El ecocidio de Quiero Casa en Coyoacán con la complacencia de Mancera

Por: Karina Hernández Contreras/Christian Marín Reyes/Diego Rafael Barajas Jiménez/América Salgado Martínez/Aylin Viridiana Morales Arizmendi

La falta de agua y principalmente el ecocidio generado por la constructora Quiero Casa, ha puesto en alerta, desde 2015, a los vecinos de distintas colonias de la delegación Coyoacán.

El desperdicio de agua, en gran medida, y la falta de apoyo por parte de las autoridades en la Avenida Aztecas 215, ha obligado a que los residentes de las colonias afectadas como La Candelaria, Pueblo de los Reyes, Ajusco, Santo Domingo, Santa Úrsula y Ruiz Cortines, se levanten por cuenta propia a exigir justicia. La defensa del agua es el objetivo principal.

“Queremos que nuestras futuras generaciones no tengan que acarrear el agua en sus hombros”, dice Doña Fili, integrante de la asamblea.

Dicha constructora se fundó en el año 2009. Desde esta fecha uno de sus objetivos ha sido el crecimiento. El ranking de constructoras a nivel nacional de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) muestra cómo ha ido en aumento, con ventas de 89.7 millones de dólares en 2015. En tan solo un año logró subir del puesto número 44 (2014) al 39 (2015).

“Desarrollo Cantera” es el nombre que recibe el proyecto que dio inicio por parte de la constructora en 2015, con departamentos que van desde 1 millón 786 mil 145 de pesos, hasta 3 millones 850 mil 675 de pesos, dependiendo del número de habitaciones, que varía entre dos y tres, uno o dos baños, además de tener entre la misma construcción lobby, elevador, área para juegos infantiles, caseta de vigilancia, área para gimnasio, ludoteca, salón de usos múltiples, bodegas, área de estar al aire libre, pista de jogging, rampa de discapacitados y sanitarios comunes.

Quiero Casa se concibe como una constructora que ofrece la más alta calidad de vida a las personas mexicanas y a un precio completamente accesible. Según la empresa, “se crean los valores”, sin embargo, no contrastan con la realidad. Su argumento para llevar a cabo este tipo de construcciones es que estamos en la parte más ancha de la pirámide poblacional por lo que deben existir más viviendas.

“No secarán el río de lucha que nace en Los Pedregales”, se lee en una de las pancartas del plantón.

“Antes esta zona eran canteras, en tiempo de lluvia, los jóvenes venían a nadar, ya que se juntaba el agua y se hacían pozos. Así era este lugar. Tiempo después existió una escuela que se llamaba  Hermanos Revueltas. Era una escuela particular pero era muy bonita. En una ocasión vi en la puerta una invitación para un foro. Se me hizo raro que una escuela privada estuviera invitando a un foro abierto, así que fui.

“Los jóvenes fueron muy amables. Cuando entré pude ver que la escuela había protegido los árboles originarios de este lugar, árboles como los tepozanes, higuerillas, pirulís y en algunas partes había adoquín para de esa manera cuidar todo la flora que yacía ahí. Posteriormente nos dimos cuenta que la escuela ya no estaba. Han de haber vendido el terreno a la inmobiliaria Quiero Casa, y como estaba cercado no nos dimos cuenta, hasta que vimos que se estaba tirando el agua y es cuando empezamos la lucha”.

Así es como María de los Ángeles Hernández Castillo, mejor conocida como Doña Fili, recuerda el predio antes de que la constructora Quiero Casa llevara a cabo su proyecto inmobiliario en la calle de Aztecas #215, el cual consta de una unidad habitacional con 377 departamentos y tres pisos subterráneos de estacionamiento.

Al estar realizando las excavaciones, perforaron un manto acuífero del subsuelo, donde el agua fluye para después filtrarse en un acuífero principal. Esto provocó que las excavaciones se inundaran.

Esta obra representa una inversión de aproximadamente 120 millones de pesos. Asimismo, tomando como referencia la página oficial del proyecto “Cantera” de Quiero Casa, se puede observar el rango de costos que maneja la inmobiliaria para adquirir cualquiera de sus complejos:

Son 377 departamentos los que conformarán el complejo. Si tomamos el costo del departamento más económico y también el del más caro, tenemos un promedio de 2 millones 818 mil 410.50 pesos por departamento, que, multiplicado por la cantidad de departamentos, deja una estratosférica cantidad que sobrepasa los mil millones de pesos.

