Ciudades “santuario”, alcaldes y obispos de EU alistan defensa de migrantes

Por The Exodo/Reversos

Washington.- A mes y medio de que Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos e inicie su plan de deportación de inmigrantes indocumentados, más de 300 ciudades y condados “santuario” se preparan desde ya para la defensa de migrantes vulnerables, aún si eso les supone perder fondos federales.

Mientras en México se emiten discursos y retórica desde diversas instancias de los gobiernos federal y estatales sobre supuestos programas de apoyo a migrantes deportados, así como no hay una postura de apoyo a nuestros paisanos por parte de la Arquidiócesis Mexicana que encabeza Norberto Rivera, en Estados Unidos la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos han declarado su oposición a las políticas antinmigrantes de Donald Trump y se han solidarizado con este sector.

Asimismo una decena de alcaldes de ciudades de Estados Unidos, de visita en México, aseguraron que no cambiarán sus políticas migratorias, a pesar de la amenaza del presidente electo, Donald Trump, de deportar al menos tres millones de indocumentados con antecedentes penales.

El alcalde de Phoenix, Arizona, Greg Stanton, dijo que la nueva administración intentará usar restricciones para poner en marcha las prioridades federales, pero destacó que los alcaldes “fueron elegidos para implementar las medidas prioritarias para las comunidades”.

“Aunque muchos querrán deportar a los inmigrantes, no lo vamos a hacer”, dijo el edil de la capital de Arizona, un estado donde el republicano ganó en los comicios del 8 de noviembre y donde hay un auge de la extrema derecha y del racismo.

Cabe recordar que Donald Turmp durante la contienda electoral prometió “cero tolerancia” contra “inmigrantes criminales”, y eliminar fondos federales para las “ciudades santuario” que limitan su cooperación con la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) a la hora de detener a inmigrantes “sin papeles”, destacó el diario “La Opinión” de Los Angeles.

Aunque grandes ciudades como Nueva York, San Francisco y Chicago lucen con orgullo la etiqueta de “santuario”, las amenazas de Trump y otros republicanos las pone contra la espada y la pared: si colaboran con ICE, podrían enfrentar demandas de grupos cívicos -especialmente si actúan sin una orden judicial- y, si no lo hacen, podrían perder millonarios fondos para un amplio abanicos de programas policiales, sociales y comunitarios.

“No tenemos idea de lo que hará la nueva Administración, ni cómo van a castigar a estas jurisdicciones, y las posibilidades son múltiples, pero aún las grandes ciudades podrían sufrir un enorme impacto si pierden sus fondos federales”, explicó Muzaffar Chishti, director en Nueva York del Instituto de Política Migratoria (MPI, por su sigla en inglés).

“Creo que lo más probable es que habrá negociaciones cuando surjan ideas de imponer sanciones para los que no colaboren. Muchos condados dirán que no pueden por temor a demandas, y estarán contra la espada y la pared”, agregó.

Lo irónico es que, si el gobierno les retira fondos, eso tendría un impacto en comunidades enteras –no solo los inmigrantes- y afectaría los planes de la Administración Trump de acorralar, encarcelar y deportar a hasta tres millones de “inmigrantes criminales”.

El MPI calcula que 1,9 millones de inmigrantes tienen antecedentes criminales, de los cuales 820,000 son indocumentados.

Según Chishti, parte de la primera “línea de defensa” es educar a los inmigrantes sobre sus derechos, para aliviar la ansiedad que ahora sientes muchos, en particular los “Dreamers”, incluyendo el derecho a ayuda legal, a una audiencia y a defender sus casos ante un juez.

La segunda capa, que ya está ocurriendo, es mantener la presión sobre las jurisdicciones para que “resistan los arreglos de cooperación” con ICE, precisó Chishti.

Alcaldes y jefes policiales de más de diez ciudades grandes, entre éstas Nueva York, Chicago, las ciudades californianas de San Francisco, Oakland y Los Angeles, además de la capital estadounidense, dejaron en claro el mes pasado que montarán una resistencia a las políticas draconianas que pueda implementar Trump contra los indocumentados.

El grupo progresista “Change.org” ha contabilizado 28 peticiones en línea para los gobiernos locales protejan a las poblaciones indocumentadas, y el asunto se ha convertido en uno de los movimientos más populares desde que Trump ganó la presidencia el pasado 8 de noviembre.

Darryl Brackeen, un concejal y activista de New Haven (Connecticut) inició una de esas peticiones para que la policía en su ciudad no delate a los inmigrantes indocumentados a ICE.

“New Haven entiende que el estatus legal de nuestros habitantes no debería determinar su acceso a oportunidades, su capacidad de proveer sustento a sus familias, y su oportunidad de avance social. Esto es algo que define a nuestra ciudad, y nos aparta de otros bolsones (anti-inmigrantes) en la nación”, explicó Brackeen.

El alcalde de Providence (Rhode Island), Jorge Elorza, se ha comprometido a apoyar a los trabajadores indocumentados y, según el activista Philip Storer, tanto el alcalde de Columbus (Ohio), Andrew Ginther, como el concejo de la ciudad deberían seguir su ejemplo. Storer entregó la petición al concejo con 2,500 firmas.

Según la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU), en Columbus viven unos 95,000 inmigrantes indocumentados, y Ohio –ganado por Trump- “es el peor de la nación” ante la ausencia de leyes para proteger la salud y bienestar de esos inmigrantes.

“Columbus podría perder acceso a fondos federales si nos convertimos en ´ciudad santuario´, pero si apoyamos firmemente a nuestros amigos y vecinos –incluyendo los indocumentados-,

mostraremos valentía para que no ignoren nuestras convicciones… podemos servir de ejemplo” para frenar las políticas de Trump, reza la petición.

En el último año, legisladores conservadores promovieron sin éxito una veintena de medidas contra las ciudades “rebeldes”, en respuesta a la muerte en 2015 de una estadounidense a manos de un inmigrante indocumentado en San Francisco, que tenía un largo historial criminal.

Acompañamiento de la Iglesia…de Estados Unidos

A Ashley Feasley, directora política de servicios para migrantes y refugiados de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU (USCCB, en inglés), no le cabe duda de que habrá nuevas propuestas en la nueva sesión legislativa de 2017.

“La Iglesia Católica se solidariza con los inmigrantes y refugiados, porque queremos mostrar el apoyo pastoral de la Iglesia en comunidades afectadas en todo el país”, explicó Feasley.

La USCCB ha programado un “Día de Oración” en todo EEUU para la defensa de migrantes y refugiados el próximo 12 de diciembre, que coincide con las celebraciones de la Guadalupana.

A diferencia de la inexistente presencia de la jerarquía católica mexicana en apoyo a los migrantes centroamericanos que son extorsionados, secuestrados y asesinados, así como la tibia respuesta ante las amenazas de Trump en contra de los paisanos mexicanos que podrían ser deportados, el Obispo de San Diego, California, Robert McElroy, se ha enfrentado a Donald Trump, y ha calificado el plan del presidente electo de expulsar a más de 10 millones de inmigrantes indocumentados como «un acto de injusticia que mancharía nuestro honor nacional» por lo que ha anunciado marchas de resistencia y protestas. www.theexodo.com

 

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