Fotos y texto: Fabiola Garduño R./Corresponsal
ZINACANTÁN, CHIAPAS.– En los Altos de Chiapas no hay un día especial para celebrar a los niños difuntos.
Hoy, 1 de noviembre, el pueblo de Zinacantán reciben a las almas de todos sus muertos: niños, adultos y ancianos.

En la cima de un cerro, donde se encuentra el panteón, se oyen cantos y rezos en tzotzil que dan la bienvenida a los antepasados. Los zinacantecos aseguran que son ellos, los muertos, los que guardan a la comunidad y cuidan a los pobladores del mal camino.
Si la lluvia es buen augurio, los zincantecos han sido escuchados y acompañados. Mañana celebrarán en familia compartiendo los alimentos que ofrendaron en los altares montados en sus casas y esperarán otro año para una nueva visita de esas almas en su día.