Recordando los 120 millones de pesos invertidos, queda claro que un proyecto de esta magnitud cumpliría con las exigencias y expectativas económicas que se esperan.

Rodrigo Gutiérrez, investigador en el  Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en un seminario sostenido en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de México, dijo:

“Por cada departamento que se construya, el gobierno cobra para dar las factibilidades de agua o de uso de suelo, aproximadamente 50 mil pesos, y esto es sabido por cualquier arquitecto del país”, y afirmó que “las plusvalías generadas por los mismos ciudadanos con base en el trabajo de años atrás es aprovechada por las inmobiliarias que no retribuyen el esfuerzo realizado”.

Retomando el primer punto señalado por Rodrigo Gutiérrez, si hablamos de una construcción de 377 departamentos, que, multiplicado por los 50 mil pesos, genera un total de poco más de 18 millones de pesos, los cuales representan una buena cantidad de dinero para el gobierno sin esforzarse demasiado.

“El agua es vida y la vida se defiende”, es el lema que utilizan como grito de guerra los vecinos afectados.

Lo que se pretendía hacer pasó en un principio casi desapercibido. Los vecinos comenzaron a notar la obra cuando salían litros de agua de grandes mangueras posicionadas en una puerta. Posteriormente, por la noche, vieron grandes pipas afuera del terreno: “Las llenaban continuamente, una tras una. Nos dimos cuenta de la cantidad de agua que salía por toda la que se tiraba al cambiar de una pipa a otra”, argumenta un vecino perteneciente a la lucha.

Como esto llamaba la atención de los vecinos, Quiero Casa, en lugar de dar aviso a las autoridades correspondientes, decidió sacar el agua de la manera veloz. Abrieron el pavimento para pasar las mangueras por debajo de la calle hasta la alcantarilla y luego repavimentaron para que esto no se notara y poder seguir drenando el agua.

Desde este momento el problema se hizo notorio en gran medida. Imágenes aéreas muestran cómo la construcción y profunda perforación de las máquinas llegó hasta el manto, el cual logró inundarlo. Las demandas se hicieron llegar a las autoridades correspondientes, las cuales le dieron “solución” realizando una perforación que conectara la obra con el drenaje y así continuar con el proyecto sin problema a una inundación nuevamente.

Luis Zambrano ha declarado que aquel acuífero somero se formó a partir de la erupción del Xitle, al igual que el Pedregal de San Ángel, por lo que la reserva ecológica de la UNAM también capta agua que va dirigida a aquel acuífero, agua que se incorpora al mismo y que alimenta al resto de la ciudad o a la planta que usa la potabilizadora de Xotepingo.

La PAOT declaró que corresponde al Sistema de Aguas de la Ciudad de México valorar “el proyecto cantera” que propuso la empresa y actualmente lleva a cabo, con el fin de que el agua que aflora sea aprovechada en beneficio de la comunidad, es decir, reincorporada en la misma zona y no se vierta a la red de drenaje.

En el seminario que tuvo lugar en el Instituto de las Investigaciones Sociales de la UNAM se determinó que la constructora arroja al drenaje 65 litros de agua por segundo, e implican más de 5.5 millones de litros por día que van al alcantarillado.

El impacto ambiental que provoca el cambio de uso de suelo es que se pierden lugares para la filtración del agua, como es el caso de Aztecas 215, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Cuánta agua tendremos en 10 años?

“Quisieron enterrarnos pero no sabían que éramos semillas que florecen en la lucha”, es una leyenda que se observa en un cartel puesto en su mitin.

La constructora conocida como Quiero casa incurre en la violación de muchos decretos. Por mencionar algunos, tenemos el Manifiesto de Impacto Ambiental del Sector Industrial, emitido por la SEMARNAT, en donde define al impacto ambiental como un daño al ambiente ocasionado por el hombre o por la misma naturaleza, así como al desequilibrio ecológico como una alteración de las relaciones de dependencia, de las cuales dependen los elementos naturales del medio ambiente e influye negativamente en el desarrollo del ser humano, al igual que de otro ser vivo.

Por otra parte, dentro de los mismos decretos legales de este manifiesto, nos encontramos con una ley que define a la Manifestación de Impacto Ambiental, como un documento a través del cual se da a conocer por medio de diversos estudios, el impacto ambiental y significativo al realizar una obra, y los medios por los cuales es viable la opción de evitarlos.

