Por Víctor Del Real Muñoz
En Estados Unidos confluye un sinfín de problemas estructurales internos que amenazan con debilitar, mas no destruir, la continuidad hegemónica de este país en el mundo.
Si bien en números anteriores en el seno de este espacio periodístico hemos mencionado algunos de los aspectos económicos, bélicos, culturales, políticos y otros con los que el Gobierno norteamericano ha venido garantizando el poder hegemónico de Estados Unidos para el resto del mundo, está claro que la inercia cíclica de la crisis global del capitalismo mundial (citando al analista estadounidense Immanuel Wallerstein o al argentino Claudio Katz) perturba muchas de las estructuras que le dan fuerza a la capacidad dominante norteamericana por el mundo.
Estados Unidos es el país más endeudado del mundo, tanto la deuda privada como la pública sobrepasan los techos superiores normales, y es que a raíz de la crisis global del 2008 causada en Estados Unidos con el famoso crack inmobiliario, el rescate para las estructuras financieras y banqueras globales con sede en Estados Unidos emprendido por el gobierno de Barack Obama cuadruplicó los montos de deuda interna de manera descontrolada, pasando el peso de estos compromisos con la gran banca internacional (mucha de ella en Estados Unidos) al grueso de la sociedad estadounidense.
La Unión Americana además cuenta con un sistema de prestaciones sociales, seguridad social, salud pública y un sistema de ahorros muy por debajo de las expectativas con que un país de primer mundo debiera operar.
Los últimos Gobiernos norteamericanos, con plenitud de la aplicación del manual neoliberal, han descuidado de manera premeditada este tipo de rubros públicos, sobre todo en las grandes áreas metropolitanas como Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Houston, Boston, Seattle, Washington, Denver o Dallas, donde las carencias urbanas brotan y hacen visible el deterioro gradual del tejido social estadounidense.
Las cifras de desempleo, citando estudios hechos desde la Universidad de California en Los Ángeles a 2016[1] y también los análisis de teóricos como Claudio Lomnitz, Pepe Escobar, Thomas Piketty, Alfredo Jalife Rahme o Rolando Astarita, han ido creciendo en proporción con el nivel de endeudamiento de las clases medias y bajas en Estados Unidos.
No sobra decir que mucho de este endeudamiento al que se ha venido sometiendo el grueso de la sociedad norteamericana es impulsado por el propio Gobierno de Estados Unidos.
Al haber pocas oportunidades de empleo gracias a una oferta de trabajo vista como bien escaso, hace que la gente utilice el crédito privado para el consumo (otorgada por la banca privada a tasas de interés altas) como alternativa para la sobrevivencia, y así la banca nacional (de peso internacional también) se fortalezca a la par de la degradación de las condiciones de vida de la población norteamericana media.
De acuerdo al contexto anterior es posible hacer una distinción de las causas que han acelerado la reducción del costo del valor trabajo dentro de Estados Unidos.
En términos medios, de acuerdo a estudios de la Universidad de Georgetown en su Departamento de Economía Política, el salario medio promedio por hora cobrado en las grandes áreas industriales como Detroit, Dakota, North Caroline, Sylicon Valley o Boston pasó de valer 80 dólares estadounidenses en 2012 a 68 dólares en 2017, tomando como año base el 2008 y con una paridad un dólar a un dólar, considerando el dólar norteamericano como el patrón monetario de intercambio y de referencia internacional más importante del mundo.
Es por eso que desde Estados Unidos resulta más sencillo analizar la pérdida de poder adquisitivo que los norteamericanos enfrentan en la cotidianidad.
Otro aspecto a resaltar es la violencia desmedida en grandes espacios urbanos de las metrópolis estadounidenses, pero también, en zonas agropecuarias, pesqueras y marítimas.
Según cifras del Departamento de Estado Norteamericano en 2016, el número de asesinatos violentos en Estados Unidos es de cinco al día por todo el territorio nacional.
Además se resalta la presencia (que desde la gestación del Estado Norteamericano ha estado latente) de muchas mafias de origen extranjero que operan redes criminales de muy diversa naturaleza, con nuevos esquemas delincuenciales que adhieren estilos modernos de operación para actividades ilícitas tradicionales como el narcotráfico hasta la trata de personas, el tráfico ilegal de mercadería comercial, automovilística, el robo de bancos, etc.
En Estados Unidos operan sobre todo mafias francesas, italianas, rusas, chinas, mexicanas, colombianas, euroasiáticas y centroamericanas en gran medida. El tema de la seguridad nacional al interior es un tema inquietante para las autoridades de todos los niveles en aquel país.
Lo anterior considerando que Estados Unidos tiene uno de los sistemas policiacos, de inteligencia civil, política y militar visibles y en clandestinidad más sofisticados, avanzados, desarrollados y progresados del mundo, a la par de los sistemas europeos, rusos y chinos. Parte de esto último sigue siendo un canal de explicación para la hegemonía al exterior de Estados Unidos en la actualidad.
Además la cantidad de dinero que se canaliza en los sistemas financieros y bursátiles sin saber el origen, teniendo como referencia hipotética la ilegalidad, es compatible con la búsqueda de salidas a las necesidades de reinversión del capital financiero especulativo en Estados Unidos.
Son varios temas los que al interior de Estados Unidos ponen a prueba la estabilidad que hacia fuera el imperio norteamericano debe presentar para seguir comandando la dominancia del mundo. Esto responde en gran medida al replanteamiento gubernamental que Donald Trump y los poderes socioeconómicos y lobbies que le respaldan asumen para darle otro tipo de conducción a la política social y económica de Estados Unidos en la actualidad.
Sin embargo, los desequilibrios internos de Estados Unidos no son privativos de este país; China, Rusia, los países europeos así como el resto del mundo viven bajo la sombra de los resultados contradictorios de las formas en que se dinamiza el espiral capitalista (en declive y permanente crisis) en la actualidad.
En todo caso el reto para los países dominantes y NO dominantes del mundo será el de mantener la estabilidad en todos los sentidos ante una hecatombe que estalla ordinariamente por el mundo, y del cual Estados Unidos no es la excepción.
Filmoteca Va … Apocalypse Now (Estados Unidos, 1978). Estelarizada por Martin Sheen, Marlon Brando, Harrison Ford y Robert Duvall, dirigida por Francis Ford Coppola.
Es la trama del asesinato de un coronel de alto rango militar de las Fuerzas especiales del Ejército de Estados Unidos que ante el debilitamiento político y militar del Gobierno norteamericano en su intervención contra Charlie “El Ejército vietnamita subversivo”, este se interna junto a sus tropas comandadas en una región de naturaleza agreste de Camboya, en el contexto de la Guerra de Vietnam.
En este sentido dicho coronel es visto como un peligro y un auténtico loco, que ha perdido los estribos y que además despreció su honorabilidad nacionalista y militar, y que por lo cual la misión correspondiente es la de asesinarle a como dé lugar.
La película es una de tantas respuestas contundentes que el arte en general ofreció para mostrar una posición anti intervencionista contra el Gobierno de Estados Unidos en torno a Vietnam. Además la película va mostrando las grietas y el permanente desánimo con que los soldados atendían sus tareas militares en dicha guerra.
Una película con un estilo cinematográfico de primer nivel teniendo en su dirección cinematográfica y musical, su guión, su fotografía y su sublimidad actoral los blasones como para considerarse una joya del cine mundial, estando considerada por muchos expertos de la industria cinematográfica (sobre todo de guerra), como una de las veinte mejores películas de la historia.