Por Luz María Aguilar Vallejo
Fotos: Mónica Loya Ramírez
El estudiante mexicano es una de mis más grandes decepciones.
El sentido común nos dice que en la etapa de estudiante, el individuo debe ser voraz cuando se trata de adquirir conocimiento, la curiosidad debe desbordarse de su ser, un come libros tanto de texto como de literatura, su bagaje cultural debe ser constantemente actualizado; sin embargo muy pocas veces ocurre, al menos aquí en México. Siendo esta suposición burla de muchos, realidad de unos cuantos.
Leer es una actividad que ya se sabe que es muy buena para la memoria, para adquirir un mayor vocabulario, mejora la capacidad de análisis y critica, la creatividad y lo mejor de todo: eleva el nivel cultural de un país.
A pesar de todos estos beneficios, no es suficiente para los estudiantes mexicanos o para los mexicanos en general, desde hace siglos se conocen los beneficios de la lectura pero también la esta ha quedado en segundo plano porque para la gran mayoría de la población mexicana le resulta aburrido leer. (Claro, es más divertido estar frente a una pantalla, todo el día haciendo scrolling down en alguna red social más del 40% del día, para no recordar nada o casi nada al día siguiente, seguro.)
Las cifras de la falta de lectores asustan, angustian, pero ir a las bibliotecas públicas, esas que nadie conoce, estén vacías, casi moribundas, decepciona.
Decepciona ir a las universidades y ver sus bibliotecas muertas o bueno, que si vayan los alumnos pero no a lo que se deben, estudiar, leer, aprender.
No hay que ser muy listo para ver quien sí lo hace y quien no, muchos estudiantes solo van a la biblioteca a dormir, pasar el tiempo, calentar el asiento, utilizarlo como espacio recreativo o como punto de reunión para los cuates.
Lo cual es muy molesto para aquellos que si les interesa aprender.
Si estos espacios se respetaran, así como la importancia de los libros, México sería otro.
Caminando por la ciudad se observa que así como en las bibliotecas, las librerías gritan silenciosas su acumulación cultural, muy pocos lo escuchan, muy pocos las curiosean y adquieren libros, muy pocos se interesan.
Decepciona que los mexicanos solo lean dos libros por año, decepciona que en las universidades la gran mayoría de los alumnos prefiera hipnotizarse con su celular largos minutos, decepciona que todos conozcan a Jenny Rivera, al majestuoso, brillante y talentoso Pirata de Culiacán, que en paz descanse, que a Horacio Quiroga, Octavio Paz o Alonso Quijano.
Ya se sabe que por acá en México las cosas no van muy bien. El país anda mal, entre esas una de las más preocupantes es que al mexicano no le interesa leer, la ignorancia hace a un ciudadano más fácil de manipular y de controlar, la ignorancia le hace las cosas más fáciles a los corruptos, una mente cerrada hace muy poco, logra nada, la vuelve miope, permite que el estancamiento tan asfixiante por el que pasa el país siga creciendo.

Para muchos tal vez leer sea aburrido, simplemente porque despega de la comodidad, porque es mejor vivir en un mundito conformista, sin preguntas ni hambre de querer comprender las cosas, leer te vuelve incómodo y es algo que muchos no quieren sentir.
Solo puedo decir algo querido lector, la comodidad intelectual atrofia y se logra ver, si eres observador, en cada paso que das en este país. Ponte a leer, descubre cosas nuevas, empápate de conocimiento todos los días, no te quedes con lo que te enseñan en la escuelita, edúcate a ti mismo y contagia a los que están cerca de ti.
Te prometo que comenzaras a comprender demasiadas cosas y al momento de comprenderlas, esparce tu conocimiento y verás como poco a poco el entorno comenzará a cambiar, a desatrofiarse.
También puedes quedarte en tu celularcito la mayor parte del día, sin estimular a tu cerebro. ¡Adelante!
Y prepárate para gritar con mucho orgullo: ¡Viva el México atrofiado, cabrones!
En algún momento se ha preguntado, ¿Hemos incentivado la lectura conforme a lo que las nuevas generaciones requieren o interesan? Creo que su artículo es de una manera la visión que muchos tienen de las nuevas generaciones. Regañando.
Bien es verdad que nuestra generación, mediados de los setentas en mi caso, creció con el regaño como motivador funesto e incesante. Pero las generaciones actuales crecieron con la respuesta automática, con Google, con el discurso de que nadie puede demeritar su individualidad. Por lo tanto me pregunto ¿ Hemos logrado INTERESAR a los jóvenes a la lectura e investigación, o sólo los hemos regañado? ¿Qué verdad hay en que los jóvenes actuales saben que van a ser regañados y por lo tanto no tienen el mínimo interés de participar en las escuelas, lecturas, etc…?
Creo que es un tema que hay que investigar, en vez de decepcionarnos.
Gracias por leer y me gustaría escuchar de usted sus comentarios.