El género es el marco principal de referencia para teorizar sobre las exclusiones

Por Redacción Reversos 

La mitad de los seres humanos está formada por mujeres, de manera que el género es y debe seguir siendo el principal marco de referencia desde el cual pueden teorizarse sobre todas las exclusiones, como han demostrado ampliamente los estudios sobre el tema y el activismo de las feministas, sostuvo la doctora María Pía Lara, investigadora del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). 

Al dictar la conferencia inaugural del VII Congreso internacional: Avances de las mujeres en las ciencias, las humanidades y todas las disciplinas 2021, convocado por la Institución, expuso que las sociedades “hemos tardado muchos años para darnos cuenta de que el género ha sido fundamental para problematizar toda clase de diferenciaciones sociales y políticas”. 

Esta categoría puede pensarse desde dos perspectivas inseparables: como una construcción simbólica para justificar la desigualdad y como una red de las conexiones constituidas por el poder de los varones para el sometimiento femenino, expuso la doctora y maestra en Filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona. 

En tal contexto, “Hegel llamaría al género como una forma de identidad relacional, es decir, definido a partir de lo que es o no el otro y, en ese sentido, las discrepancias erigidas y la justificación de las exclusiones de todo tipo son los principios organizadores, los cuales están estructurados a partir de un grupo sobre otros”, por lo que esa condición se ha convertido en el eje esencial para comprender y tematizar las diferenciaciones sociales que se extienden desde el género y el sexo, hasta la raza, la clase y la etnicidad, entre otras. 

“Sólo que también en estas exclusiones los hombres blancos siguen dominando a las mujeres en términos de clase, raza, etnia y, por ello, tiene que ser el género el marco desde el que pueda ampliarse el espectro de los estudios sobre la desigualdad social, política y económica”. 

El feminismo debe ser una teoría que pueda conectar al patriarcado con el capitalismo, porque ambos modelos permiten vislumbrar mejor el asunto, es decir, la desigualdad puede ser analizada por las estructuras de este sistema económico, mientras que el patriarcado “nos provee de un paradigma en el cual el control, las leyes y sus normas están regidos por cimentaciones sociales masculinas; uno y otro deben estar diferenciados porque poseen marcos y ordenaciones disímiles, pero los dos son necesarios para discernir todo tipo de injusticias vinculadas con el género”. 

La desigualdad ha sido estudiada sobre todo desde la sociología y la economía política, en particular a partir de la noción de clases, sin embargo, la teoría sobre la misma no puso énfasis en algunas de las relaciones entre las clases y los géneros “y por ello precisamos rescatar este nexo”. 

Esto significa una transformación del modo como se entendían las clases sociales, por ejemplo, Christine Delphy argumenta que existe una de mujeres amas de casa y otra de hombres que son los maridos, pero María Mies y Silvia Federici arguyen que aun los empleados de las posiciones más bajas se apropian del valor del trabajo no remunerado de sus esposas para que ellos puedan vender su fuerza laboral y, de este modo, participar también en la explotación de otras personas en el ciclo de acumulación de capital. 

Sylvia Walbi, quien define el patriarcado como un sistema en el cual ellos dominan, oprimen y explotan a las mujeres, “tiene razón al decir que al hablar de estructuras y no de rasgos biológicos entre ellos y ellas nos liberamos de los esencialismos”. 

Es decir, no se trata de una categoría ahistórica o intransformable, pero se requiere “concebirla como un paradigma desde el cual podemos analizar los lazos humanos como un marco de referencia asociado a los principios organizadores y a los ejes del poder social y político”. 

Al inaugurar el séptimo Congreso, el doctor Eduardo Peñalosa Castro, rector general de la UAM, dijo que profesoras y profesores de la Casa abierta al tiempo han adoptado dinámicas para abordar el fenómeno de la pandemia del COVID-19 desde disciplinas diversas, buscando transitar este periodo tan difícil con la reflexión y la generación de conocimiento nuevo. 

No obstante, es la investigación femenina la que cobra relevancia especial en el contexto del confinamiento, que ha visibilizado distintos procesos notables para la población en condiciones de vulnerabilidad, en particular, mujeres y niñas. 

 Este encuentro es resultado de una afortunada colaboración multidisciplinaria entre las cinco unidades de la UAM y es un ejercicio muy responsable de divulgación del saber creado en ellas que propone cuatro días de trabajos para examinar la vida y la educación en el contexto del COVID-19, de manera transversal desde las ciencias sociales, básicas, ingenierías, biológicas y de la salud, las artes para el diseño y las humanidades. 

El doctor Peñalosa Castro destacó que la labor de las investigadoras de la UAM y de instituciones de México y el extranjero ha contribuido al entendimiento de la crisis sanitaria en sus repercusiones de salud, así como en aspectos tecnológicos, políticos, económicos y sociales, sin olvidar factores fundamentales: el cambio climático, el desarrollo urbano y las megaciudades. 

El doctor Rodrigo Díaz Cruz, rector de la Unidad Iztapalapa, destacó la convocatoria del Congreso a una necesaria deliberación sobre la vida y la educación en el contexto de la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2, por lo que la mayoría de las mesas apunta a contender con los no pocos desafíos que las ciencias, las humanidades y las artes tienen y tendrán para superar los múltiples problemas, la terquedad de las desigualdades y las violencias profundizadas, pero también con las oportunidades que la contingencia ha gestado en los últimos 12 meses. 

Esta VII edición permite refrendar el compromiso que como universitarias y universitarios “tenemos con las dificultades por las que atraviesa nuestro país y el ánimo, la experiencia y el talento para proponer soluciones a ellas”, afirmó el Rector. 

Durante cuatro fechas se expondrán 160 trabajos en sesión oral y en cartel científico, con la participación de docentes del Instituto Politécnico Nacional y las universidades Nacional Autónoma de México, de Chihuahua, del Estado de México, de Colombia, Brasil, España y Honduras. 

Además, se presentarán cápsulas de vida de algunas profesoras Eméritas y Distinguidas de la UAM para mostrar sus trayectorias personales y académicas, así como los problemas que debieron superar como mujeres en su destacado paso por las ciencias, las humanidades y las artes. 

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