Morena le apuesta a figura de AMLO para las 15 gubernaturas; lejos, los holgados triunfos de 2018 (Primera Parte)

Por Rivelino Rueda 

Con votaciones que en algunos casos alcanzaron el 70 por ciento en la elección presidencial de 2018, como en Tlaxcala, o más del 60 por ciento de los sufragios, como en Baja California, Baja California Sur, Campeche, Guerrero, Nayarit y Sinaloa, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se enfrenta a un escenario completamente distinto al de hace tres años, en donde su principal estrategia será la de echar mano de su principal activo político-electoral: Andrés Manuel López Obrador. 

La falta de unidad en los controvertidos procesos internos del partido en el poder, así como el bajo perfil de los candidatos morenistas que competirán por las 15 gubernaturas en juego en los comicios del próximo 6 de junio, pintan un panorama complejo para refrendar los holgados triunfos en la elección de 2018. 

Eso no es todo. El partido del presidente López Obrador se topará con férreas estructuras caciquiles en esas entidades, en donde ha prevalecido una alternancia bipartidista entre el PRI y el PAN (que van juntos en la mayoría de los estados en la alianza Va por México), e incluso en plazas donde sólo ha gobernado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) desde hace 93 años, Como en el caso de Campeche y Colima. 

En cambio, en los estados de Chihuahua, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora, el Movimiento Regeneración Nacional buscará confrontar el aparato gubernamental y sus incipientes redes electorales locales (divididas por feroces pugnas internas que buscan cotos de poder), con las afinadas estructuras partidistas-clientelares-empresariales que han tejido por décadas los gobiernos del PRI y del PAN. 

En el caso de Michoacán, donde gobierna el PRD, el partido de López Obrador tiene la ventaja de que dos exgobernadores de esa entidad, Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy Rangel, han colaborado en la llamada Cuarta Transformación, aunque ese estado fue de los que, hace tres años, sufragaron en la línea del 50 por ciento a favor de Morena. En este caso, con 50.03% de los votos a favor de AMLO en la elección presidencial (991 mil 154 sufragios). 

Ocurre lo mismo en estados como Baja California, Baja California Sur, Tlaxcala y Zacatecas, en donde exgobernadores de esas entidades son prominentes militantes de Morena, ya sea como funcionarios o como líderes parlamentarios, y que conocen de la operación política-electoral en esas plazas. 

En el caso de Baja California –en donde López Obrador obtuvo el 63.88% de los votos en la elección presidencial de 2018 (918 mil 939 sufragios)–, la carta fuerte del Movimiento Regeneración Nacional es el actual gobernador Jaime Bonilla Valdez, quien además de haber sido senador y delegado federal en el estado, ganó los comicios de 2019 para la gubernatura con el 50.45% de la votación, es decir, con 425 mil 385 sufragios, 493 mil 554 menos que en la elección de 2018. 

Baja California Sur, entidad que ha contado con distintas alternancias en los últimos 20 años, con gobiernos del PRI, PRD y PAN, presenta el mismo esquema que Michoacán y Baja California, una vez que el exgobernador de ese estado, Leonel Cota Montaño (1999-2005), actualmente ocupa el cargo de titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y quien además conoce de la operación electoral en la entidad, sobre todo por su militancia en diversos partidos, como el Revolucionario de los Trabajadores (1979-1985), Revolucionario Institucional (1985-1998), de la Revolución Democrática (1998-2009), Nueva Alianza (2009-2012), Movimiento Ciudadano (2012) y ahora en Morena desde 2017. 

En la entidad, que actualmente gobierna el panista Carlos Mendoza Davis, Andrés Manuel López Obrador obtuvo una votación de 63.99% en los comicios presidenciales de 2018, es decir, 193 mil 842 sufragios. 

Otro estado que presenta el mismo esquema es Tlaxcala, en donde López Obrador obtuvo el 70.60% de los votos en la elección presidencial de hace tres años (433 mil 127 sufragios).  

La entidad también ha tenido distintas alternancias en las últimas dos décadas entre el PRD, el PAN y el PRI, las cuales iniciaron con el perredista Alfonso Sánchez Anaya en 1999, quien hoy es titular de la Unidad de Administración y Finanzas de la Secretaría de Gobernación y quien sabe de los hilos de la operación electoral en esa plaza. 

Zacatecas es, sin duda, el estado donde Morena tendrá una victoria electoral casi segura, a pesar de que fue una de las pocas entidades donde AMLO obtuvo, en los comicios de 2018, una votación por debajo del 50 por ciento. En aquellas elecciones, el hoy primer mandatario alcanzó el 48.10% de los votos, es decir, 366 mil 371 sufragios. 

Sin embargo, la entidad –actualmente gobernada por el priista Alejandro Tello Cristerna—es un laboratorio electoral en donde la familia Monreal Ávila ha sacado los mayores dividendos en los últimos años.  

Tan solo en los comicios del 6 de junio, el candidato de Morena es el extitular de Diconsa, David Monreal; el abanderado de ese partido a la alcaldía de Fresnillo (el municipio que tiene el mayor número de electores en el estado), y que va por su reelección, es Saúl Monreal Ávila, y el gobernador de la alternancia en la entidad, en 1998; jefe del “clan Monreal”; hombre de todas las confianzas de AMLO y actual líder del grupo parlamentario de Morena en el Senado de la República, Ricardo Monreal, echarán a andar la maquinaria familiar para que el partido del presidente de la República se lleve el “carro completo”. 

En el caso de Campeche –donde López Obrador obtuvo en 2018 el 61.23% de la votación (275 mil 262 sufragios)–, la apuesta de Morena es por una incondicional del presidente de la República y sempiterna candidata al gobierno de esa entidad por distintos partidos políticos (en 1997 por el PRD; en 2003 por Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano (MC); en 2015 por el PT, y ahora por Morena), Layda Sansores San Román, quien literalmente abandonó su cargo como alcaldesa de Álvaro Obregón para ir por una nueva aventura política, pero ahora con amplias posibilidades de ganar los comicios por el todavía vigente “fenómeno AMLO”. 

Guerrero es un caso excepcional en los próximos comicios para el Movimiento Regeneración Nacional. Y es que a pesar de que en las elecciones presidenciales de 2006, 2012 y 2018 Andrés Manuel López Obrador tuvo una amplia ventaja sobre sus adversarios (63.11% de los votos en el proceso electoral de 2018, es decir, 1 millón 018 mil 163 de los sufragios), la polémica que se ha desatado alrededor de la figura de su probable candidato al gobierno del estado, Félix Salgado Macedonio (quien en las próximas horas conocerá su suerte con el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que determinará si rebasó o no el tope de precampaña) podrían meter en problemas a ese instituto político, que eventualmente está arriba en todos los sondeos de opinión. 

Todo esto jugará a favor o en contra del Movimiento Regeneración Nacional, partido que echará mano de la figura de su principal activo político, el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ganó la última elección presidencial con el 53.19% de la votación, es decir, con 30 millones 113 mil 483 sufragios; sólo perdió en Guanajuato, el principal bastión del PAN desde hace 25 años, y actualmente tiene un nivel de aprobación de entre el 50% y el 60%, de acuerdo con distintas casas encuestadoras. 

@RivelinoRueda 

¡Suscríbete a nuestro newsletter!

Related posts