Varones en mundos de Mujeres… negro mundo blanco

Por Armando Martínez Leal

@armandoleal71

 

Para las mujeres de mi existencia:

Valia y Natalia mis amadas sobrinas…

y Andrea y Valia mis hermanas.

 

I’m a black man in a white world

I’m a black man in a white world

I’m a black man in a white world

I’m a black man in a white world

I feel like I’ve been here before

I feel that knocking on my door

I feel like I’ve been here before

I feel that knocking on my door

And I’ve lost everything I had

And I’m not angry and I’m not mad

Michael Kiwanuka

 

El pasado 2 de abril la cadena estadounidense HBO transmitió el último capítulo de la miniserie Big Little Lies, —basada en el libro del mismo título, escrito por Liane Moriarty—, narra a través de siete capítulos, la aparente vida de tres mujeres, Celeste Wrigh, Jane Chapman y Madeline Mackenzie, se trata de un espléndido retrato de la existencia en los suburbios norteamericanos, la clase media alta que vive en todo su esplendor: su éxito. El sueño americano cumplido a cabalidad. Mujeres que en apariencia han logrado superar el machismo matriarcal, que tomaron decisiones sobre su existencia, son abogadas, madres, esposas… Son…son consientes de su contradicción.

Debajo de ese aparente mundo maravilloso, se esconde, como si se tratara de un subtexto de la realidad, la verdadera cara de ese mundo exitoso, la auténtica condición de la mujer norteamericana, pero como mónada se vuelve el espejo de una apabullante realidad, la violencia soterrada en la que cotidianamente perviven las mujeres en el siglo XXI. Subyace de ese subtexto una historia que entrelaza la existencia de tres mujeres Jane Chapman, Celeste Wrigh y la menor Amabella Klein, ellas son víctimas de la violencia machista.

Jane llega a Monterey, el espléndido pueblo-suburbio orgánico del siglo XXI, otrora cuna hippie y sede contracultural, avant-garde demócrata, huyendo de una de violación, pero como el mito, es imposible huir del destino. Edipo asesinó a su padre… Clitemnestra a su madre… como Jane confrontó a su violador. Celeste sufre cotidianamente la violencia del esposo, violencia física, golpizas inauditas… que concluyen en actos sexuales profundamente violentos. La muerte y el sexo se tocan, así lo entendía el hombre de las cavernas, lo sagrado se palpa en el orgasmo y el orgasmo es una acto de muerte. Y finalmente la menor Amabella Klein una niña rica que sufre de bullying, es maltratada y aterrorizada por un infante varón, hijo del violador de Jane y Celeste.

El pequeño mundo de mentiras, devela como contracara la terrible violencia que sufren las mujeres y la manera en que la confrontan y asumen. El microcosmos de Monterey es fiel espejo de cómo mujeres con una enorme herencia cultural asumen la violencia, la deconstruyen… bajo la nube del éxito se esconde un espacio donde ellas tienen que cumplir un rol y luchan sanguinariamente contra el patriarcado. El patriarcado de Ellos… el patriarcado de Ellas.

Jane, Celeste y Amabella confrontan al machismo que a principios del siglo XXI da una batalla asesina contra los espacios que ellas han ganado. Ellas, las mujeres, todas las mujeres, las más ricas, las empoderadas. Ellas, las miserables, las negras, las morenas, las indígenas. Ellas, las del algún municipio del Estado de México. Ellas, las latinoamericanas. Ellas, las europeas, o las otras que habitan en algún lugar de Francia.

Ellas, todas confrontan la misma violencia, esa que las asesina, que las vuelve una cifra en la fantasmagórica numeraria patriarcal. Esa que las quiere de regreso en la cocina, pariendo hijos, siendo mujeres ejemplares. Ellas, que están obligadas ha vivir el deseo como culpa. Ellas, que tienen prohibido engañar al marido, porque ese es un derecho estrictamente patriarcal, lo mismo que el deseo. Ellas, que son juzgadas por otras ellas. Ellas, que se guardan las golpizas con maquillaje, porque no quieren ser juzgadas como mujeres golpeadas. Ellas, que están obligadas a guardar silencio… hasta llevárselo a la tumba, porque deben ocultar lo que el macho hace hasta la muerte.

