La crisis del imperio gringo infringe soberanías y suelta bandazos de ira decadentes

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“Que el imperialismo es el capitalismo parasitario o en descomposición se manifiesta, ante todo, en la tendencia a la descomposición que distingue a todo monopolio en el régimen de la propiedad privada sobre los medios de producción. La diferencia entre la burguesía imperialista democrático-republicana y la monárquico-reaccionaria se borra, precisamente, porque una y otra se pudren vivas (lo que no elimina, en modo alguno, el desarrollo asombrosamente rápido del capitalismo en ciertas ramas industriales, en ciertos países, en ciertos períodos). En segundo lugar, la descomposición del capitalismo se manifiesta en la formación de un enorme sector de rentistas, de capitalistas que viven de «cortar tu pones» (Lenin; 2000).

En días pasados, el ganador de los comicios presidenciales en Estados Unidos, Donald Trump, a partir de este 20 de enero presidente de la Unión Americana, imperio de los pueblos subordinados, se destrampó para imponer de manera autoritaria las leyes del capital en su fase mundializada y depredadora. 

     En estos tiempos de incertidumbres, de desvalorización intelectual, desencanto moral y descrédito en todos los niveles de la superestructura política, ideológica y económica capitalista. El viejo orden mundial impuesto desde finales del siglo antepasado no cuaja en los albores del milenio, hoy, subsumido por las guerras y el olvido de la memoria.

     Es importante reconocer y caracterizar el fracaso de las políticas neoliberales en las diferentes regiones del planeta despojadas de sus riquezas patrimoniales. Lo que ha sucedido en Sudáfrica desde los años 40 del siglo pasado muestra la hipocresía de los blancos supremacistas: “…comienza uno de los períodos más xenófobos no sólo de la historia de Sudáfrica, sino también de la del mundo contemporáneo”. “…el proceso de segregación racial, denominado “Apartheid”, sufrido por la población no blanca sudafricana” (Denegri, 2015: 1). 

     La tendencia continua en las dos guerras (Ucrania y Gaza-Palestina) imperialistas recientes provocadas por EE. UU, Israel y Reino Unido.

     Las preferencias de los fracasos del imperio yanqui por dominar al mundo, sobre la base de las intermitentes guerras en el marco de la carrera armamentista, brazo derecho del capitalismo en crisis, se ha convertido en la lógica avasalladora de la irracionalidad sin posibilidades del diálogo racional de aquella civilización agonizante; a cambio de ceder la apuesta de la inteligencia para dirimir sesgos de fraternidad. 

     Mucho menos a destacar la igualdad y libertad encapsuladas por los franceses utopistas: Robespierre, Rousseau, Diderot, Locke, Montesquieu, entre otros (Fernández; 1983: 73-74), del pasado en dirección a la liberación de la humanidad.

     Sin embargo, en la actualidad, con todas las destrucciones materiales de la humanidad entera: guerras, exterminios, destrucción de naciones, asesinatos de líderes independentistas, encarcelamiento o desapariciones de militantes antisistémicos, luchadores anticapitalistas, movimientos antifascistas, jóvenes libertarios por su ideales, entre tantos héroes guerrilleros y demócratas soñadores con la liberación de sus pueblos, hoy liquidados, eclipsados, procesados injustamente y tildados de antisociales. Esa es la lógica del imperio de desacreditar para justificar el derecho a enterrar las ideas libertarias, destruir y a cosificar mentes críticas y revolucionarias.

     Por ello, lo que veremos en estos días, aun cuando asuma el poder imperial Trump, las amenazas se convertirán en hechos reales, intervencionistas y profundizan el robo de los recursos naturales y humanos de las naciones. 

     Desafortunadamente los traidores de sus pueblos, además, son los entreguistas, oportunistas, arribistas, xenófobos, racistas, separatistas y antimexicanos. 

