El guardián entre el centeno: juventud, divino tesoro

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

Estados Unidos. Década de los cincuenta. Holden Caulfield ha sido expulsado de la preparatoria. No es la primera vez que esto le sucede pero, en esta ocasión, adelantará su regreso a casa y se embarcará en un viaje por la ciudad de Nueva York. Ahí descubrirá tanto el mundo como a sí mismo.

El guardián entre el centeno es un trabajo del escritor estadounidense J.D. Salinger quien, a pesar de tener otras obras importantes en su haber, es recordado por crear este personaje que se ha vuelto tan legendario dentro de la cultura estadounidense, influyendo en autores tanto de lengua inglesa como de todo el mundo. 

Y esto debido a que Holden Caulfield es un adolescente como muchos y, a la vez, como ninguno. 

Él mismo cuenta su historia y nos deja ver mucho de su vida, que no es muy feliz puesto que es incomprendido por la gente que lo rodea, empezando por sus padres y siguiendo por sus maestros y compañeros de escuela. En 26 capítulos el lector será testigo de las peripecias de este chico, quien conocerá a la gente que aparecerá en su camino y con quien interactuará.

Uno de los temas principales es, sin duda, la adolescencia y todo lo que ello conlleva. 

Holden, como cualquier chico de 16 años, está en la búsqueda de su identidad mientras que lidia al mismo tiempo con una dinámica familiar complicada –sus padres nunca están disponibles para él y solo cuenta con su hermana Phoebe, ya que su amado hermano mayor, Allie, ha fallecido– y con la acumulación de fracasos escolares. 

La transición a la adultez no es nada sencilla puesto que trata de encajar en el ambiente en el que se desenvuelve pero que a la vez odia porque no lo entiende, y es por eso que cae en la rebeldía y la inconformidad. 

El autor nos presenta a un protagonista que vive en depresión y eso determina mucho de la forma en la que ve el mundo, así como lo que vislumbra para su futuro, el cual se antoja desolador, por lo que se toca el tema de la nostalgia por la infancia y aquellos tiempos en los que la vida era más llevadera y divertida por lo que se tiende a idealizar esa etapa y viene ese deseo de quedarse ahí. 

En el otro extremo se nos presenta también los primeros contactos de Holden con las drogas y el alcohol, así como su introducción al mundo de la sexualidad con su respectiva complejidad, lo cual choca con la inocencia que él aún posee por lo que este encuentro le revelará mucho de sí mismo. 

En este texto se hace también una exploración del mundo de los adultos a través de las observaciones que Holden hace y el lector encontrará que se habla de temas tales como la hipocresía, el abandono, la falsedad, la rigidez de lo tradicional, la falta de madurez (por muy irónico que esto suene), así como el conformismo y ese querer que todo permanezca igual, a pesar de vivir en un cambio constante.

El guardián en el centeno está escrito en un lenguaje coloquial, puesto que son los pensamientos y sentimientos de un joven quien, además, usa un tono pesimista pero a la vez directo y sencillo para relatar sus vivencias y compartir reflexiones en esta especie de diario. 

Este es un texto que no deja indiferente a quien lo lee ya que genera reacciones, ya sea de desagrado o porque logra tocar alguna fibra sensible. 

Lo que sí no se cuestiona es su status como clásico de la literatura universal debido a su calidad innegable que lo ha hecho trascender y permanecer en el inconsciente colectivo como un fiel retrato de una de las épocas más decisivas en la vida de un ser humano.

El guardián entre el centeno. J.D. Salinger. 1951. Editorial Alianza.

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