UAM busca enfoque humanista en construcciones de la CDMX por experiencia sísmica

La existencia de un buen reglamento de construcción y su cumplimiento, así como el uso de tecnologías y sistemas estructurales innovadores representan las mejores herramientas que México debiera implementar para reducir la vulnerabilidad física en el entorno, sostuvo el doctor Amador Terán Gilmore, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Esto es primordial, ya que el país está entre los de mayor peligro natural en el mundo: en 2017 sufrió dos terremotos intensos, tres huracanes y dos tormentas tropicales en 40 días, ante lo cual “es necesario revisar si las decisiones que estamos tomando en materia de construcción son las adecuadas”.

Durante el XII Congreso Administración y Tecnología para la Arquitectura, Diseño e Ingeniería Diseñemos una mejor Ciudad, el especialista del Departamento de Materiales de la Unidad Azcapotzalco comentó que la elaboración de diseños sismo-resistentes es crucial en casos como éstos, pero su verdadero valor reside en incorporarlos en una visión humanista, con poco impacto ambiental y social a corto plazo.

“El ingeniero estructural mexicano cuenta con el conocimiento técnico y práctico que le permite incrementar la resiliencia al medio construido respecto de riesgos como los terremotos, pero todavía es necesario saber utilizarlo de manera correcta para afectar lo menos posible al planeta y poder aplicar un poder de trasformación efectivo y eficiente”, apuntó Terán Gilmore.

El enfoque de diseño se vincula con la elaboración de sistemas estructurales a través de pruebas de laboratorio y trabajo de campo que reproducen las condiciones reales para estudiar y analizar los patrones de grietas durante movimientos telúricos de alta intensidad.

“La humanidad está cada vez más sujeta a catástrofes debido a fenómenos hidrometeorológicos, aunque a partir del siglo XX se ha reportado un mayor número de pérdidas humanas por sismos, por lo que debe hacerse una revisión debido al mal comportamiento estructural de los edificios”, mencionó en la actividad organizada por el Departamento de Procesos y Técnicas de Realización de la Unidad Azcapotzalco de la UAM.

Los enfoques innovadores en ingeniería sísmica plantean el trabajo integrado de dos sistemas estructurales independientes, uno que baje las cargas gravitacionales y otro que controle la respuesta lateral del edificio, los cuales pueden diseñarse con eficiencia.

El experto en ingeniería estructural, civil y arquitectura sostuvo que de la ingeniería mecánica se han tomado varios conceptos con el propósito de generar alternativas originales, algo que está dando paso a la posibilidad de hacer un diseño basado en resiliencia.

Los sistemas estructurales evolucionan y permiten un uso más eficiente del material y mientras las decisiones estéticas solían ser guiadas por juicios visuales subjetivos, ahora es importante integrarlas con la estructural, implicando un cambio de perspectiva de ingenieros y arquitectos.

En ese sentido, dijo, es posible revisar varias escuelas contemporáneas de arquitectura: la post-moderna, la orgánica o la de-constructivista que han encontrado un medio de expresión, sin embargo el reto es respetar al medio ambiente, ya que proyectos de gran envergadura en desarrollo todavía dan prioridad a la estructura, aunque algunos ya están incorporando generadores de energía sustentables.

De manera particular, indicó que desde la Unidad Azcapotzalco se ha comenzado a emitir una serie de propuestas que incluye este enfoque de resiliencia y ecología en cuanto al uso de sistemas estructurales y metodologías de diseños innovadores, las cuales ya se enseñan en múltiples posgrados nacionales e internacionales, incluso a ellos se ha sumado la demanda de más cursos de educación continua en los últimos dos años.

Ante ello instó a apoyar el desarrollo tecnológico en la industria de la construcción y de la ingeniería estructural mexicana, lo cual “no sólo es correcto sino sensato. El hacer posible la innovación no sólo debiera plantearse desde el punto de vista de beneficios sociales y ambientales para la sociedad mexicana, sino de las oportunidades de inversión para los desarrolladores”.

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