Pandemia motiva consumo de plantas como alimento y remedio casero

Por Redacción Reversos 

Con un acervo de más de mil 200 especies de plantas vasculares nativas de México, incluyendo 981 en algún nivel de riesgo, el Jardín Botánico del Instituto de Biología (IB) de la UNAM se conserva como un museo vivo que combina investigación científica, conservación de plantas y difusión de la importancia de estos organismos en el planeta. 

En su acervo se cuenta con 366 especies en categoría de riesgo, de las 981 registradas en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, tales como el viejito (Cephalocerus senilis), barril dorado (Echinocactus grusonii), maguey Noa (Agave victoriae-reginae), pino azul (Pinus maximartinezii), chamal, (Dioon edule), pata de elefante (Beaucarnea gracilis) y cabeza de negro (Nymphaea gracilis). 

Entre la representación de la flora sobresalen plantas de importancia medicinal como toronjil (Agastache mexicana), zapote blanco (Casimiroa edulis), muitle (Justicia spicigera) y árnica mexicana (Heterotheca inuloides). 

En contraste, las plantas alimenticias que mayor interés tienen son: xoconostle (Opuntia joconostle), pitahaya (Hylocereus undatus), ambas cactáceas, piñón rosado, (Pinus cembroides), flores de maguey (Agave spp.), vainilla (Vanilla planifolia), laurel mexicano (Litsea glaucescens) y hoja santa (Piper auritum). 

Salvador Arias Montes, jefe del Jardín Botánico del IB, anotó que en este centro de investigación se puede conocer la anatomía de una planta, cómo se propaga, el cuidado del suelo donde crecen, cómo se aplica la genética en la conservación y lo que debemos aprender para su aprovechamiento sostenible, entre otros aspectos.  

“Queremos mostrar que las plantas son parte importante de nuestra vida a través de diferentes formas de interacción con ellas”. 

En el Jardín Botánico de la UNAM se realizan actividades para la investigación, conservación y difusión de las plantas, estudios anatómicos, protocolos de propagación de especies que se encuentran en categoría de riesgo, por medios tradicionales o por medio de cultivo de tejidos vegetales. 

Se cuenta con la Base de Datos Etnobotánicos de Plantas Mexicanas como forma de salvaguardar los conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas de México, además de que existen programas educativos dirigidos a las audiencias que visitan el jardín como visitas guiadas, talleres y exposiciones. 

Entre las líneas de investigación destacan: Estudio sistemático de cactáceas y agaváceas; Agrobiodiversidad; Etnobotánica Ecológica; Estudios de conservación de plantas y polinizadores; Plantas medicinales; Genética de la conservación; Propagación de plantas nativas con potencial ornamental y Diversidad y variación natural del desarrollo en raíces, entre otras. 

Impacto internacional 

Carmen Cecilia Hernández Zacarías, coordinadora de Difusión y Educación del Jardín Botánico, indicó: “habrá un tema sobre la colección de nopales del Jardín y su importancia alimenticia para tener una dieta saludable y otro sobre los conocimientos tradicionales de algunos grupos rurales que son una alternativa a nuestra alimentación”. 

Mediante las plataformas se podrá llegar al público de la Ciudad de México, además de trascender a los estados de la República, inclusive a países de Centro y Sudamérica. 

Cabe recordar que el Día Nacional de los Jardines Botánicos es una actividad que se realiza a partir de 2006 para divulgar la importancia de conservar y aprovechar la diversidad vegetal, en nuestro caso las plantas nativas de México. 

Se sustenta en una iniciativa de la organización internacional de jardines botánicos (Botanic Gardens Conservation International) que agrupa cerca de 800 jardines botánicos del mundo, apoyada por la Asociación Mexicana de Jardines Botánicos, que vincula a estos recintos con la sociedad. 

El objetivo es mantener la conciencia pública sobre la relevancia de conservar y aprovechar de forma sostenible la diversidad vegetal. 

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