     En México los tenemos bien ubicados en el Prianismo beligerante y renegados. Prefieren el dominio extranjero y negar la autodeterminación de nuestros pueblos. He ahí el cinismo de la derecha fascista y los del PriAn, niegan la historia y se beben el cáliz de la alianza supremacista deshumanizante en pro de los asesinatos y del exterminio racial.

     Las declaraciones de Trump de anexar a Canadá a sus barras y estrellas es la descomposición descerebrada de la ultraderecha por dominar y sobreexplotar a los pueblos del mudo. Bajo el supuesto de seguridad nacional de un país heredero de las violaciones y asesinatos de las poblaciones originarias. 

     Al tiempo la descabellada idea del pronunciamiento injerencista de comprar Groenlandia como territorio estratégico para futuras guerras y extracción de minerales llamadas “tierras raras”, “…elementos tecnológicos que tenemos en nuestro hogar, así como en la medicina, la astronomía y en incontables procesos y equipos del sector industrial” (Zambrano; s/f), entre otros recursos importantes especulativos del presente: energéticos, minerales y gas natural. 

     Aunado a la declaración de Trump: “Necesitamos Groenlandia por motivos de seguridad nacional” (Kim; 2025). La falsa imagen de un territorio para la seguridad, además zona estratégica militar, de control marítimo y de expansionismo capitalista del imperio en crisis.

     En cuanto al cambio del nombre del Golfo de México por el de “Golfo de América”, ¿cuál es el verdadero motivo injerencista? Va por delante despojar del patrimonio mexicano sus recursos naturales del Golfo de México. 

     Según el investigador Gustavo Alejandro Cardozo menciona que “hay toda una ruta de seda ártica que Beijing está planteando y que tiene que ver con cuestiones de los minerales y el tráfico de los hidrocarburos” (Galeano, 2025). 

     Las intenciones amenazadoras del representante del capitalismo global en crisis pueden ser ciertas o son las ventajas de del presente atizadas por la crisis imperialista para aprovecharse de los pueblos débiles, endebles y con la clase política traidora de las naciones dependientes económica, política, social, cultural e ideológica.

     La lucha es ardua e incansable frente al pillaje de nuestros recursos. La victoria final la dan los pueblos hasta el último aliento revolucionario. Pactar con el diablo si es necesario para defender nuestros territorios y recursos, pero con dignidad: 

     China y Rusia pueden jugar un papel importante en las negociaciones libertarias. La autodefensa de las naciones estriba en organizarse y desterrar a los traidores, fisura nefasta donde pueden entrar los invasores.

Referencias

–Denegri, Gerardo (2015): Sudáfrica: su difícil camino hacia la Libertad. Revista Relaciones Internacionales – Nº 49 (Segmento Digital) Instituto de Relaciones Internacionales – UNLP –. en línea página web: https://www.iri.edu.ar/revistas/revista_dvd/revistas/cd_revista_49/historia/Sud%C3%A1frica.pdf

–Fernandez, Cepedal Oviedo José Manuel (1983): Política e instituciones ideológicas durante la revolución francesa. EL Basilisco, número 15, marzo-agosto. En línea. Página web: https://www.fgbueno.es/bas/pdf/bas11505.pdf

–Galeano, Alberto (2025): Trump versus México: la misma prepotencia de siempre. En línea. Página web: https://nuevaspalabras.com.ar/trump-versus-mexico-la-misma-prepotencia-de-siempre-por-alberto-galeano/

–Kim, Minho (2025): ¿Por qué Trump quiere Groenlandia? The New York Times. En línea. Página web: https://www.nytimes.com/es/2025/01/08/espanol/estados-unidos/donald-trump-groenlandia-dinamarca.html

–Lenin, V. Ilich (2000): El imperialismo y la escisión del socialismo. En línea. Página web: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/10-1916.htm 

–Zambrano, Gloria Bibiana (s/f): Qué son las tierras raras y cuáles son sus aplicaciones domesticas e industriales. En línea. Página web: https://eymaq.com/que-son-las-tierras-raras-y-cuales-son-sus-aplicaciones-domesticas-e-industriales

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