La Luz, un ejemplo de los crímenes de Duarte en Veracruz

Por Yessica Patrocinio

Foto: Cortesía

La delincuencia en Veracruz arrasó con toda la población durante el gobierno de Javier Duarte, un tipo miserable y sin escrúpulos, corrupto… Podría seguirme así con una lista interminable de adjetivos.

Todo lo que alguna vez conocimos se ha caído a pedazos, poco a poco. Este estado hermoso y lleno de cultura se encuentra manchado de sangre y acompañado de fantasmas.

Un poblado de Cuitláhuac, llamado La Luz ha perdido a la mayoría de sus pobladores. Pero no me refiero sólo a las muertes y los atropellos que seguido ocurren ahí o a la gente que ha dejado sus tierras, sino a las personas que, consumidos por la avaricia o la necesidad, se ven obligados a unirse a grupos delincuenciales.

La Luz fue alguna vez un poblado lleno de tranquilidad, un lugar donde todos se conocían, donde había problemas como en todos lados. Sin embargo, desde el 2014 azotó con más fuerza la delincuencia en ese sitio. Algunos de sus habitantes huyeron al ver la cantidad de muertes que ocurrían día a día.

En un lugar tan pequeño no podemos imaginarnos cómo es que ocurren esas cosas, ¿o sí?, que de pronto te ‘’levanten’’, como suelen decir, “te humillen” o que para todos se haya vuelto muy normal que el cuerpo del vecino aparezca afuera de su casa en bolsas negras. En fin, no creo que esto sea normal para nadie.

Mucha gente quedó devastada por todo. Mataron a familias enteras, así como en muchos lados, sólo que, como al igual que muchos lados, se quedaron callados y ocultaron la verdad por miedo a las amenazas de aquellos que abusan de su poder.

Tal vez se pregunten, ¿qué pasa con la imagen del inicio? Un montón de hierba con algo en ella, pues es una mujer, una madre, hija, hermana, como muchas de las mujeres que han sido víctimas de feminicidio en diferentes partes del país.

María, madre luchadora y fuerte, la cual tenía que trabajar todos los días para sacar adelante a sus hijos, se despertaba siempre temprano con una gran sonrisa para atender su local. Estuvo en el lugar menos indicado y a la hora errónea. Su suerte no fue la misma que la de nosotros que nos encontramos leyendo esto.

Al abrir su tienda, se la llevaron a jalones, de la peor manera y enfrente de uno de sus hijos. Todo esto ocurrió en el mes de septiembre del 2015.

Su familia no supo de su paradero por tres días, hasta que un día entre la hierba en un camino de terracería, ubicado en la comunidad de El Cuajilote, fue encontrada, golpeada hasta quedar desfigurada, con huellas de tortura, pero eso no fue suficiente, ya que le dieron el tiro de gracia.

Lo único que recibieron sus familiares fue su cuerpo casi irreconocible. Una nota que salió en el periódico Quadratín, pero nunca una respuesta de quiénes habían sido, de quién se la llevó y tuvo la saña para hacerle algo de esa magnitud.

Mientras, María descansa en paz, pero las personas cercanas a ella extrañan su sonrisa, su amabilidad y la gran persona que fue.

Rumores en la población decían quién había sido el culpable, pero nunca se comprobó nada, hasta la fecha. La injusticia de este país hace que muchas familias pierdan a sus seres queridos y, lo peor de todo, es que a veces ni siquiera son encontrados. Si llegan a ser hallados no hay respuestas.

El gobierno es corrupto, hay mafias que controlan todo el sistema, todos callan por miedo, miedo a que estos grupos lleguen de pronto y les arrebaten lo más preciado, la vida.

Las cosas hasta la fecha siguen su curso. Continúan las desapariciones y muertes. Aún el crimen organizado controla a esa la población, al estado de Veracruz, a todo el país. No se sabe si de verdad llegará un cambio, si algún día esta sociedad tan podrida podrá comprender que las cosas no deberían ser así, que no es normal que todos los días en el periódico encontremos “un muertito más” para sumarle a la lista.

Veracruz es un “foco rojo”. Los feminicidios y las muertes de periodistas están a la orden del día, se ha vuelto un lugar inseguro. Su cultura no basta para querer ir ahí por miedo a que de pronto, sin deberla ni temerla, te lleven y nunca se sepa ya más de ti.

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