Por Ingrid Gómez Lugos
OAXACA.–Un Patrimonio Cultural de la Humanidad y una sede tradicional de la velada de muertos en la Ciudad de Oaxaca se encuentra al borde del colapso y en una situación inestable, por lo que ciudadanos y turistas no participaron este año en las tradicionales actividades en los días de Todos Santos.
El emblemático Panteón General de la Ciudad de Oaxaca, mejor conocido como Panteón de San Miguel, resultó afectado por los pasados sismos del 7 y 19 de septiembre, quedando suspendidas las tradicionales festividades del Día de Muertos.
Ciudadanos han denunciado el desinterés de las autoridades, quienes argumentan haber solucionado el problema cambiando la sede en la velada tradicional.
El histórico cementerio está compuesto por cuatro paredes de 113 metros cada una y un simple frontispicio con estilo Toscano, además de cuatro galerías que contienen 100 arcos en el mismo orden, donde reposan 2 mil 355 sepulcros de piedra simétricamente abierta en anchas paredes, las cuales se encuentran cercadas con maderas por riesgo de derrumbe.
Los daños se vieron reflejados en estas fechas primerizas de noviembre, donde el ambiente desolado y devastado predominaba al exterior del importante camposanto. Las autoridades colocaron un “altar de consuelo” para tapar la fachada del lugar y, al mismo tiempo, para dar el anuncio completo: “Si no pudiste ver a los tuyos, puedes dejar aquí una luz como ofrenda”.
Según documentación histórica, el panteón San Miguel fue el primero en toda la capital oaxaqueña. El lugar surgió a partir de 1829. Los primeros cuerpos sepultados pertenecían a numerosas víctimas de epidemias como la viruela y el cólera.
Son 188 años de historias enterradas en este subsuelo oaxaqueño. Dentro de la remembranza se encuentra una veintena de personajes sumamente importantes de la historia estatal y del país.

Entre ellos se encuentra el compositor del himno de los oaxaqueños, “Dios nunca muere”, el maestro y músico Macedonio Alcalá. También descansa en este sitio el ex gobernador Félix Díaz Mori, hermano de Porfirio Díaz, y Susana Juárez, hija de Benito Juárez, razón por la que muchos turistas se sienten atraídos por el lugar.
El Panteón General posee un rico patrimonio histórico en su arquitectura, además de un sinfín de leyendas que cada año (a excepción del presente) se cuentan y simulan en los días de muertos.
Año con año la historia se repite en los últimos días de octubre y los primeros de noviembre. La magia y el misticismo envuelven los pasillos del camposanto.
Pareciera que la muerte no existe, pues todo cobra vida. Las noches se tornan luminosas en los antiguos nichos. Los colores y olores de las flores y copal crean un verdadero deleite para los sentidos. La música se adueña del ambiente y alegra los corazones de los visitantes.
Este sitio regala un espectáculo inimaginable. Se presentan eventos culturales y artísticos. En el exterior la fiesta sigue. Se establece una colorida feria que huele a tepache y mezcal, venden flores para quien no quiso cargar o las olvidó. En este 2017, sin embargo, no hubo nada más que una visita a los muros de afuera, cercados con pálidas maderas. Adiós celebración por terremotos y desinterés del gobierno.
“Me siento incompleta, este año no tuve Día de Muertos. Cada 2 de noviembre vengo a ver a mis padres, ellos están enterrados en este panteón. Esta ocasión no pude dejarles ni una flor. No culpo del todo a los temblores, sino a las autoridades que no quisieron tomar cartas en el asunto. Este lugar tiene mucha historia, es el más importante de Oaxaca. Nosotros merecíamos que estuviera listo para estas fechas, porque para eso pagamos nuestros impuestos.”
Martina Ramírez, oaxaqueña capitalina, expresó su inconformidad por no haber cumplido su cometido en esta celebración que, año con año, festeja en el emblemático panteón.

Señaló lo mucho que significa para ella acudir al lugar y visitar a sus familiares en esta fecha. Hizo referencia al altar que colocaron en la fachada, expresando que “es una falta de respeto creer que con eso se solucionan las cosas”.
Los diarios locales dieron cuenta que durante una conferencia de prensa, en el marco de la celebración del Día de Muertos, el presidente municipal, José Antonio Hernández Fraguas, argumentó que su gobierno solicitó la cantidad de 4 millones de pesos para la solución de apuntalar los muros del camposanto y restaurar algunas partes afectadas.
Señaló que la decisión de acceso quedó a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y debido a la restricción las actividades tradicionales se llevarían a cabo en el panteón del barrio de Xochimilco.
“Yo vengo cada año al San Miguel porque me gusta la celebración, disfruto la velada de conciertos y leyendas. Fue una lástima que este año nos tuviéramos que ir hasta Xochimilco, para mí no fue lo mismo. El lugar tiene mucho que ver y esta ocasión no lo disfruté”.
Rolando Pérez, visitante del lugar, comentó lo significativo que es para él celebrar a los fieles difuntos en el Panteón General. Expresó que posiblemente las autoridades no lo hacen en mala forma, sino por seguridad de los asistentes, y dice que “ante la naturaleza somos poca cosa y, aunque no se disfrute igual, es mejor guardar distancia y evitar riesgos”.
Después de los desafortunados hechos, los oaxaqueños ansían una solución a la problemática que se enfrenta la vieja estructura. Los deseos son que para el 2018 ya puedan oler el cempasúchil y el humo de copal, además de pasar una agradable velada a lado de las tumbas de sus seres queridos que, sin duda, este año se quedaron esperando en la convivencia tan indispensable que es un lazo de vida y muerte.