Por Víctor Manuel Del Real Muñoz
En las épocas modernas el mercado capitalista, que es el que determina las líneas generales en las que ha de operar el Estado, la ciencia, la educación, la política, la filosofía, el deporte, la cultura y todas las áreas concernientes al desenvolvimiento humano, requieren de una serie de valores, habilidades y destrezas técnicas en lo general por parte de la población.
Se asume que la época actual requiere de un acercamiento permanente de cada individuo con la tecnología, y particularmente con la computación y la telefonía celular, pues está claro que la comunicación, las transacciones dinerarias, el volumen comercial, la dinámica de la información, las ventas virtuales, las nuevas aplicaciones y los servicios en general aumentan su vínculo a la telefonía, y la evolución del mercado tecnológico, digital y de la era artificial se acompañan de una familiarización de la gente con estas áreas.
Será más común que la disposición crítica de las personas, la dinámica reflexiva, las habilidades de escritura, de retórica y de diálogo, el desarrollo de artes y de lecturas de largo aliento, y el discernimiento teórico de alto peso en los circuitos intelectuales y académicos irá disminuyendo.
Porque las nuevas generaciones necesariamente estarán más cercanas a la preponderancia matemática, lógica, tecnológica, y de aplicación de habilidades y destrezas tecnológicas, en los derroteros más modernos y estandarizados.
Las expresiones propias de la sensibilidad humana necesariamente en la época moderna están mediadas o vinculadas a la tecnología y a una inercia en donde el ser humano cada vez está más entrelazado con los valores técnicos, virtuales, precisos y científicos digitales, y de intercambio de información constante y rápida.
Básicamente el ser humano intercambia hoy muchísima información como parte de la dinámica de su vida.
La utilización de libros, magazines, revistas, enciclopedias, tratados, mensajes escritos, prensa escrita, volantes, y toda una serie de herramientas comunicativas en papel propias de la expresión natural del ser humano en las viejas tradiciones irán quedando como servicios y acciones arcaicas, porque prácticamente toda la información útil que requiere el ser humano está disponible en la computadora o en el teléfono conectados a la red o a través de aplicaciones, plataformas y redes sociales.
Prácticamente en todas las ciudades y pueblos del mundo los gobiernos, en claro servilismo a los nuevos poderes fácticos internacionales, empiezan a disponer de estaciones públicas de conexión a internet, donde a veces es curioso que servicios más básicos como la luz, el teléfono, o lugares para surtirse de alimentos y bebidas están en un alcance limitado, y sin embargo la conectividad se empieza a garantizar en buena parte del mundo.
Estamos entrando en una época donde la transformación radical de las costumbres, valores, actitudes, destrezas, y anhelos del ser humano están cambiando radicalmente y a muchas personas les está costando trabajo este proceso de adaptación obligado que el propio mercado va arraigando.
Para quienes dispongan de reflexionar estas transformaciones y estas nuevas realidades, se sugiere una disposición teórica que entrelace herramientas filosóficas, culturales, políticas. sociológicas y de mucha reflexión económica desde la raigambre crítica más contundente que pueda haber.
Son muy radicales los cambios que se avecinan.