Con selfies, Attolini busca reflector y acomodo en equipo de AMLO

Por Rivelino Rueda/Enviado

MEXICALI.– Antonio Attolini Murra busca reflector en los cierres de campaña de Andrés Manuel López Obrador, y la busca de la forma más ortodoxa posible: tomándose selfies con el candidato presidencial o con alguno de sus más cercanos colaboradores.

Como en los comicios de 2012, el exvocero del Movimiento #YoSoy132, la movilización estudiantil que puso en aprietos la candidatura del priista Enrique Peña Nieto en aquella elección, busca acomodo.

Fue asesor parlamentario del senador con licencia y candidato a diputado de Morena por Chiapas, Zoé Robledo Aburto, y ahora se ostenta como representante de la alianza Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PES) en debates por radio o televisión, pero la realidad es que no tiene ningún cargo al interior de esa coalición.

El lunes 18 de junio, de la nada, Attolini aparece en el mitin de cierre de campaña de López Obrador en la capital de Baja California, pero antes presume en Twitter una selfie con Marcelo Ebrard, coordinador regional de campaña del tabasqueño.

Anota que en el encuentro con el exjefe de Gobierno capitalino se quedó «cotorreando un rato y riéndonos de todo y de nada».

Pero en el mitin se observa lo contrario. Attolini –con su impecable barba de hispter, de esas “chivas” de leñador pulcras y exquisitamente afeitadas en barberías de moda en la Condesa o en la Roma– busca sobresalir en el acto proselitista y es remitido hasta atrás y en una esquina del templete, sin que siquiera Ebrard Casaubón volteé a verlo.

Attolini hace marcaje personal al “Carnal” Marcelo y parece convencerlo. Por segunda ocasión en el día el muchacho de 27 años, egresado de la carrera de Ciencia Política y Relaciones Internacionales del ITAM, se toma otra selfie con el alumno más destacado del finado Manuel Camacho Solís y (faltaba más) la presume como trofeo en sus redes sociales.

“El cierre de campaña en #Mexicali fue espectacular. La recuperación del agua, la reducción de impuestos y el aumento de salarios, así como recuperar la dignidad robada por el PAN fueron las propuestas de #AMLO. Seguimos caminando”, apunta orgulloso Attolini en su cuenta de Twitter.

Algo ocurre, pero el espigado joven que frecuenta hacer caminatas por Paseo de la Reforma portando finos trajes y sombrillas abiertas para protegerse del sol, no termina el mitin en Mexicali en el templete.

En los últimos 20 minutos del mensaje de López Obrador, Attolini Murra ya camina entre los asistentes al acto proselitista y, de hecho, ya busca una salida. En ningún momento es mencionado por el animador del evento ni por el propio candidato de la alianza Morena-PT-PES.

No tienen por qué hacerlo. El exvocero del Movimiento #YoSoy132 no tiene ningún cargo al interior de la campaña del tabasqueño, pero se ostenta como vocero.

La ovación se la lleva el excampeón mundial de boxeo Erik “El Terrible” Morales, el ídolo tijuanense que ganó cuatro títulos mundiales en distintas divisiones, y que hoy busca una curul a la Cámara de Diputados por Morena.

Le sigue en el aplausómetro el empresario de las telecomunicaciones en la entidad y candidato al Senado por Baja California, Jaime Bonilla, quien en los últimos años se ha convertido en una de las figuras más cercanas al político tabasqueño.

Antonio Attolini ya sólo observa desde abajo del templete la parte final de mitin de cierre estatal de campaña de López Obrador. Hace unas semanas esperó en el Aeropuerto de la Ciudad de México, en la zona de “Llegadas Nacionales”, al tres veces candidato presidencial.

En aquella ocasión el muchacho de barba de leñador portaba un chaleco guinda, color distintivo del Movimiento Regeneración Nacional. La espera terminó casi a las once de la noche, cuando Andrés Manuel aparece en una de las salidas de la Terminal 2, rumbo a la zona de taxis.

Attolini Murra saluda al tabasqueño y le pide la placa. Minutos más tarde la sube a su cuenta de Twitter y la presume orgulloso.

El joven de las selfies con Andrés Manuel López Obrador o con alguno de sus más cercanos parece tener un salvoconducto con esa imagen junto al líder y, de paso, con ese método busca reflector y acomodo en un proyecto del que, por lo pronto, dice ser vocero, al menos en debates de radio, televisión y plataformas digitales.

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