De igual manera, la Ley en el artículo 28, habla de la Evaluación del Impacto Ambiental, la cual es definida por la misma ley como un procedimiento a través del cual la SEMARNAT puede actuar en cuanto al establecimiento de condiciones bajo las cuales se regirán las distintas obras que son propensas a generar un desequilibrio ecológico. Pero este documento solo busca servir a manera de manera indicativa de la viabilidad ambiental del proyecto de construcción.

Por mencionar algún otro decreto emitido por la Ciudad, nos encontramos con los Dictámenes de Impacto Urbano, decretos que actúan en relación del surgimiento de monstruos como edificaciones y analizar el impacto que pueden generar.

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Las personas cuentan que hace muchos años tenían la posibilidad de conocer los patos, las garzas, tlacuaches, zorros, víboras. Tenían una completa convivencia con la flora y fauna. Sin duda, eso proporcionaba una recreación complementando una calidad de vida mayor. Podían hacerse de sus propios sembradíos para ir a vender y conseguir un poco de dinero, a comparación de lo que ocurre hoy, donde se enfrentan a la construcción de edificios que provocan contaminación, desigualdad y pestes.

“Tengo 56 años y me acuerdo perfectamente de cómo era el pueblo. Cierro mis ojos y lo veo”, comenta Javier Pérez Luna, nativo del pueblo de la Candelaria.

Entre caminatas, aventuras, juegos y paisajes bellos, Javier mencionó cómo vivía el pueblo de La Candelaria, cuáles eran sus actividades dentro de la siembra y la división de terreno. Un pueblo que, hoy en día, ha sido marcado con el paso de los años por las construcciones.

“Nosotros hicimos Santo Domingo. Con trabajo. Con esfuerzo. Pero es nuestro”.

A mitad del año 2016 se solicitó realizar un pozo de absorción en presencia al afloramiento del agua que se suscitó en las inmediaciones de dicha construcción. Ante ello, la Subdirección de Factibilidad de Servicios del Gobierno de la Ciudad de México determinó que el afloramiento se debe a un escurrimiento de aguas pluviales, y frente a la combinación con aguas residuales, no se permite la filtración de dichas aguas a mantos acuíferos, sino que deben de ser dirigidas a la red de drenaje.

Ante el hecho de verter el agua al drenaje, la sociedad se mostró inconforme frente a este desperdicio y comenzó a movilizarse, posteriormente el Instituto de Verificación Administrativa de la Ciudad de México suspendió la obra.

Tras estos acontecimientos los vecinos y la Asamblea General de los Pueblos, Barrios, Colonias y Pedregales de Coyoacán, se enfrascaron en una constante lucha en pro de defender el agua.

Fue la PAOT quien le pidió a la UNAM que realizará el estudio y, en septiembre de 2016, Óscar Escolero liberó los resultados del estudio realizado por Luis Zambrano y Marcelo Cantello. Estos afirmaron que el agua provenía de un acuífero somero, la cual no era agua de alguna tubería o contaminada con químicos cancerígenos, como algunos afirmaban.

Ante el gran desperdicio de agua que se lleva a cabo, el Sistema de Aguas de la Capital (SACMEX) solicitó que se desarrollará un proyecto que permitiera el oportuno aprovechamiento de agua en beneficio de la sociedad. Ante ello, la inmobiliaria Quiero casa presentó una solución denominada “cinturón aislante”, en donde se establece realizar muros de concretos para que el agua deje de brotar en el sitio; dicha propuesta fue aprobada y SACMEX determinó que además la inmobiliaria debe de dotar de líquido a los vecinos con una planta purificadora.

Así, en el Seminario Universitario “Sociedad, Medio Ambiente e Instituciones”, realizado el 8 de noviembre del 2017, Luis Zambrano y Marcelo Cantello declararon que el proyecto no funcionará, ya que consta de poner una especie de “barrera cubeta” de concreto en medio del río subterráneo. El líquido de éste no seguirá su curso natural, por lo que  buscará una ruta más fácil y puede dirigirse a cualquier lado. Es por ello que los vecinos de los alrededores quedan potencialmente expuestos a inundaciones.

Habitantes de la zona conurbada de Coyoacán se manifestaron en contra de dicha propuesta, pero el SACMEX autorizó a la inmobiliaria seguir con la construcción de los 377 departamentos. A finales de noviembre del 2016, la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial, junto al SACMEX, dieron a conocer a los vecinos que la construcción seguiría, de modo que la problemática que se planteó fue el hecho de que la inmobiliaria contará con un derecho de explotación de agua, dado que se quedaría con un control parcial del pozo, así como de la planta potabilizadora.

