Schweinsteiger: El campeonato se paga con sangre

Por Érick Saldívar Rosales

Brasil 2014. La final de la Copa Mundial de fútbol se daba cita en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro, donde se enfrentaban dos equipos considerados favoritos a llevarse el campeonato: Alemania y Argentina. Schweinsteiger.

Una Argentina vestida de azul rey. Una Argentina donde una fuerte carga de responsabilidad era cedida hacia el mejor jugador de ese año, Leo Messi. Mientras que Alemania, una selección que históricamente se ha consolidado como un grupo, un equipo donde no sobresalen nombres particularmente, sino por su formación. No podemos nombrar que la defensa depende de Neuer, sino que Boateng y Hummels también son parte esencial en la barrera defensiva. La delantera, la posiciona un solo jugador, el veterano Miroslav Klose.

Respecto a la media teutona, se encuentran personalidades que dependen una de otra. Kroos, Schweinsteiger y Otzil, todos dependen de todos. Mas uno de ellos se ha puesto la camiseta de líder en el medio campo, un jugador no tan lúcido, cauteloso, sin sobresalir, pero con un puesto esencial para que toda la selección alemana funcione.

Bastian Schweinsteiger. Sí, el del apellido impronunciable. ‘Schweini’  no es el cliché del mediocampo. Incluso es considerado un jugador inestable, de esos que a veces juegan excelente y otros, no tan bien. No es el jugador del que todas las jugadas peligrosas nacen de él. Tampoco es el que desequilibre, al contrario.

Bastian es un jugador con mayor peso en la cancha, es el que mantiene a sus compañeros de pie. El que no deja que caigan. El que mantiene la concentración de sus colegas, el que se entrega en cada uno de sus partidos. La parte moral de la selección. De esos que volteas a ver y en ti nace el coraje de pelear por la camiseta.

El Tigre (como lo denominaron en La Bundesliga) inició en el 11 inicial del director técnico alemán Joachim Löw. Con un mundial regular, Basti sorprendió en la Final de la Copa del Mundo, ya que cada minuto demostró ser un “guerrero” luchando cada balón en custodia, dando equilibrio y estabilidad a su selección, repartiendo balones en el medio campo, subiendo y bajando durante 120 minutos… Llevándose la Copa Mundial a su natal Alemania.

Lo más destacable del partido sucedió en el tiempo complementario, y aunque los jugadores ya se encontraban agotados, su entrega al campo fue de respetar. Y Schweini no se quedó atrás…

Pero no todo fue miel sobre hojuelas para Bastian, ya que tuvo múltiples llegadas a destiempo por parte de sus contrarios, la mayoría a ras del pasto. En excepción de una jugada. En un balón alto, Schweinsteiger saltó junto a Sergio el “Kun” Agüero peleando la posición de la esférica, pero El Kun interrumpió el salto del alemán dándole un manotazo en el rostro. La acción le provocó un pincelazo rojizo en la mejilla derecha.

Se levantó y su mirada amenazante buscaba al árbitro. Al encontrarlo, desató su rabia levantando sus brazos señalando a los árbitros, ya que tomaron la decisión de no mostrarle ninguna tarjeta al “Kun” Agüero. “El Tigre” tuvo que abandonar el campo al minuto 119 para que fuera atendido.

Löw, el estratega de la selección alemana indicó a un jugador de la banca que calentara para que entrara de cambio por el mediocampista, sin embargo, Basti impidió que el cambio sucediera. Fue cuestión de que los médicos auxiliares le cerraran la herida y le pusieran un par de parches para detener el sangrado. Schweinsteiger estaba listo para regresar a la cancha.

Entró al minuto 111 alentando a sus compañeros para conseguir el gol que les fuera a dar el campeonato. Al minuto 112 Götze anotó el tanto del gane. Toda Alemania festejó como nunca, excepto Basti, quien fue al banquillo a recibir indicaciones del director técnico.

Los 10 minutos restantes (ya que se añadieron 2 minutos más) la selección alemana no dejó pasar a Argentina más allá de tres cuartos de cancha.

Schweinsteiger hizo la última falta sobre Messi, con calambres en ambas piernas, ya que fue el jugador que recorrió más kilómetros en el partido, con 15 en total, Se levantó como pudo. También fue el último jugador en tocar el balón antes de que el árbitro pitara el final del partido.

Fue un partido histórico para Alemania al igual que de Basti, quien nos enseñó que cada entrega de sus partidos es completamente de corazón. Con lágrimas, sudor y sangre pagó el gratificante sabor de la victoria. El sentir del campeonato.

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