El macho de los zapatos finos de La Merced

Por Citlalli Sánchez Villegas

Un macho con corbata y zapatos finos vive la infidelidad de su padrastro quien, junto con su “sirvienta”, destruyeron la unión de dos hermanos. Hoy tienen que sobrevivir en un mundo donde no hay dinero, ya que, de tener todo, ahora no les queda nada.

El niño con playera rota y tenis ahora tiene diez años y, día con día, tiene que caminar por la calle de Rosario, Merced Balbuena, donde mujeres de pueblos originarios, vestidas con sus tradicionales atuendos, gritan “¡Llévele, llévele… la verdura está barata!”

Callos en las manos, ojos vacíos, labios rotos, el niño llamado Felipe lleva por las calles sucias un diablo que aplasta pedazos de fruta podrida y escupitajos, porque día a día Felipe tenía que cargar kilos y kilos de cajas de fierro, o  lonas de unos 200 kilos o más.

Todos los días Felipe guarda en una caja secreta diez pesos. Pero lo demás que gana se lo da a su mamá para poder alimentar a su hermano. Pasa el tiempo y  el niño con playera rota y tenis se vuelve un macho con corbata y zapatos.

Tiene el local de lonas más grande de la Merced. El macho se enamora de una mujer humilde y trabajadora, pero ella no cargaba lonas, ella vendía chicles a “un peso” para sobrevivir.

Pasan los años. El macho se casa con la mujer humilde y tienen cuatro hijos: tres niñas y un niño. Un niño que, a los 30 años, sufre un accidente y parte a un lugar desconocido.

El macho, con el corazón destrozado, se desahogaba coleccionando cientos de amantes, una de ellas la hermana de la mujer humilde, otra de ellas la media hermana de la mujer humilde y otra… ya lo dije todo.

Ahora el macho con corbata y zapatos finos sigue en el local de la calle Rosario, la mujer humilde lo dejó.

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