Los diagnósticos de obesidad y síndrome metabólico básicos en edades tempranas

Por Redacción Reversos 

Los diagnósticos de obesidad y síndrome metabólico deben realizarse en edades tempranas con el objetivo de impulsar medidas para evitar la aparición de complicaciones cardiovasculares y endócrinas en la vida adulta, advirtió el doctor Enrique Castañeda Castañeira, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), durante el Encuentro de investigación y servicio del Departamento de Atención a la Salud.  

Diversos problemas médicos psicosociales han sido asociados a la obesidad, ya que modifica la imagen corporal y provoca artrosis, lumbalgias, fracturas, signos de ovario poliquístico y metabólico, apnea del sueño, diabetes mellitus tipo II, hígado graso, cáncer, enfermedades cardiovasculares y resistencia a la insulina, así como ansiedad y depresión, entre otros trastornos emocionales. 

El académico de la Unidad Xochimilco explicó que el síndrome metabólico comprende datos clínicos y de laboratorio fisiopatológicamente relacionados entre sí, cuyos aspectos se consideran factores de riesgo para una serie de males.  

Un estudio transversal, observacional, descriptivo, clínico y de laboratorio a 900 adolescentes que realizó –junto con las profesoras Nelly Molina Frechero y Denisse Durán Merino– para determinar la prevalencia de síntomas y características de ese padecimiento conllevó una evaluación nutricional y de circunferencia de cintura, mediante los criterios de la International Obesity Task Force (IOTF), determinando peso, talla e índice de masa corporal, el cual se comparó con la edad y el sexo para obtener el estado de la alimentación, según los parámetros del National Center for Health Statistics.  

Los prescritos obesos o con sobrepeso fueron sometidos a análisis de presión arterial y sangre para determinar glucosa en ayunas, triglicéridos y colesterol. El diagnóstico de síndrome metabólico se estableció a partir de la coexistencia de tres o más factores de riesgo: hiperglicemia, hipertensión arterial, sobrepeso y obesidad, obesidad abdominal y dislipidemia, señaló el docente del citado Departamento. 

De los jóvenes participantes, 49.62 corresponde a población femenina y 50.37 a masculina; 270 (30 por ciento) tenían sobrepeso y obesidad; 135 (50 por ciento) sobrepeso; 60 (22.22 por ciento) obesidad grado uno; 40 (14.82 por ciento) obesidad grado dos, y 35 (12.96 por ciento) obesidad grado tres. 

El desglose general de los parámetros para el diagnóstico de síndrome metabólico incluyó la obesidad abdominal y, entre los pacientes con sobrepeso y obesidad, 110 (40.7 por ciento) la presentaron, 68 hombres y 42 mujeres, predominando la obesidad abdominal en aquellos de segundo y tercer grados, comparativamente con los de sobrepeso y obesos de primer grado.  

La hipertensión arterial afecta a 90 individuos (33.33 por ciento) y se observó que conforme incrementaban la masa muscular y el peso era mayor el porcentaje de presión arterial alta.  

La glucemia elevada en ayuno apareció en 122 (45 por ciento) y fue más frecuente en hombres (25 por ciento), que en mujeres (20 por ciento).  

Respecto de los valores de colesterol y triglicéridos se encontró que 162 (60 por ciento) entre los adolescentes con sobrepeso y obesidad disminuye el colesterol HDL y aumenta de triglicéridos, lo que se calificó como dislipidemia. 

El síndrome metabólico afecta a 80 estudiantes (30 por ciento) con sobrepeso y obesidad; en 67 (83.75 por ciento) se observaron tres criterios; en 11 (13.75 por ciento) cuatro, y en dos (2.5 por ciento) más de cuatro.  

El doctor Castañeda Castaneira concluyó que la prevalencia de este síndrome en los obesos analizados fue de 30 por ciento y predominó en hombres obesos de tercer grado, aunque casi todos tuvieron obesidad abdominal, con mayor frecuencia, conforme a la edad, por lo que es prioritario el diagnóstico de obesidad y de síndrome metabólico lo más temprano posible, con el fin de adoptar medidas, intervenciones y tratamientos oportunos que eviten la aparición de complicaciones cardiovasculares, metabólicas y endócrinas en la vida adulta.  

La indagación fue efectuada en matriculados de entre 13 y 17 años de edad de preparatorias privadas de la Alcaldía Benito Juárez de la Ciudad de México. 

Related posts