2021: Indicios claros del trumpismo

Por Víctor Del Real Muñoz

En este espacio de análisis, aproximadamente desde el año 2016, anticipábamos que con el candidato republicano Donald Trump la política económica y el sentido social del Estado en los Estados Unidos adquiriría un viraje profundo.

Este hecho implicaría un auténtico cambio de timón, en cuanto a adhesiones ideológicas, espíritu regulacionista y correlación de fuerzas de los grupos de poder económico influyentes en aquel país.

Fue que durante los últimos 4 años el mundo atestiguó como Estados Unidos reorientó de manera contundente la lógica de sus políticas públicas, la prioridad de su ánimo comercial, industrial y tecnológico y el hecho de contrarrestar los excesos de mercado de sus estructuras financieras, bancarias y especulativas.

Estados Unidos se propuso volver a encaminarse por el sendero de la alta generación de valor agregado, la revalorización del factor trabajo y la redinamización de los circuitos de producción de alta escala. El ánimo de Alexander Hamiltón volvió con Trump a este país, destruyendo progresivamente los sentimientos en pro de la globalización socioeconómica y cultural.

La llegada de AMLO al poder en 2018 en México aceleraría en parte ese efecto bucle que desde Estados Unidos en 2016 con la llegada de Trump se emprendió, en cuanto a una reorientación con un ánimo mayormente nacionalista en el mundo, Europa y América del Sur incluidos, aunado el viraje, más allá de los nuevos requisitos, que adquirió el TLCAN, hoy T-MEC.

Fue la pandemia la que en 2020 mermó lo que Trump había empezado a construir, desnudando las partes frágiles de Trumpismo, así como algunas heridas sociales, culturales y estructurales presentes por años en el tejido social estadounidense: sistema de salud antipopular, racismo galopante, los gastos excesivos de guerra de Estados Unidos en el mundo, la cultura de la violencia, salarios bajos a la clase proletaria y el tema migratorio con todas sus dimensiones problemáticas.

Y sin embargo, a pesar de la derrota de Trump en las elecciones de 2020 por Joe Biden, sin importar las formas en las que se pudo resolver tal contienda, o bien, elecciones limpias como se nos dijo mediáticamente, o bien, fraude como nos dijo Trump, este político neoyorkino sigue presente en la agenda pública de aquel país.

Lo anterior, no solo porque Trump sigue haciendo política desde abajo, discretamente, con miras al 2024, si no porque Biden ha mantenido la lógica trumpista en su administración, a pesar de tener por detrás la sombra del globalista Barack Obama.

Esto se resume a mantener el mismo ánimo socioeconómico, continuar el funcionamiento de la política migratoria sin tanta agresividad retórica, optimizar los gastos de guerra e intervencionismo, defender el discurso en la imagen del cambio climático operando en lo concreto de la misma manera en que Trump lo hacía (a pesar de que Biden se inclina a favor del acuerdo de Paris), y darles salida favorable a los circuitos de producción de alta escala.

¿Será que en Estados Unidos y el mundo no hay marcha atrás a los ascensos de los nuevos nacionalismos? Podemos tomar como ejemplo algunas naciones de Europa, Turquía, Rusia, México, Venezuela, algunas naciones de América del Sur, Inglaterra, y un largo etcétera. 

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