Manifestación pacífica cierra el Guadalupe-Reyes en la #CDMX

 

  • En un solo grito dirigido a los políticos que gobiernan el país, la ciudadanía refrenda su enorme repudio a los abusos y la impunidad, sin miedo.

 

Texto y fotos: Aida Maltrana

 

7 de enero de 2016.- El gasolinazo golpeó el ánimo de las familias mexicanas, antes de terminar el maratón Guadalupe-Reyes.  Entre confusión, escepticismo, y el idílico periodo vacacional, a través de las redes sociales corrieron varias convocatorias para manifestarse en las calles, y exigir se revirtiera la decisión del enorme incremento a la gasolina.

Un caos informativo en las redes sociales, poco común en nuestra sociedad, desarticuló la información de los organizadores de las marchas anunciadas. Sin embargo, en muchos estados de la República los ánimos se intensificaron y con firmeza se pronunciaron con un rotundo “No al gasolinazo” de manera pacífica.

 

En esta desarticulación, la comunicación se pervirtió con infiltración de llamados en falso y la rumorología de un llamado revolucionario sin identificación de sus convocantes, como una  “estrategia de shock” que derivó en saqueos en tiendas departamentales y de abarrotes en municipios de alta vulnerabilidad delincuencial y marginalidad en el Estado de México. En esta confusión de enorme descontento, y los bajos niveles de desarrollo económico a los que ha llegado el país,  además de la incapacidad manifiesta una y otra vez del gobierno actual para interactuar con el pueblo, los eventos de choque se replicaron en otros estados.

Aún con el miedo que parecía permear entre la población con los saqueos en distintos puntos del centro del país, gente de a pie, ciudadanos y ciudadanas han salido a las calles para manifestar su descontento por el llamado «#gazolinazo.

 

 

 

Gracias a las redes sociales, la televisión dejó de ser el único medio de manipulación masiva, y la responsabilidad ahora se delega a los ciudadanos, con el riesgo de que no existe una figura clara de quien realice este tipo de llamados, por lo que también habría que replantearse la ética de las fuentes de información a las que se acude en esta madeja de mensajes que circulan libremente.

El día de hoy, pese al panorama de miedo desatado por los saqueos y la violencia de grupos de choque, miles de personas salieron a las calles de distintos puntos del país. En Reversos pudimos constatar que la Ciudad de México no fue la excepción, entre dudas y miedos, familias enteras con niños, organizaciones de transportistas, universitarios, amas de casa, empresarios, personas de niveles socioeconómicos indistintos, gritaron  al unìsono  ¡Ya Basta!, entre consignas de repudio a la corrupción de los gobernantes tanto locales como federales.

 

La mención del 1 al 43, consigna obligada, estuvo presente en cada tramo de la manifestación. México no quiere olvidar el doloroso suceso de la desaparición de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa, no quiere dar la espalda a los excesos de los diputados, senadores y gobernantes con privilegios.  Y al mismo tiempo, entre los manifestantes se invitaba a quienes observaban para que se sumaran a las consignas comunes.

De la glorieta del Ángel hasta el  Zócalo capitalino, la marcha que parecía iniciar con  un bajo perfil o con temor, pero poco a poco fue engrosando su larga fila. Fue una celebración simbólica a la libertad de manifestación.

 

El lunes 9 de enero se reinician las actividades laborales y escolares en todo el país. México está despierto, y hay una gran diversidad de convocantes a distintas marchas durante toda la semana.

Ahora el reto es ciudadano, tiempo de aprendizaje y conciencia política; el poder de la información no puede delegarse en su totalidad a los medios, existe al parecer una enorme sensibilidad a las estrategias de choque, lo cual no desanima la expresión y lucha legítimas. 7 de enero en la ciudad de México y otros lugares más, así lo han demostrado.

 

 

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