La vida precoz y breve de El Paso Express

Por Héctor Miguel Serrano Ojeda

Foto: Edgar López (Archivo)

Fue anunciada como una de las grandes obras del sexenio de Enrique Peña Nieto. Se presentó como uno de los grandes avances en infraestructura y como un ejemplo de desarrollo para la región. Sin embargo, resultó ser un ejemplo de cómo es que, ignorar las normas básicas de desarrollo sustentable, puede acarrear consecuencias fatales como las que ocurrieron en dicha vía el 12 de julio de este año, al abrirse un socavón que cobró la vida de dos personas.

Para alcanzar el desarrollo sustentable es indispensable considerar la opinión de los involucrados y los afectados por el proyecto, que en este caso fueron los pobladores de las regiones aledañas a El Paso Express, sin los cuales no se pudo haber liberado el derecho de vía, y en cuyo caso consta en los tribunales agrarios.

La  falta de pago de terrenos, contar con los documentos que comprobaran la propiedad de los inmuebles en la zona de Chipitlán, destinados mayormente para uso agrícola, situación que dificultó la liberación del derecho de vía y obstaculizó el desarrollo de la obra, extendiendo el tiempo previsto de su construcción. La recalendarización fue necesaria.

Según el estudio de impacto ambiental que se presentó para obtener la licitación de la obra, los estudios de campo constaron desde la interpretación de mapas y cartas existentes que determinarían los aspectos geológicos de la vegetación natural, para reducir las posibles afectaciones al uso de suelo, sin embargo, sabemos que este método cartográfico tiene limitaciones considerables, al no tener una evaluación profunda de las características del suelo, pues este método sólo sobrepone gráficamente una imagen sobre otra, ambas en transparencia, y que para una obra de las dimensiones como lo fue El Paso Express, claramente quedó corto en sus diagnósticos.

Del mismo modo, en el apartado II.3.2.3 de dicho estudio, se manifiesta que no existen sitios alternativos para la construcción del libramiento, pues el espacio considerado reúne las condiciones necesarias. Esta incongruencia choca completamente con los requerimientos de un estudio de impacto ambiental serio que considere alternativas de ubicación para la construcción de la obra.

Pese a estas indicaciones y fallas en el proceso de licitación, la obra se llevó a cabo. El proyecto era una vía de afluencia de 5 carriles para mitigar el tráfico en la zona que comenzó en el año 2014. Se puso en operación el primero de abril del 2017 y desde un inicio se manifestó la mala planeación de la obra.

En su momento se informó a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) de por lo menos 67 accidentes, sin precisar el número de muertos y, en lo relativo a la estructura de la obra, quedó de manifiesto que la tubería de desagüe no contaba con la capacidad hidráulica suficiente para las avenidas ordinarias de agua que escurren por la barranca de San Cristo (Excélsior, 26 de julio).

Derivado de esta situación, en ese mismo mes la Secretaría de Desarrollo Sustentable tuvo que drenar el lago del parque y reserva ecológica “Barranca de Chapultepec”, debido a que la obra la había contaminado con lodo y aguas negras (Milenio, 13 de julio).

Como un aviso del mal diseño de la obra es que, producto de los trabajos de construcción, una gran cantidad de lluvia y aguas negras colapsó varias bardas y terminó por caer dentro del lago, afectando también a otros sectores del parque como una zona de criadero de peces (Milenio, 13 de julio).

Organizaciones ambientales como el Grupo Guardianes de los Árboles denunciaron la tala de por lo menos 3 mil árboles sanos para la construcción de la vía. La evidencia de inviabilidad de la obra la puso de manifiesto su análisis de costo-beneficio. En un inicio se proyectó para terminarse a mediados del 2016 y se inauguró prácticamente un año después. El costo se duplicó de mil 050 millones a mil 2000 millones (Excélsior, 12 de julio).

