Fotos y texto de Aida Maltrana.
El 23 de junio pasado la comunidad LGBTQ+ o como se nombra a sí misma Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti, Intersexual(LGBTTTI), se organizó nuevamente en la ciudad de México para salir a las calles a manifestar el orgullo de asumirse y defender su derecho de Ser en el ámbito público, sin distinción de preferencia sexual o de identidad, nacionalidad, clase social, posición económica o de edad; muy cerca, por cierto, a la fecha de las elecciones del 1º. de julio de este año 2018.
La Marcha del Orgullo LGBTTTI, como cada año, es una fiesta de libertades, aunque todavía con tintes subversivos, y que se expresa a través de los colores del arcoíris, símbolo de vida que trascendió fronteras desde que el estadounidense Gilbert Baker la diseñara en 1978, a solicitud de un activista en la ciudad de San Francisco.
Como en toda manifestación ciudadana,
Las consignas de la comunidad, si bien en una atmósfera festiva no dejaron de expresarse en contrade la violencia, las desapariciones forzadas y de
Ahora bien, en esta ciudad que “protege” los derechos de la comunidad LGBTTTI, “salir del clóset” no sólo ha derivado en un activismo político que tiene historia, también ha redituado a los grandes corporativos visibles durante las recientes Marchas del Orgullo Gaycon sus carros alegóricos acompañados de bellos modelos y edecanes; con sus estrategias de “BTL” y “POP” para “atender” a un numeroso sector con poder adquisitivo de la comunidad.
Corporativos que hace unas décadas cerraban sus puertas a las libertades individuales que se expresaban fuera de la heteronormatividad, se han abierto al detectar “una oportunidad de mercado”.
Sin embargo, dejar de “ser invisible” no consiste únicamente en la decisión personal de “salir del clóset”, o der ser “target” de estrategias mercadológicas, tiene que ver con las garantías individuales que ofrezca el estado mexicano para hacerlas valer con el respaldo de la Ley. Fuera de las facilidades “institucionales” para que la marcha se llevara a cabo en Avenida Reforma y el Zócalo capitalino, brillaron por su ausencia propuestas claras,a favor o en contra por parte de los candidatos durante el periodo electoral; así como informes de avances o retrasos de las políticas instrumentadas por organismos de salud, de educación y de derechos humanos y reproductivos, vigentes en el periodo peñanietista.
La comunidad LGBTTTI, después de cuarenta décadas de activismo político, en sus inicios en la década de los setenta, presente en procesos legislativos y espacios contraculturales, y en los últimos años, posiblemente más organizados por una inercia, celebra las ganancias en la Ciudad de México, pero demanda los pendientes en el resto del territorio.
Reconocer que la sexualidad no tiene una sola forma de ser y con derecho a expresarse con libertad, tiene que ver con procesos colectivos,
Las ganancias ciudadanas se expresaron en una gran fiesta bajo el arcoíris, y que cada año agrega a una gran cantidad de personas que no se ven en otro tipo de movilizaciones, pero en un país donde la incertidumbre y la esperanza se polarizan en esta disyuntiva de pelear por una, o por las muchas identidades que conforman la realidad de un país entero.
https://youtu.be/GykBIqFfwBQ