Big Little Lies refleja responsablemente la condición de la mujer, en todas sus dimensiones, no negocia con ello, no cede, no vela, no sotierra. Big Little Lies no debe verse sólo como la anomia de la sociedad burguesa, sino la enfermedad de la sociedad actual. La enfermedad machista… el imbécil e ignorantemente nazifica a la mujer que se atreve a luchar por sus derechos. ¡Panda de machos! No entienden el nazismo, como tampoco la terrible condición femenina. ¡Macho-varón-ignorante! ¡Macho-mujer-ignorante! La mujer tiene prohibido ser reactiva, ella es enteramente pasiva, no debe tener derechos. Las mujeres deben regresar a su histórico terreno, la cocina… los únicos instrumentos a los que tienen derecho son a los trastos, la escoba y el recogedor, si salen de ese espacio les va como les va.

Big Little Lies es la historia de las mujeres con poder en los Estados Unidos, su relato toca a las que se mueren de hambre, que no tiene el derecho de decidir cuantos hijos parir, las que no han salido de la cocina, las que son asesinadas diariamente por asomar la cabeza fuera del fogón.

Big Little Lies nos plantea que para entender los feminicidios es necesario feminizar al varón, no hay de otra, desde la óptica machista es imposible develar la verdadera condición de la mujer, esa que sólo ellas han sufrido históricamente, casi de manera milenaria, esa pequeña historia que han silenciado, esa gran mentira que cobija a nuestra moderna sociedad machista.

Big Little Lies nos refleja que la violencia contra las mujeres la enseña el varón cuando golpea sistemáticamente a la mujer, cuando la maltrata verbalmente. Eso es lo que mama el pequeño varón, eso es lo que reproduce. Es cierto, las mujeres educan a los niños, pero los que enseñan sistemáticamente a golpear y menospreciar a las mujeres son los padres varones de esos varones. La violencia contra la mujer no es un asunto biológico, es estrictamente cultural y es enteramente responsabilidad de los varones.

Asumámoslo, los varones somos responsables de los feminicidos, de las mujeres golpeadas, vejadas, violentadas, es tarea de los varones. Big Little Lies nos plantea la terrible tragedia de la vivencia femenina y el dilema de su sobrevivencia. Es necesario terminar con la violencia contra las mujeres en todas sus expresiones y gradaciones si queremos sobrevivir como sociedad. La apuesta es innegociable y la tarea ardua.

Big Little Lies nos habla de nuestra terrible historia presente, de acuerdo al presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, en América Latina son asesinadas diariamente 12 mujeres, siete de ellas en México. Big Little Lies 12 latinoamericanas liquidadas diariamente. Big Little Lies 7 mexicanas eliminadas diariamente.

En 12 entidades de la República se han declarado alertas por violencia feminicida. Big Little Lies… Estado de México. Big Little Lies… Nuevo León. Big Little Lies… Morelos. Big Little Lies… Nayarit. Big Little Lies… Chiapas. Big Little Lies… Michoacán. Big Little Lies… Veracruz. Big Little Lies… Sinaloa. Big Little Lies… Colima. Big Little Lies… San Luis Potosí. Big Little Lies… Guerrero. Big Little Lies… Quintana Roo. Big Little Lies… Jalisco. Big Little Lies… Campeche, Big Little Lies… Zacatecas. Big Little Lies… Yucatán. Big Little Lies… las pequeñas grandes mentiras… en México son asesinadas siete mujeres diariamente.

Big Little Lies… llegó la hora de detener el reloj y ajustar cuentas con el macho-machista, este es un mundo de mujeres donde los varones somos los invitados. Un mundo donde el acoso sistemático que viven las mujeres debe ser denunciado, visualizado y condenado socialmente. Para que el mundo se transforme es necesario que la gran revolución cultural del siglo XX, la revolución femenina, se agudice, llegue hasta sus últimas consecuencias.

Es necesario que el espacio público se llene de mujeres, que sean ellas las que tengan el poder, las que estén en los altos cargos directivos de las empresas, en el gobierno. La política se debe feminizar, son necesarias más mujeres en la política, para que crezca su ejemplo y ello decante un proceso social, que las haga fuertes, aumente su autoestima. La mujer merece, debe ser escuchada y jamás reducir su condición a histérica o dócil. Big Little Lies… llegó la hora de detener el reloj y ajustar cuentas con el macho-machista, este es un mundo de mujeres donde los varones somos los invitados.

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