Por Ángel Santillán Mora Foto: Mónica Loya Ramírez A Diana Erika Sánchez López Tic, tac, tic, tac, tic, tac… Las manecillas del reloj avanzan. Mientras eso sucede, la noche se hace más larga. Me miro al espejo como todos los días y apareces tú, de una manera repentina. No puedo escapar de ti. Eres una especie de plaga que habita dentro de mi cuerpo y te digo: “¡Bienvenido de nuevo amigo!” ¿Por qué no solo te vas de mi vida? ¿Por qué no puedo huir de ti? ¿Por qué…