La propaganda política como herramienta de creación ideológica en la sociedad: El ejemplo del nazismo

Por Christian Marín y Karina Contreras

La sociedad actual ha sido concebida como una sociedad de masas, basada en una cultura homogénea y de comportamientos generales. Es a partir del ascenso del capitalismo que se da lugar al concepto de “masas”, un ejemplo de ello es Estados Unidos, al final de la Guerra de Secesión hacia 1865, la migración aumenta drásticamente hacia New York reflejado, todo esto, en una sobrepoblación en la Ciudad neoyorkina.

Posteriormente, la Primera Guerra Mundial, da como resultado la formación de nuevos Estados y los cambios económicos, favoreciendo así a la clase media con nuevas posiciones laborales y de poder. La sociedad de masas es concebida, también, por los medios de comunicación de la época: quienes dirigían un mismo contenido en grandes cantidades a toda la población.

Al final de la Primera Guerra Mundial la ciudadanía estadounidense da un salto al capitalismo salvaje, es decir, al industrial, donde la producción, la compra y venta, la oferta y la demanda se vuelven parte fundamental del mercado mundial. Los bienes y servicios que se ofrecen son dirigidos hacia un público homogéneo.

El término “propaganda” hace referencia a la difusión o divulgación de información, ideas u opiniones de carácter político, religioso, comercial, etc., con la intención de que alguien actúe de una determinada manera, influya en el pensamiento de la gente con la finalidad de imponer una ideología que domine por un largo tiempo. El caso a retomar es: el nazismo.

Retomando la idea del capitalismo salvaje, o como otros lo llaman “capitalismo vulgar”, la sociedad es vista como un ente homogéneo, ignorando, ante todo, la psicología de cada individuo, dejando de lado sus deseos, necesidades y sentimientos que emanan de su consciencia. El proletario tiene, a lo largo de su vida, un sinfín de experiencias que lo van formando hasta lo que ahora es, desde su clase económica, hasta su infancia.

Lo que ocurre en la propaganda nazi es una gran influencia ideológica de Hitler hacia los alemanes: la raza aria. Es importante mencionar que fue una persona que creció con odio hacia la sociedad judía, a los 13 años perdió a su padre, de tal manera que se vio en la necesidad de conseguir pronto un empleo, entra a una fábrica y ahí descubre los sindicatos, los cuales estaban vinculados al partido socialdemócrata, es decir, los comunistas y lo cuales se trataban de los judíos.

Al ser ellos los que poseían los grandes capitales, nació poco a poco el odio dentro de Hitler, lo que acabaría en campos de concentración y una enorme ideología por conseguir una raza perfecta. Buscaba un regreso de la cultura alemana, una nacionalización del pueblo alemán y justo con sus discursos y la propaganda consiguió entrar en la mente de muchos de ellos.

Es importante el papel que jugó la propaganda, mediante el arte, cine, música, teatro, radio, prensa, etc., el mensaje del nazismo fue transmitido y de ello se encargó Joseph Goebbels, encargado del ministerio de ilustración pública y propaganda creado por Hitler. Era, entre otras cosas, la divulgación del racismo.

Lo que a los 13 años inició como un rechazo, se convirtió en un odio que acabó con la vida de 6 millones 184 mil 812 judíos que pasaron por la detención, el tránsito en los pequeños vagones de tren donde viajaban más de los que debían, concentración en los campos y el exterminio en las cámaras de gas, considerando que hay lugares como Schabatz, Bredtveit, Budzyn y Horseroed con los que no se cuentan los saldos de muertes.

La propaganda en sí tiene un fuerte poder sobre la sociedad de masas, sumando a esto un líder con, un racismo elevado, el dominio del discurso y sus estrategias, el poder fue aún mayor creando uno de los más grandes genocidios a nivel mundial.

Related posts