“¡Agua sí, inmobiliaria no! ¡Agua sí, inmobiliaria no! ¡Agua sí, inmobiliaria no! ¡Agua sí, inmobiliaria no!”

María Santiago, integrante del plantón sobre la Avenida Aztecas 215, es la encargada de la cocina dentro de la organización y se encuentra participando desde que el problema con respecto al agua fue detectado.

“Nos cansamos de denunciar el tiradero de agua. Tenemos dos años y medio denunciando y no han sido atendidas por las autoridades correspondientes, como son la SEMARNAT, PAOT, SEDUVI, SEDEMA y la misma delegación. Hicimos ocho asambleas informativas, cerramos calles, hicimos marchas. Como el gobierno no nos quiso escuchar optamos por irnos a un plantón indefinido, que fue el 29 de abril del 2016. Dos días después nos avientan como 300 granaderos que nos querían quitar de la vía”.

No los desalojaron por completo, lograron quedarse en un solo carril. La organización de los vecinos junto con sus protestas dio como resultado parar la obra durante siete meses.

Sin embargo, pasado este tiempo volvieron a llegar aproximadamente 500 granaderos durante la madrugada del 5 de diciembre del mismo año, en donde se encontraban cinco integrantes de la asamblea realizando guardia. En esa ocasión sí les arrebataron todo, carpas, mesas, sillas, trastos que utilizaban para comer, fotografías de la construcción. Todo se lo llevaron.

Los vecinos piensan en cómo un ecocidio tan grande les puede llegar a afectar en un futuro a sus hijos, sobrinos, nietos y a todos los seres vivos. Se lucha por defender orígenes, cada familia que se opone a la construcción no solamente se levanta por factores ecológicos, políticos, sino algo más profundo, sus raíces.

“Seguimos denunciando. Hemos bloqueado la calle, hemos vuelto a hacer marchas y para nosotros no hay respuesta”,  atestigua María Santiago.

El plantón fue desalojado forzosamente, pero los vecinos no se han dejado caer, han hecho crecer su lucha y se han vuelto a colocar hace aproximadamente 80 días. Quieren la solución al problema, quieren que de alguna manera rediman el daño que han ocasionado y reparar el daño al venero, de alguna manera regresándolo a la comunidad.

La causa del plantón es para mostrar a las autoridades y a la inmobiliaria que el pueblo no está de acuerdo y que está al pendiente del ecocidio, con la suspensión de agua por días y semanas.

Pese a que se logró frenar la construcción por siete meses, Quiero Casa se comprometió a efectuar el “proyecto cantera” para dar solución al problema. Tras dos años la construcción sigue en marcha y se sigue drenando el agua al alcantarillado. Sin embargo, tanto vecinos como la Asamblea General de los Pueblos, Barrios, Colonias y Pedregales de Coyoacán siguen luchando y denunciando el ecocidio.

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Es necesario marcar el concepto de “desarrollo sustentable”, el cual sirve como una guía del presente trabajo. Se define como “crecer y desarrollar, pero respetando las condiciones del medio”. Se retoma la idea de que vivimos en un sistema económico de consumo y desperdicio, es decir, vivimos en un estado mental de insatisfacción constante, lo cual hace que consumamos mucho sin necesitarlo, o en su defecto vender más de lo que realmente se necesita.

Otro punto interesante es que la inmobiliaria Quiero Casa, hace aproximadamente dos meses, entró a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) con un Certificado de Capital (CKD), con el que busca recursos por hasta 3 mil millones de pesos, que serán destinados a nuevos desarrollos.

¿Por qué beneficia listarse en la BMV? Las empresas buscan distintos beneficios y facilidades que otorga la bolsa, tales como optimizar costos financieros, obtener liquidez inmediata, consolidar y liquidar pasivos, mayor crecimiento, modernización, financiamiento de investigación y desarrollo, planeación de proyectos de inversión y financiamiento de largo plazo. El listarse en la BMV también implica protección por parte del Estado ya que, ahora, eres fuente de dinero.

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A principios de diciembre del 2016, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, afirmó que la construcción no se detendrá, y ante el cuestionamiento del plantón realizado por los vecinos aledaños a la cimentación (desde abril del 2016 hasta noviembre del presente año), se señaló que se mantiene una mesa de diálogo con los afectados, así como con los inversionistas, y con el Sistema de Aguas, debido a que se deben de hacer algunas mejoras importantes para que esas colonias tengan “el líquido”.

