatos serviles al conteo de votos irracionales sin credibilidad de parte de los mexicanos. 

Recibir once mil pesos de extraños con risas y apremio, para su movimiento (Pedrero; 2026; La catrina norteña; 2026) es deleznable y prostituirse al mejor postor; esto fue un descaro, una supuesta ingenuidad y un desprecio a la comunidad; misma que esperaba de un movimiento capaz de frenar no erradicar la corrupción ancestral de gobiernos sexenales neoliberales. 

La realidad del presente contradice los hechos; consientes que, en las Universidades e Insituros públicos el Prianismo y la derecha fascista, se confabulan para entrometerse en la vida académica y democrática del IPN. Si bien estamos de acuerdo con algunas de las demandas, por cierto, debatibles. 

Empero, quién en su sano su sano juicio esté en contra de la corrupción; o en contra de mayor presupuesto o, aumentar la planta docente. Desde luego, nadie. No obstante, el método intransigente y el vandalismo no se concibe en una demostración de diálogo; lo que nuca existió en los regímenes del Prianismo: la represión y asesinatos eran la normalidad y el autoritarismo pregonaban en ese entonces. Nosotros sufrimos la violencia; pues éramos la disidencia estudiantil, como de obreros, campesinos y magisterial.

Emergen las provocaciones. Sin duda, se asemejan a las actitudes derechistas y partidistas desde fuera y dentro del Instituto. Por ejemplo, negarse al diálogo a no plantear o proponer alternativas de solución es tendencial a la inestabilidad y coincidir con los traidores a la patria. 

Hacer apología de los entreguistas y encaminarse a un desequilibrio educativo y rechazar respuestas probables para no arriesgar perder un semestre lectivo y reducirse a un mes como fue en 2022 y 2023: ESIA Zacatenco y ESIQIE. 

Conscientes de que el titular de la SEP, Mario Delgado, coincide con sus intereses coempresariales, con organismos trasnacionales: Coca Cola, Bimbo, etc. (Fernández; 2026) es al mismo tiempo un alfil del Prianismo apapachando a sus chapulines. Aunado a ello, su negativa de preservar la corriente del pensamiento crítico vuelve a sus andanzas neoliberales. Prueba de ello es la expulsión de Marx Arriaga de la Secretaría. 

En este sentido, los estudiantes se agrupan a los conservadores atizando las provocaciones. Ahora se puede comprender que, quienes están contra el IPN, están a favor de Mairo Delgado y chapulines Prianistas asesorados por la derecha fascista. 

Lo expuesto hasta el momento es una apreciación que se vive, se analiza, se comprende a partir de entrevistas y conclusiones del pasado, presente y las contradicciones de un movimiento impreciso, fuera de su contexto ideológico y su descontextualización histórica. 

Confundir a Díaz Ordaz con Claudi Sheinbaum es caer en la ignorancia fatal de jóvenes que debían saber de su historia; de su papel fundamental hacia un pueblo que más de 80 años estuvo gobernado por el Prianismo y la derecha en sus diferentes procesos de autoritarismo y represión. 

Lo que ellos disfrutan en el presente son legados del 68, 71 y del 2014 con la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Por supuesto, este movimiento está lejos de saber su propia historia (López; 2026). Son ajenos a su contexto y no desean recordar y menos analizar el tejido real de acontecimientos provocados por los Gobiernos Prianistas neoliberales. Esa historia ni les interesa ni podrán debatir las contradicciones de un Estado fallido y autoritario que aún pregonan en las Secretarías de Estado. 

De ahí que, el IPN esté en una situación inmerso en un desfase académico, de realidades objetivas de la cotidianidad sin respuestas; donde el contexto esta dilapidado y fuera de lugar. 

La planta docente data ya de mayores de 60 años y con orígenes Prianistas conservadores reanimando ideas neoliberales y negando el consenso en la toma de decisiones; censuran la libertad de catedra, la organización democrática de estudiantes y académicos. He ahí la crisis de los alumnos como una crisis de la dirección de vanguardia que niega periódicamente el origen cardenista del IPN. 

Esa tendencia exacerba ánimos democráticos y se disciplinan hacia la subordinación de las investigaciones acríticas y reproducir estudios banales del extranjero: copiar y pegar textos sin analizar son ligeras y sesgadas de las academias.

En cuanto al todo de la unidad en la diversidad, es actuar en simulaciones de modelos matemáticos para aparentar que, la ciencia resolverá todo. El positivismo trasnochado está vigente en el IPN gracias a los planes, programas y la irresponsabilidad de quienes asumen puestos administrativos y coordinadores de la actualización de programas de estudios de áreas centrales y desde allí truncan posibilidades de la ciencia popular. 

Entonces gobernar para la gestión presupuestal y negar las prioridades de las investigaciones críticas capaces de aportar nuevos conceptos, categorías y variables en la dialéctica para transformar nuestras realidades. 

La cuestión es cómo hacer partícipes a los estudiantes, ahora, ausentes de todo fenómeno sustancial más que de las apariencias o de forma sin tocar esencias. 

En tanto hoy es preocupante y necesario debatir, analizar y aportar saberes y no por estar acostumbrados a copiar y pegar; aunado a las facilidades de la Inteligencia Artificial (IA) para convertirse en objetos o técnicos simplemente de acomodar frases a los textos descontextualizados e ignorar las contradicciones ideológicas, la cultura, la política académica y la importación de las herramientas teóricas y metodológicas. 

En suma, el presente de egresados con un perfil pasivo, escéptico, conformista y desinformado será presa de un mercado especulativo de tecnócratas, cosméticos y conservadores: ganar para vivir y no vivir para trascender.

Referencias

Pedrero, Manuel (2026): Estudiantes recibieron dinero en efectivo. Video. En línea. https://www.youtube.com/shorts/bd4cEZ4f8Po

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