Ecatepec, el mismísimo infierno

Por Gabriela Mora Rivero

 

Algunos creen que cuando una persona ha sido mala en vida, lo que le espera en la muerte es el infierno. Se equivocan.

 

El infierno no es el final de un camino, no es el castigo exclusivo de los que obran mal. Éste, a veces, llega y se planta para no moverse hasta que termina con todo. El infierno es en vida. No distingue entre buenos y malos. El infierno arde, quema y consume todo a su alrededor.

 

Ecatepec, municipio del Estado de México, significa “Cerro del viento”, pero para sus habitantes este significado tiene una connotación distinta.

 

 

Ecatepec es uno de los municipios más poblados del país  y del Estado de México. Primer lugar en homicidios, feminicidios, robos de autos, robo en trasporte público, extorsiones y delitos sexuales. Ecatepec es el infierno.

 

Los vecinos se organizan para contraatacar a los ladrones. La gente intenta cuidarse entre sí. Todos a la expectativa, todos atentos. Cualquier lugar y hora son los indicados para que alguien desaparezca, sea robado o asesinado.

 

Los niños van  tomados fuerte de la mano de sus madres. Los padres de las jovencitas no quieren dejarlas salir solas a la calle, prefieren acompañarlas.

 

“Hay una camioneta blanca, con vidrios polarizados y con dos hombres armados subiendo niñas”, se comenta en la colonia de a lado. “Se robaron a la hija de una amiga”. Es el tema del día.

 

En todo momento existe el miedo y éste  consume, desespera, ata. El miedo es el pan de cada día. El miedo es parte de Ecatepec.

 

 

El narcotráfico se aloja también aquí. Existen rumores de que cobran rentas mensuales a los comercios a cambio de protección.

 

De este tema no se platica en voz alta, cualquiera puede ser una oreja. Aquí todos es un secreto a voces y al final nadie sabe nada.

 

La policía sólo causa más temor, se dice que están coludidos. Difícilmente llegan a auxiliar cuando se les necesita porque sus líneas de emergencia jamás son atendidas.

 

“La única vez que se les vio trabajar en forma fue cuando vino el Papa Francisco. Había policías en cada esquina, otros patrullaban la zona para evitar desperfectos.

 

Capturaron a muchos ladrones en ese tiempo, todos, al aparecer, estaban cumpliendo con su trabajo. “Pero se fue ése cabrón del municipio y nos volvieron a abandonar. Nosotros no importamos”, dijo Sofía Hernández, habitante de Ecatepec.

 

Apenas el 17 de abril se dio a conocer la primera Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) de 2017. La medición revela que Ecatepec de Morelos, en el Estado de México, es el municipio en el que su población se siente más insegura.

 

El análisis realizado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) señala que de enero a marzo de este año, el 93.6 por ciento de los encuestados indicó que vivir en ese municipio es inseguro

 

Este municipio, presidido por Indalecio Ríos Velázquez, siempre está en números rojos y no parece tener arreglo.

 

Ya nadie espera nada del gobierno. Todos tienen conocimiento de la porquería en la que se vive aquí. Ecatepec está en el olvido, aquí no existe la justicia, mucho menos dios y, sobrevivir, sigue siendo la característica del más fuerte.

 

 

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One Thought to “Ecatepec, el mismísimo infierno”

  1. Alejandro J. Sandoval

    Hola.
    Leí tu artículo y, me parece que tienes buenas ideas en cuanto a frases contundentes, de esas que se te podrían quedar en la cabeza por un par de horas (Sí, horas, porque actualmente la gente ya es demasiado indiferente ante muchas situaciones, la inseguridad en Ecatepec, es una de ellas), y sinceramente considero que abusas de ello, ¿Por qué no solo usar un par y primero me cuentas una historia? Sentirme el personaje, volverme un niño, un estudiante, una ama de casa, apelar a mi buen corazón, a mis buenos sentimientos antes que a mi indignación.
    Por supuesto, esto es solo mi opinión.
    Buena suerte.

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