Marilyn, la diosa que tenía todo y no quería nada

Por Paloma Takahashi Cabello rubio casi blanco, labios rojos, pestañas adornadas con rímel, sonrisa perfecta, un lunar en la mejilla izquierda, ojos azules, figura deseable, mujer invaluable. Al mirar la fotografía pareciera que se pude percibir el peculiar aroma del perfume que anuncia que –alguna vez dijo—, es lo único con lo que se va a la cama. Figura icónica, con un carisma especial. Mujer ideal, mujer rubia. Como ella “jamás habrá dos”, decían. Como ella “jamás habrá nadie”. Detrás de la glamorosa figura los colores se vuelven tenues, cada…