El beso de la mujer araña: tejer la libertad

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Buenos Aires. Septiembre a octubre de 1975. Luis Molina y Valentín Arregui se encuentran recluidos en la misma celda de un penal. A pesar de ser tan distintos, encontrarán puntos en común que los harán formar lazos que serán muy difíciles de romper.

El beso de la mujer araña es un trabajo del escritor argentino Manuel Puig, quien escribió este texto en una forma muy poco convencional: no existe un narrador, pues los diálogos de los personajes son los que cuentan la historia y así es como se van presentando a sí mismos. 

     Es así que conocemos a Molina, quien está preso por conducta inmoral hacia un menor de edad, y su compañero de celda, Valentín, que cayó en prisión debido a su militancia en una organización de izquierda marxista, convirtiéndose en un preso político. 

     Para ocupar su tiempo en algo y hacer más ligera su estancia tras las rejas, Molina le cuenta películas a Valentín cuando él interrumpe sus lecturas.

     Por medio de sus conversaciones es que el lector va conociendo a Valentín, un hombre heterosexual cuyo idealismo es el que lo ha metido en problemas y, por ende, se ha ido endureciendo, por lo que le es difícil aceptar a alguien como Molina, quien posee una enorme sensibilidad y que, para escapar de la realidad en que se encuentra, recurre a su don para conversar, utilizando como pretexto el platicarle los filmes a Valentín. 

     A través de los relatos de seis películas distintas, algunas de ellas basadas en cintas reales, ambos se pierden en las tramas y en los detalles y realizan una especie de viaje en el cual se convertirán en el complemento del otro, y este fenómeno se hará presente al momento de la lectura, pues el lector encontrará que, debido a la carencia del narrador, confundirá por momentos el diálogo de uno y del otro y, por lo tanto, será testigo de esta simbiosis entre estos seres que son como el día y la noche. 

     De poco en poco y de manera sutil, el autor va abordando este encuentro entre dos almas que, aunque han sido privadas de la libertad, su alma y su mente no conocen de barreras, pero además seremos testigos de la transformación de ambos.

     El beso de la mujer araña aborda temas como la homosexualidad, más en específico su origen, que se toca en una parte de este texto al plantearse varias teorías al respecto, lo cual desconcierta al lector, ya que puede pensarse que no aporta nada a la trama, aparte de que se siente hasta denso. 

     En cambio, el resto del texto no tiene desperdicio, pues nos habla de la represión de la identidad, los sistemas penitenciarios, la fuerza de las creencias y la disposición para cambiarlas o adoptar otras nuevas, el amor, la búsqueda de libertad, la belleza y todo ello viene acompañado de una crítica social sustentada en un hecho real, como lo fue la dictadura en Argentina. 

     Sin embargo, no todo se siente tan pesado, puesto que las descripciones de las películas estimularán la imaginación del lector y lo harán sumergirse en la trama, además de que habrá momentos en los cuales surja la confusión sobre quién está hablando, por lo que le requerirá atención de más. 

     Sin duda alguna el lector empatizará con estos personajes, quienes, en medio de este ambiente tan claustrofóbico, lo único que desean es estar en otro lugar haciendo otra cosa pero que, a través del séptimo arte, hallarán la magia y se hallarán uno al otro.

El beso de la mujer araña. Manuel Puig. 1976. Editorial Seix Barral. 

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