Oaxaca de Juárez abandona a Juchitán de Zaragoza en manos del crimen organizado

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“La libertad política da al hombre el derecho de pensar, el derecho de emitir su pensamiento, el derecho de reunirse, el derecho de ejercer el oficio, profesión o industria que le acomode, el derecho de transitar libremente por el territorio nacional, y entre otros muchos derechos y prerrogativas tiene el derecho de votar y ser votado para los cargos públicos de elección popular” (Flores Magón; 1910).

La sociedad juchiteca, en particular, preocupada por el escepticismo del actual gobernador Salomón Jara Cruz; asimismo lamenta todo el Estado oaxaqueño desilusionado de la administración de un supuesto morenista vestido de chapulín quitándose la máscara temporal del ex PRD y con actitudes del PriAn. Se ha denunciado que, desde el comienzo de su sexenio logró la gubernatura por los excesos de prianistas en Morena. 

Triste realidad para el pueblo acobardado en apariencia por estar desarmado, pero, espera el momento adecuado a retomar sus armas enterradas desde la época de la tragedia de Félix Díaz (gobernador en la era juarista) contra todo el pueblo juchiteco (Gubidxa; 2026). El pueblo aguanta hasta crear las condiciones objetivas hacia una verdadera transformación.

En estos días después de una vista por mi tierra Juchitán heroica, sólo aprecié la desolación, la tristeza, las desesperanzas y un suspiro ahogado por lo que fue; sin dejar pasar la melancolía en cada rostro de cicatrices marcadas de pérdidas de sus seres queridos. 

Mientras las autoridades en sus casas lujosas, comprando terrenos, construyendo nuevas viviendas para saber a quién heredar y los vicios de siempre engullendo cada tragedia sin resolver. 

La ausencia de autoridades locales es el retorno al pasado prianista. Inquietudes y desencanto entre la población; hoy avasallada. Angustian las respuestas de la población, harta de esperar promesas; sólo quedaron en ofrecimientos incumplidos. 

El desaliento se generaliza; en espera de volver por aquella democracia perdida y sus sueños sureños se las quitaron los chapulines vestidos de Morena. A unísono voces juchitecas decepcionadas.

Los habitantes tecos, recuerdan aquellas palabras que decían cambiar y ofrecer otra vía política, esto se decía en campaña: “No les voy a fallar con su voto”, fueron sus primeras palabras como gobernador. 

En su discurso, adelantó que presentará un paquete de iniciativas en materia de austeridad, revocación de mandato, consulta popular, transparencia, paridad, desplazamiento forzado, transparencia, anticorrupción y para devolverle al pueblo lo robado, al estilo que el presidente Andrés Manuel López Obrador” (Vallejo; 2022). Esto se le cuestiona, se le exigen sus promesas; aún no llegan a concretarse en Juchitán. 

He ahí el abandono del gobernador y sus descalificaciones a la sociedad juchiteca: levantan muertos antes de investigar (Punto Capital; 2026). Evadiendo responsabilidades y culpando a las víctimas; qué juicios jurídicos de un gobernante en crisis. Por ello, no se le respeta en Juchitán.

De modo que, nuestros paisanos expresan su drama envueltos en muertes cotidianas. Se dispersan las razones desde los llamados ajustes de cuentas, no pago de derecho de piso, por denunciar a personas culpables, entre otras formas de extorsionar. Denuncias que son parte del crimen organizado sin control. 

La situación deja de ser un punto importante para el Gobierno de Jara Cruz y abandona a Juchitán en manos del crimen organizado. Es la realidad comentada por los entrevistados. 

Por supuesto, decir nombres y ubicación de los consultados es la sentencia de muerte para que, “de favor no menciones mi nombre ni los hechos que te cuento, porque mañana o en la tarde estoy sumando las cifras de muertos sin castigo”. 

No obstante, tu declaración será solamente de un proceso en la ética periodística. Se difundirá en las redes sociales deseando que algún día la justicia se asome por estas tierras de hombres y mujeres heroicos: por la autodefensa de su cultura, lengua, indumentaria e identidad ancestral de Vini Gulazaa

Las denuncias se convierten en hechos expresando de voz en voz: aquí a todos los mototaxistas nos cobran 20 pesos diarios, caso contrario nos balacean o asesinan; a nosotras por vender tortillas hechas a mano nos cobran derecho de piso; a las que vendemos tomates, verduras y frutas también nos quitan parte de nuestros ingresos. Así podríamos seguir con todas las actividades comerciales sin disminuir ni encarar directamente por las autoridades encargadas de velar por la seguridad, el bienestar y la justicia Institucional. 

