Por Roque Juan Carrasco Aquino
“Pasó un ministro del emperador y le dijo a Diógenes: ¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas. Diógenes contestó: Si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador.” DIÓGENES EL CÍNICO). 1
En estos tiempos de arengas, descontentos populares por agravios a la nación e intromisiones del extranjero, confusiones, desprecios, racismo, arribismo y negación de la realidad impuesta; la colectividad consciente y luchadora manifiesta su solidaridad al nuevo cambio esperanzador transformador, alcanza su zenit, después del 2018. Una oportunidad real materializada de décadas, ahora, construida de luchas; encomendado sin duda, de héroes de los ayeres gloriosos.
No obstante, también legado para los que hoy disfrutan, en espera de defender y socializar en aras de reconstruir otra sociedad posible; en las vicisitudes contradictorias de la era globalizadora que engulle sueños, ilusiones, libertades, ideas, esperanzas y posibilidades. Contrarias a las oportunidades para replantear debates y/o concepciones críticas. El despertar de las ideas libertarias es un derecho sin concesiones de artilugios ni obediencias.
En el presente de la existencia comunitaria cotidiana, nuestras opiniones llaman a la adición de alternativas, de consensos; diríamos en su contexto, contra los reductos del pasado, concatenar nuestras alternativas para renovar y transformar lo efímero; así, lo añejo de la rancia ideología del capital en su crisis de reproducción erradicar.
Nuestra apuesta es de inclusión, tolerancia, solidaridad y socializar los bienes y servicios producidos colectivamente. Por ello, nuestro aporte es con la intención de crear un pensamiento crítico con las reflexiones necesarias para convocar a la reconstrucción anhelada en aspiraciones sobre la materialidad histórica y las propuestas de reconstruir relatos objetivos más vividos; retomar de las experiencias de la sociedad como reflejo anticapitalista y contra la sobreexplotación histórica. Ahora desean volver a imponer.
En estos momentos de agravios, intervenciones directas del extranjero, desde la academia comprometida, nos preocupan las intenciones perversas de personajes que, de llegar al poder presidencial, tendremos reversos negativos sobre la soberanía nacional.
Entregar los recursos en manos del imperio, de reyes, virreyes y marquesas otrora de cara a nuestra vida independiente del yugo esclavizador, es reaparecer para negar la historia y desconocer el sacrificio del pueblo.
Los intentos por restaurar el “mercado libre”, es decir, vender e hipotecar los recursos naturales y humanos de México, es desconocer realmente la historia y doblegarse a los designios del extranjero.
Implica también, desvalorizar nuestra independencia del exterior y convertirnos en esclavos cautivos del capital internacional. Porque, en estas relaciones de sumisión, el capitalismo no es benevolente con nuestros países soberanos de América Latina, Asia y África.
El capital depredador destruye, cosifica, engulle realidades asequibles, utopías e impone su verdad mercantilizada en detrimento de las ideas libertarias. Desde esa tesitura, la lógica de quienes desean el regreso avasallador de los capitales del exterminio cultural y contra la cosmogonía de las comunidades reivindicativas, se implora al entreguismo de los valores ancestrales.
En tanto, los que quieren el retorno de la obediencia, el racismo y el saqueo, no tienen ni la sensibilidad para fortalecer los vestigios históricos de la cultura, lenguas autóctonas, saberes heterogéneos y arquitecturas de herencias civilizatorias de lo que hoy somos y defendemos.
La sumisión a las fantasías de reyes, marquesas e imperios, son entelequias de conservadores, apátridas, clasistas, excluyentes de la mexicanidad y la apuesta del retorno a la primacía blanca (a la Bolívar Echeverría: “La blanquitud no es en principio una identidad de orden racial; la pseudoconcreción del homo capitalisticus incluye sin duda, por necesidades de coyuntura histórica, ciertos rasgos étnicos de la blancura del “hombre blanco”, pero sólo en tanto que encarnaciones de otros rasgos más decisivos, que son de orden ético, que caracterizan a un cierto tipo de comportamiento humano, a una estrategia de vida o de sobrevivencia.
Echeverría: Modernidad y “blanquitud” en: https://bolivare.unam.mx/obras/modernidad_y_blanquitud#:~:text=La%20blanquitud%20no%20es%20en%20principio%20una%20identidad,a%20una%20estrategia%20de%20vida%20o%20de%20sobrevivencia.); más próximas a desconcretizar que, precisar en “todo lo sólido se desvanece en el aire” (de Marshall Berman, retomado de Marx y Engels, en este sentido:
“Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas con desilusión” (Marx y Engels: Manifiesto del partido comunista. P. 31: https://ia802905.us.archive.org/31/items/elmanifiestocomunista_202004/MarxEngels-ElManifiestoDelPartidoComunista.pdf.
De modo que, los deseosos por volver a la era de la rapiña del oro, sobre la dominación de la burguesía y el control de la producción social, delinean nuevamente por la hegemonía del capital vía dependencia absoluta, de la subordinación y entreguismo hacia el autoritarismo extranjero.
He ahí la visión de las actitudes apátridas y antinacionales. Por ello, es imprescindible la defensa de nuestra soberanía y la autodeterminación de los pueblos.
- Cita tomada de: https://www.mundifrases.com/tema/independencia/.