Los mashes reciben con música a sus difuntos en San Juan Chamula

 

Fotos y texto: Fabiola Garduño R. | Corresponsal

«El día que yo me muera

no voy a llevarme nada

hay que darle gusto al gusto,

la vida pronto se acaba

lo que pasó en este mundo

nomás el recuerdo queda

ya muerto voy a llevarme

nomás un puño de tierra».

 

 

SAN JUAN CHAMULA, CHIAPAS.– Se abrieron las puertas de las tumbas en el panteón de El Romerillo, municipio de Chamula, Chiapas.

El 31 de octubre, los hombres de la comunidad se reúnen a las 5 de la mañana para recoger la juncia de los pinos y adornar las 22 cruces que cuidan las almas de este panteón. Mientras, los mashes* los acompañan cantando a los santos y celebrando el preludio de la visita de sus muertos.

El 1 de noviembre es cuando los chamulas del Romerillo asisten al panteón. Algunos todavía lloran, como si fuera reciente la partida de los que han enterrado.

Otros más rezan quedo y aguardan al pie de la tumba adornada con flores, pino, mientras ofrecen tamales, frutas, atol agrio y gaseosa, la preferida del homenajeado, por supuesto. Por 50 pesos pueden contratar a un grupo musical para que le toque una canción: «Puño de tierra», «Cuatro velas» y «Ángel mío», son las más solicitadas.

El Día de Muertos en el panteón se complementa con una pequeña feria, donde juegos mecánicos, puestos de comida y bebida (pox y cerveza) invitan a la convivencia al aire libre entre los vivos, ya que mañana celebrarán a puerta cerrada. Será día de visitar a los suegros, curanderos y parteras, a quienes agradecen la vida.

*Mashes: (monos), hombres y niños disfrazados (pantalones de gamuza y muchos listones, lentes oscuros y un gorro cónico, que tocan música tradicional con guitarras, arpas y acordeones y bailan y cantan.

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