Ya ni imaginamos cuánto pagan los comercios establecidos de años; las empresas eólicas que se rumora pagan más de 100 mil pesos al llamado derecho de piso. Así podríamos enumerar el descalabro de pequeños y medianos comercios; otros abandonados por los “impuestos” ilícitos que pagan. 

Hoy suman las de derecho de piso. ¿Y las autoridades locales qué hacen?; la misma población responde son los mismos y no hacen nada para detener a los criminales, sentencian los habitantes desamparados.

En tanto, desde un punto de vista desde fuera de la región ya se ha expresado la lógica de un chapulín Prianista al arroparse bajo las enaguas de Morena. Entre sus amigos prianistas se cubren contra las normas, leyes y las autoridades encargadas de aplicar leyes severas y detener al crimen organizado, aún no aparece en el pueblo Teco. 

No obstante, la pregunta que emerge en estos momentos es ¿Qué papel juega Morena ante estos hechos trágicos y desbordando en manos de autoridades locales y gubernamentales? ¿Por qué el Gobierno Federal no interviene sabiendo quiénes son los culpables y por qué no destituir a las autoridades incompetentes? A preguntas de la población tiene sus propias respuestas, claro, no son legales porque nadie argumenta a fe de testigos. 

Sin embargo, el pueblo se cansa y está en proceso de armarse para repeler a todos los culpables y asesinos sueltos cómodamente. 

Respuestas severas, de decepción, con coraje, impotencia y de hartazgo del pueblo juchiteco; además de aguerrido y cansado intenta tomar las leyes para su autodefensa y si el Ejército, la Guardia Nacional, la Marina intervienen tendrán el respaldo directo de la población, hoy desamparada. 

En estos días, solo mirando cadáveres y los culpables en libertad. Palabras juchitecas de angustia en el abandono. La justicia en legajos de papel apolillados y de no pagar al crimen organizado las amenazas y ejecuciones son parte de la vida cotidiana de la población emanando coraje y decepción de aquellas promesas de campaña. Por supuesto, se desvanecen en el aire.

Los diarios denuncian y exponen: “En las últimas semanas, la violencia ha vuelto a colocar a Oaxaca frente a una realidad incómoda. Juchitán Zaragoza, particularmente, aparece una y otra vez en las páginas policiacas, con ejecuciones, ataques armados y familias que viven con el miedo instalado en sus casas” … 

“El 4 de agosto fue asesinado un mototaxista en el estacionamiento de una sucursal comercial en Juchitán. El 15 de agosto, otro hombre fue ejecutado mientras circulaba en motocicleta. Durante el fin de semana se reportaron tres asesinatos más en el municipio” (De los Ángeles; 2026). Esta aseveración es la que pulula en todo Oaxaca.

Como decíamos en líneas arriba, Salomón Jara en su militancia en el PRD, se autocalifica él mismo (del PRD a Morena disfrazado), utilizando a Murat ex gobernador para sentenciar sus andanzas de aquellos ayeres, a saber, su perfil: 

“Tras ello insinuó que Murat es un chapulín, como se le conoce a quienes cambian de partido político e insistió en que los políticos con esta actitud “no son buenos” (Terreros; 2024). 

Criticar a su pasado y de sus coterráneos es un lavado de agua sucia para mancharse más de sus alianzas con la corrupción (Mata; 2026). Esa actitud cuando menos se declara por los medios oaxaqueños. Pese a las amenazas de censura directamente a los periodistas por no coincidir con sus cifras e ideología prianista la voz independiente avanza. 

Tal es el caso, por ejemplo: “…al igual que en otros casos, incluido el del periodista oaxaqueño Alejandro Leyva, asesinado el pasado 22 julio en San Pablo Etla, es desacreditar la labor periodística utilizando como plataforma la conferencia matutina de Salomón Jara” (Pérez, 2026). 

Son las tensiones actuales en el Estado de Oaxaca por transparentar las causas de homicidios, despojos, amenazas, extorsiones, intentos de asesinatos de no pagar al crimen organizado, entre otras irregularidades de un Estado que se desobliga de sus obligaciones excluyendo a Juchitán de Zaragoza y dejar en manos de organizaciones ilícitas. 

Referencias

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