La “sutil pobreza” Antorcha Campesina en Texcoco

Por Jesús Eduardo Tavera Vázquez

 

Lo que inició con unas cuantas casas improvisadas y que se mantuvieron en obra negra, unos años más tarde se convertirían en una amplia colonia con alguna que otra construcción que no se ve ni en las mejores zonas del municipio.

 

Uno de los males más notables que afectan el fraccionamiento de “Lomas de Cristo”, en el municipio de Texcoco, es el originado por la estadía del Movimiento Antorchista en varios puntos cercanos. Tan sólo la colonia “Leyes de Reforma” se compone hasta en un 95 por ciento de integrantes de esta organización de filiación priista.

 

En primera instancia, las pequeñas casas sólo tenían como aspecto negativo la mala imagen que brindaban a las zonas aledañas, pero conforme pasaba el tiempo los problemas aumentaban. Comenzaron a llegar y llegar más “antorchistas” a la zona de “Leyes de Reforma”, ya que no veían un peligro aparente a su integridad y optaban por comenzar una nueva vida con su familia al construir sus nuevos hogares. Eso sí, siempre destacando la “pobreza” en la que vivían gracias al gobierno.

 

Más y más personas llegaban a esa colonia que por mucho tiempo estuvo olvidada por los habitantes de Texcoco. Primero llenaron dos calles, después se convirtieron en una colonia de aproximadamente 40 calles que ya se encontraban repletas de familias que siempre se mantenían dispuestas a apoyar el movimiento campesino.

 

Los problemas para los habitantes de Lomas de Cristo comenzaron con la escases de agua, ya que sólo se contaba con un pozo suficiente para el fraccionamiento, pero nuevamente los “antorchistas”, utilizando “su pobreza” lograron unirse a la tubería subterránea del fraccionamiento para poder saciar su necesidad de bañarse y rociar grandes cantidades del líquido vital sobre sus calles de tierra, con el propósito de que el polvo no se les levantara. Por esta razón el agua potable comenzó a verse limitada.

 

El segundo gran problema comenzó con los frecuentes cortes de luz, debido a que la población “grande” más cercana a Lomas de Cristo estaba a un buen tramo de distancia. Lo único que estaba bien establecido eran los postes y kilómetros de cable de luz cuando la comunidad antorchista comenzó a “establecerse”, pero obvio, se veían en la necesidad de conectarse a la red eléctrica para poder ver a gusto sus partidos por sistema de televisión de paga. Nuevamente “su pobreza” salía a flote, por lo que optaban por la clásica decisión que han hecho muchos mexicanos, los “diablitos”.

 

Debido a esto, en ese entonces la honorable “Compañía de Luz y Fuerza del Centro”, hoy “Comisión Federal de Electricidad”, al no contar con un registro oficial de la nueva comunidad antorchista, simplemente no tomaba cartas en el asunto cuando debido a un exceso de energía utilizada, los transformadores asumían las consecuencias, descomponiéndose y dejando a cientos de pobladores sin luz eléctrica.

 

“¡Todo por esos pinches “antorchos!”, es lo que frecuentemente se escucha en las reuniones mensuales realizadas por los habitantes de Lomas de Cristo en la explanada de la pequeña delegación, en las cuales se trata de dar solución a los nuevos problemas que se estaban presentando en el municipio, pero que nunca se han logrado erradicar.

 

Es poco lo que se ha intentado hacer para tratar de dar alguna solución a los problemas causados por ese sector de la población, ya que siempre haciendo presente “su pobreza” pasan por víctimas e, incluso, apelan a sus derechos humanos por el maltrato que sufren por parte de los demás. Pero cuando ellos son los del problema y afectan a los demás, su única solución la dan con palos y artefactos en las manos.

 

“Leyes de Reforma” pasó de ser la zona olvidada de Texcoco a una de las de mayor cuidado, ya que en algunas ocasiones sus habitantes se muestran a la defensiva porque se enteran que el gobierno del municipio trata de llegar a un acuerdo con ellos debido a que simplemente llegaron a la zona y no pagan algún derecho de piso. Cuando no están a la defensiva, se encuentran disfrutando los eventos que ellos mismos organizan en días festivos, ya sea navidad, año nuevo o día de la Independencia, los cuales son amenizados por grupos de la talla de “La Sonora Dinamita” o “La Sonora Santanera”, de nueva cuenta, “su pobreza” sale a flote.

 

El mal ha comenzado a propagarse en el municipio, ya que hace tan sólo en un año los nuevos “antorchos” notaron que además de “Leyes de Reforma” había varias opciones más para establecerse y se apoderaron de un terreno de poco más de media hectárea en la  zona de “El Tejocote”. Aquí no hicieron tan evidente “su pobreza”, ya que las edificaciones construidas son mínimo de dos pisos y tienen una entrada conectada a la carretera, por lo que la mayoría de ellos ingresan en su coche de un año reciente.

Aquí se han vuelto más especiales cuando se trata de dialogar con ellos porque sólo hay dos opciones que se pueden dar: la primera –y que casi nunca se da– es la aceptación de lo que se les sugiere, y la segunda es más fácil, tratar de linchar a las personas si no les gusta lo que escuchan.

 

Ya son varios los mandatarios que han tratado de erradicar o minimizar está problemática en Texcoco, pero no se ha podido llegar a algo concluyente. No han tenido otra opción más que acatar lo que les establece la comunidad antorchista quienes, al ritmo que van creciendo en cuanto a integrantes, si no se les pone un alto definitivo, se lograrán apoderar de la zona.

 

Texcoco es un lugar que se caracterizaba por ser tranquilo y en el que muchas personas foráneas optaban por tener una casa secundaria en busca de relajación algunos fines de semana. Ahora será conocida por el lugar en el que la comunidad antorchista ha dominado ante el malestar de los pobladores, pero sin objeción alguna por parte del gobierno.

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