Por Víctor Manuel Del Real Muñoz
Recientemente se han venido dando las definiciones de las coordinaciones a nivel de los estados de la República, en cuanto a futuras candidaturas a gobernadores y de otros niveles de la política van a participar en el juego electoral de las elecciones intermedias del año 2027, ‘el gran circo en acción’, sugerirían Rocko y la Maldita Vecindad, en México.
Ha sido un proceso político para MORENA muy adverso desde sus bases y su asimilación de este proceso interno, esto es, desde su militancia de calle y amplios sectores de la población mexicana, porque este partido político se ha decantado por elegir o por impulsar en la mayoría de los perfiles a personajes que tienen un pasado histórico en el régimen neoliberal y de pertenencia, tanto al PRI como al PAN, o sencillamente son de convicciones que no necesariamente acompañan el matiz de izquierda, ni por experiencia política ni por ideales.
Y mucha gente de calle, perteneciente a los sectores populares de este país, que forman parte de las grandes masas poblacionales sin voz ni voto en los medios de comunicación convencionales ni en las plataformas dizque alternativas, han expresado a cabalidad este descontento.
Y es que si hacemos un ejercicio de revisión histórica, tanto este partido de MORENA y lo que en sí es la cuarta transformación como supuesta revolución política, nunca acompañó el ideal revolucionario de cambio de raíz y profundo de las condiciones concretas de vida y de las condiciones materiales y concretas de la producción.
Si nos vamos a su génesis, sus ideales y su accionar político, MORENA siempre se mantuvo en el ideal de hacer prevalecer las condiciones concretas de producción y satisfacción de necesidades CAPITALISTAS y de llevar en buenos términos las relaciones con los propietarios del capital en este país.
Sin embargo, la durabilidad de estos modelos políticos y de partido tienen un fin en la línea histórica del tiempo y un techo máximo, porque por un lado, al no existir convicciones subversivas contra capitalistas, las necesidades que el gran capital (la burguesía) siempre tiene en cuanto a las condiciones que el Estado le tiene que garantizar para sus utilidades rebasan cualquier convicción política y en México los intereses de las clases dominantes no han sido tocados, más que con ciertas excepciones por temas de disputa y retórica o evasión fiscal,
Y no tanto por un ánimo que intente atentar contra los intereses del gran capital en este país, y por otro lado, las convicciones revolucionarias de las masas son totalmente inexistentes, es decir, más allá del repudio que amplios sectores de la población puedan tener a los recientes perfiles que MORENA ha elegido de raigambre neoliberal PRIANISTA, estas mismas masas poblacionales no han significado entre sí un cambio en sus convicciones políticas, más allá de votar por MORENA.
Por ende, no hay avance político de la sociedad mexicana que aspire a derrocar al gran capital, porque en sus objetivos no está, ni por parte del gobierno de MORENA ni del partido de MORENA ni en la sociedad mexicana, el ánimo contra capitalista, el ánimo de tomar el poder o el ánimo de desarmar a la burguesía de su poder. Eso no existe.
Y el ejemplo perfecto de la progresión que está adquiriendo esta realidad política mexicana moderna lo pueden dar, con sus matices, los ocasos de los progresismos recientes en América Latina y la caducidad de los discursos progresistas de los líderes políticos de esta misma América Latina, y también de algunos países de Europa que recientemente fueron gobernados por el progresismo.
Por eso es que los gobiernos de izquierda que se quedan en la trampa de la conciliación y en los ánimos progresistas logran, en lo concreto de la acción política, lo mismo que los gobiernos burgueses de otra estirpe, porque no conllevan hacia una transformación radical de raíz a las sociedades y hacia un derrocamiento de los intereses del gran capital. Es más de lo mismo pues.
La historia que, en esta nueva época, repiten las socialdemocracias y los progresismos del mundo es la misma en la historia de la política occidental, pues en la palestra, todo aquello que se quede en el reformismo y en el humanismo o en los ideales progresistas no desarman en lo absoluto los intereses del gran capital ni los circuitos de acumulación de capital, que son los verdaderos entes dominantes de la política burguesa y del Estado en su totalidad.
Al final de cuentas la clase obrera permanece atada y controlada y seguirá cumpliendo su rol de explotación en las jornadas de trabajo de los ciclos productivos capitalistas.