La justificación de las autoridades de la SCT ante ese aumento en el tiempo y costo de construcción de la obra es que se debieron a la necesidad de hacer obras inducidas y trabajos no considerados en el plan inicial, provocando la falta de cumplimiento de pagos a los propietarios de los terrenos y el atraso en la obtención de los derechos de vía.

La falla en el estudio de costo-beneficio con dichos excedentes no fue la única, pues como ya mencionamos se afectaron los intereses de la población aledaña y los puso en contra de las obras, sumándose también la falla en sus estudios de impacto ambiental, pues no sólo eran necesitarios los estudios de impacto en el suelo de la región.

Claramente se omitieron los estudios del recurso hídrico y el de daños a los ecosistemas, ya que hubo una gran contaminación del lago artificial del Parque Ecológico en Barranca de Chapultepec, pues las aguas provenientes de las lluvias se mezclan con aguas residuales y llegan, a través de un colector, hacia el caudal del río que abastece normalmente de agua limpia y que llega al final del lago, donde peces de especie oriunda del estado son afectados directamente en esa zona. Así lo informó la directora del Parque, Adriana Fabiola Pérez Vega.

La Secretaría de Desarrollo Sustentable interpuso una demanda por afectaciones a la ecología ante la Procuraduría Federal del Medio Ambiente (Profepa). Dicha denuncia aparece en esa dependencia con el número de folio 1702769, fechada el 15 de julio de 2016, donde acusan a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), dependencia encargada de la obra del Paso Express, la cual ha originado  esta problemática.

“Hemos estado en recorridos y pláticas con los de la SCT, donde se ha constatado los daños originados por la obra y lo han aceptado, pero hasta la fecha no se ha hecho más por subsanar el problema.” (Diario de Morelos, 12 de julio)

Derivado de las constantes fallas y evidencias de la mala planeación y la afectación del parque recreativo, la autoridad contestó por medio de un comunicado, emitido el 6 de abril, un compromiso para el desazolve y rehabilitación del espacio afectado:

“El compromiso es que este espacio esté listo para que los visitantes que acuden al Parque Chapultepec durante las vacaciones puedan disfrutar de esta área”, refirió el director general de Áreas Naturales Protegidas de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), Julián Morán Altamirano.

Y acotó que otro de los compromisos que se estarán atendiendo por parte de la SCT sería el retiro del cárcamo que descargaba las aguas de la autopista en el lago, para ser enviadas a un colector que desemboque en la planta de tratamiento de Acapatzingo. (Comunicado dela Secretaría de Desarrollo Sustentable, 16 de abril 2017).

Al final sucedió lo inevitable: la tierra se reblandeció y se abrió un socavón de 5 metros que se tragó un automóvil, dentro del cual murieron 2 personas por asfixia. De la “maravilla de obra” proyectada no quedaron más que escombros y un paso inhabilitado por los trabajos de reparación de la vía.

La naturaleza hizo su trabajo, al permitir que la afluencia de lluvia desgajara el suelo y provocara la tragedia. A la postre han venido una serie de justificaciones que deslindan tanto a la empresas como a las autoridades. Pero la realidad es lo que consta en los documentos oficiales emitidos por los probables responsables de esta tragedia.

Para empezar, en un documento donde las empresas responsables hacen una descripción de la obra, se resaltan algunos puntos que dan cuenta de que el mismo consorcio Aldesa – Epccor conocía de las limitantes del proyecto, pues describen cómo afecta a un corredor ecológico.

Resalta que a la fecha de elaboración de la Manifestacioìn de Impacto Ambiental, no se ha realizado traìmite alguno para la adquisición de los terrenos que resultarían afectados por la construcción del libramiento, sin embargo se iniciarán previo a la etapa de construcción y se llevará a cabo un estudio técnico evaluativo para el cálculo de la indemnización del derecho de vía. También se reconoce la afectación de los terrenos de cultivo y resalta también que no se encuentra en ninguna área natural protegida, ya que sólo “toca los límites” del corredor ecológico Chichinautzin.