De igual manera subrayó el hecho de que a partir de las protestas vecinales, la inmobiliaria aceptó parar la obra aún sin una orden legal de por medio, tiempo en el que se realizará un estudio propio, de modo que, ante el análisis propicio llevado a cabo, dicha realización de departamentos continuará, ante una de las principales demandas de la CDMX, la construcción de viviendas.

A lo largo del presente año se ha realizado una constante lucha entre las demandas de los vecinos a partir de la realización de dicha construcción.

A la inmobiliaria, en agosto del 2017, se le volvió a presentar una nueva queja ante la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial para que dicha realización se detenga ante el gran desperdicio de agua que se lleva a cabo.

También se realiza un llamado para que la PAOT vaya e inspeccione para constatar del desperdicio del líquido, y de esta manera clausurar de forma definitiva dicha obra ante el ecocidio que se está llevando a cabo. Viene a colación una reunión el 9 de junio del presente año que se tuvo con la Procuraduría, en donde la respuesta indicó que dicha investigación ya se había llevado a cabo y que las visitas a la zona no arrojaban evidencia alguna.

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Israel Solorio, en una participación realizada en relación de la defensa del agua en el caso de las construcciones de Aztecas 215, habló de un modelo de ciudad global de transformación humana, en donde se retoma la idea de tomar al espacio urbano como un pretexto para la construcción de edificios en toda la ciudad, a partir del desplazamiento de habitantes originarios de una zona determinada, en donde la ciudad no es de quien la ha construido, sino de quien puede pagarla.

Atestigua que la ciudad ahora se ha convertido en un mercado inmobiliario, ante una cierta politización por la esfera política, en donde nos encontramos con ciertos personajes tales como Miguel Ángel Mancera y su deseo de hacer a la Ciudad de México la ciudad del futuro, y ante un fenómeno post-sismo en donde volteamos a ver zonas como la de Coyoacán, por ser zona rocosa, y tenemos el deseo de detonar uno a uno la construcción de departamentos que satisfagan la necesidad de vivienda para la cada vez mayor población en la ciudad.

“Resulta sumamente oportuno que a las constructoras de las zonas que realizan dichas construcciones de monstruos habitacionales nunca les falte el agua, mientras que nos encontramos ante el hecho de que a muchas más personas sí”, menciona el mismo Israel Solorio.

Por un lado, la globalización quiere construir un modelo de  “la ciudad del futuro”, según “el doctor” Miguel Ángel Mancera, una ciudad compacta, pero por otro lado los ciudadanos originarios quieren que la ciudad sea un derecho y no un privilegio, porque es beneficioso para los que puedan pagar, pero para los que no, se convierte en una situación complicada e injusta.

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“La lucha de la asamblea es una lucha por el agua, así como por la justicia y la democracia”, atestigua Alice Poma en una de las pláticas en relación del ecocidio de Aztecas 215.

Y ante el artículo 13 de la Transparencia de la Información, nos encontramos con irregularidades en tanto al estudio de todas las investigaciones que se han realizado para comprender la trascendencia de dicho asunto.

Ante todas las demandas realizadas ante la SAOT, SEDUVI, SEDEMA, SACMEX, no se ha hecho absolutamente nada para solucionar de forma completa el desperdicio de tal cantidad de agua, de modo que ante los diversos intereses del gobierno de la Ciudad de México para crear a esta ciudad un monstruo económico, nos encontramos ante la violación de documentos, permisos, corrupción e impunidad.

Así es como actualmente se ve el proyecto de Quiero Casa, desde el comienzo de la construcción en 2015 y entre los conflictos con los vecinos en contra del tiradero de agua, el primer edificio de departamentos lleva un notable avance. “El agua es vida y la vida se defiende”, es el lema de todos aquellos en contra de esta y muchas inmobiliarias que les han causado daños a lo largo de las edificaciones.

“¡Agua sí, inmobiliarias no!”, es por lo que luchan. Es el motivo de colocar un plantón que, a pesar de haber sido desalojado de manera forzosa en la primera ocasión, hoy sigue exigiendo que las denuncias a las autoridades correspondientes sean escuchadas y atendidas de manera inmediata.

Se oponen al gran proyecto de Miguel Ángel Mancera. Lo que las delegaciones están exigiendo es que se respeten sus raíces y lo que les costó trabajo crear.

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