La espiritualidad es realmente revolucionaria

Por Víctor Del Real Muñoz 

A lo largo de una trayectoria inmiscuida en entornos académicos, en donde el “ego intelectual” y la convicción “racional y objetiva”, sumada a la ambición, por momentos desmedida, de querer tener la razón, eso sí, “argumentada científicamente” por casi todos los participantes de estos lugares. 

Ello, a pesar de que tal circunstancia secamuflajea con la famosa “libertad de las ideas” o del “libre criterio”, lo cual es hasta cierto punto benéfico y democrático, me han permitido vislumbrar, sin importarme la dimensión del tal hecho porque en la vida no todo debe obligarse a ser medido, que lo esencial de la vida está al alcance de la mano, mediante la percepción y el sentimiento real del TODO

Es quizás el mero hecho de vivir el momento PRESENTE el mejor acto revolucionario que pueda existir en la vida del hombre en aras de ser PLENO; incluso puedo concebir lo anterior como la llave de la magia pura, o bien, la alquimia al servicio del instante. Me atrevo a decretar que vale más vincularse al TODO en aras de la plenitud que la división en aras de vivir el ego. 

Estoy cierto de que muchas narrativas alternativas, llamadas de autoayuda, son tildados por el “mundo de las ideas”, o bien por el “mundo del pensamiento académico e intelectual” como criterios farsantes, mercenarios, ridículos o incitadores de la cultura del “individualismo”. 

Y es que en ciertas ocasiones este mismo mundillo de los “expertos” nos imponen al mundo mundano (entiéndase al mundo de a pie) que si no derramas energía negativa a partir del sufrimiento y si no te compadeces del dolor ajeno, eso sí de forma “objetiva” y “crítica” y por momento fría, estás lejos, muy lejos, de tener una pericia solidaria en pos de tu mundo, y por ende, eres un vulgar individualista y de paso un “defensor a ultranza del sistema” o la “superestructura”. 

Algunos personajes alternativos como Eckart Tolle u Osho o miles de filósofos o chamanes desplegados por el mundo son vistos como agentes del sistema, sin base “sólida” ni “científica”, ya que como supuesto “delito” algunos de ellos tienen que en su andar por la vida han sido invitados a las galas culturales de algunos grupos poderosos corporativos internacionales, lugares donde por cierto personas como las citadas anteriormente han desnudado las contradicciones, la farsa ilusoria. 

Y, de paso, las severas grietas dolorosas y estresantes de este sistema materialista y cientificista, incluido el sistema económico, de una manera TOTALMENTEcontundente, a diferencia de muchos otros gurúes pertenecientes al “mundo académico”, que a través de las mismas estrategias herramientas limitantes de siempre, materialistas, conceptuales y de mero pensamiento mecánico intentan citar las aberraciones del poder o del “status quo”, quedándose siempre como meras opiniones, eso sí “sustentadas” académicamente y excepcionalmente citadas. 

A veces creo que los grandes dilemas que se posan en frente del hombre, desde el dolor interno hasta el miedo a una pandemia (obsérvese que no cito una pandemia en específico, por aquello de las malditas dudas), tienen salidas simples. 

Sobre todo en el momento presente, sin implicar demasiado al pensamiento, sanando por dentro cualquier herida, intentando olvidar el pasado y no pensar en el futuro, desafiando los límites físicos aún inmersos en nuestro mundo físico, entendiendo que alrededor nuestro coexiste una totalidad integrada multidimensionalmente, lo que Carl Young citaba como el campo unificado. 

Algunas estrategias para sentir, plasmar o manifestar lo anterior se logran respirando, siendo sutiles, cerrando los ojos, manteniendo un sentimiento de alerta hacia el AQUÍ y al AHORA, manifestando abundancia sin mirar las cotas que supuestamente el mundo físico y el “ego mundial” nos impone para tabular a qué ranking pertenecemos, manifestando bienestar ilimitadamente.  

La magia no es hechicería ni tampoco ningún rito con gallinas o sangre; la magia es estar aquí viviendo la vida en el único momento que tenemos: el PRESENTE.  

Esto, créame, es una simple opinión. Su crítica es tan válida como mi opinión y la de todos.  

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