Reconoce de igual forma este documento que: “En la época de precipitaciones ciclónicas pueden presentarse problemas de inestabilidad y de erosión en taludes que requieran ser reparados. Por lo que respecta a los cauces de los arroyos dice que “seraì indispensable la construccioìn de obras de drenaje que permitan el flujo continuo del agua pluvial”; otro de los señalamientos destaca la “pérdida del área de infiltracioìn pluvial, por la aplicacioìn del pavimento a lo largo del trazo, provoca cambios permanentes”. Otras afectaciones “pueden ser generadas por el equipo y maquinaria de construccioìn, tales como la emisioìn de gases, posibles derrames accidentales de combustibles y/o lubricantes de los mismos”.

Lo más curioso de esta construcción es que la autoridad gubernamental destaca en un comunicado de la PROFEPA, emitido el 27 de julio de 2015, que el proyecto denominado “Ampliación del libramiento Cuernavaca tramo del kilómetro 79+620 al kilómetro 94+260”, está exenta de Manifestación de Impacto Ambiental por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Para finalizar, el consorcio informa en un comunicado emitido el 12 de julio de 2017 que está colaborando ampliamente con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para determinar las causas del accidente así como para restablecer la normalidad al tránsito en esta vía lo más pronto posible.

Al final de este recuento de la vida de esta obra, que fue anunciada como “uno de los grandes logros del sexenio”, podemos observar que se pueden evadir los requerimientos de una estudio de impacto ambiental y las consideraciones que este pueda sumar a al proyecto original, sin embargo,  no es necesario sólo un estudio de impacto ambiental, sino también considerar al medio ambiente y al ecosistema como un ente integral que, al verse afectado en uno de sus elementos, puede extenderse al resto de ellos y afectar no sólo a las estructuras colindantes de la región, sino afectar la vida de los ciudadanos, que han hecho de la  agricultura y del ecosistema un modo de vida.

Por su parte, las autoridades podrán ignorar los estudios de impacto ambiental y permitir que las obras de infraestructura se ostenten como los logros más importantes de un gobierno en tránsito, pero al final de cuentas el medio ambiente reclamará lo que por derecho le corresponde y provocará grandes pérdidas no solo estructurales, como las que sufrió la obra, sino también sociales, al afectar el estilo de vida de los pobladores, haciéndoles perder la tranquilidad y afectando sus actividades económicas. Peor aún, las pérdidas humanas que son irreparables para las familias.

Si de un inicio la empresa reconociera la inviabilidad del proyecto, resultado de un efectivo análisis de costo-beneficio, donde un precio de la obra se dispara a más del doble, pondría en alerta a los constructores de los peligros de dicha obra y podría habilitar las consideraciones necesarias para ajustar al proyecto a unas dimensiones de menos impacto para el medio ambiente y con menos repercusiones fatales para la población.

Los dimes y diretes continúan a la fecha. Cada parte involucrada se está deslindando de sus responsabilidades en la tragedia que le costó la vida a dos personas y, al final del día, el medio ambiente seguirá haciendo su trabajo: reclamando lo que por derecho le corresponde.

Referencias de consulta

Excélsior 12 de julio 2017

Excélsior 26 de julio 2017

Milenio Diario 26 de julio 2017

Diario de Morelos 12 de julio 2017

Comunicado de la Secretaría de Desarrollo Sustentable 6 de abril 2017

Comunicado de la Secretaría de Desarrollo Sustentable 1 de marzo 2017

Comunicado de la Secretaría de Desarrollo Sustentable 24 de noviembre 2016

Comunicado de la Secretaría de Desarrollo Sustentable 5 de agosto 2016

Proyecto: Libramiento de la ciudad de Cuernavaca Morelos. KM 0+000 al 36+4444 S.C.T

Comunicado SCT 552-2016 14 de diciembre 2016

ADN de Morelos 29 de mayo 2017

Comunicado Aldesa 12 de julio 2017.

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