La CNTE, los principios y la mercantilización de luchas (Primera parte)

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“Los métodos de opresión no pueden, contradictoriamente, servir a la liberación del oprimido. En esas sociedades, gobernadas por intereses de grupos, clases y naciones dominantes, «la educación como práctica de la libertad» postula necesariamente una «pedagogía del oprimido». No pedagogía para él, sino de él. Los caminos de la liberación son los del mismo oprimido que se libera: él no es cosa que se rescata sino sujeto que se debe autoconfigurar responsablemente. La educación libertadora es incompatible con una pedagogía que, de manera consciente o mistificada, ha sido práctica de dominación” (Freire; 1970: 6).

En estos días el movimiento magisterial de la Sección XXII de Oaxaca, ha tenido un revés incierto en la memoria colectiva del pueblo mexicano. Las contradicciones de las respuestas oficiales exacerban el descontento generalizado de los maestros. 

Las contradicciones de ambas partes se vuelven cada vez más agresivas, irracionales, intolerantes y más provocadoras que llamar al diálogo con el Gobierno Federal y los representantes de la CNTE. 

Sin embargo, tienen sus propias respuestas, empero, los ánimos irrumpen a lo establecido de las normas de la ciudadanía. 

El tiempo no se perdió sino que se congeló en la memoria del post Prianismo; aquellas formas de luchas se colapsan, rebasan a los líderes y la corriente radical contra la Cuarta Transformación (4T) emerge a consecuencia de los grupos hegemónicos de prianistas al interior del CNTE. 

Esas son las consecuencias de no transparentar los acuerdos.  En efecto, se hierbe el caldo de cultivo para la derecha fascista, a prianistas traidores, “intelectuales” rentistas especuladores y académicos de confort. Éstos criminalizan e intentan justificar sus premisas mercantilistas al mejor postor. Al tiempo avivando la mano de hierro del Estado como en las épocas del autoritarismo prianista.

Pese a que, al interior de la CNTE, las corrientes ideológicas predominantes aún prevalecen desde hace décadas. Son ideas arribistas, oportunistas y anti organización crítica materialista. Se niegan las luchas democráticas por conciencia en para sí; no existen cuadros políticos capaces de formular propuestas a partir de concepciones de la izquierda revolucionaria, pedagógica, de saberes libertarios, autogestionarios e inclusión de la unidad en la diversidad de las ideas. 

Es al mismo tiempo una organización de simpatizantes, quizá adherentes, con el temor de no perder la plaza; en paralelo, a base de sacrificios mantener sus puestos de trabajo que, por conciencia habrá de participar en las demandas: aumento salarial, rezonificación cercana a su domicilio, defensa de la jubilación justa, solidaridad con las luchas sociales; asimismo por salud y vivienda digna. 

En paralelo existen posiciones que se ocultan detrás de la verdadera izquierda revolucionaria y se pactan con los grupos más rancios de los movimientos del pasado. 

Se han fragmentado las tendencias subordinándose a las líneas dominantes; debido a las presiones de grupos sindicalistas; es decir, de ideología simplemente activistas sin principios democráticos o de lucha contra el sistema capitalista o antifascista y solapando a los neoliberales.

En las declaraciones se acercan para manifestarse contra las injusticias; no obstante, el método puede confundirse en su desdoblamiento ideológico de abordaje y no se permite debatir seriamente; aunado a las movilizaciones, en ocasiones justas y necesarias, pero, no suficientes. 

No existe construcción de consecuencia para mantener una estructura subjetiva capaz de enfrentar las desviaciones sustituyendo las ideas originales del movimiento por el oportunismo economicista. En consecuencia, provoca controversias y a la sospecha de las provocaciones inducidas. 

Eso ha caracterizado no sólo el movimiento magisterial, sino también estudiantil, campesino (los verdaderos no los agricultores neoliberales explotando a los primeros); asimismo, las reivindicaciones de la izquierda se diferencian de comparsas de líderes corruptos (Enrique Pacheco en Canadá con más de 16 millones de pesos); asimismo, los infiltrados alfiles de la derecha y de los traidores prianistas. Sin embargo, están al interior del magisterio, en las secretarías generales y puestos clave en la toma de decisiones.

Lo que se perfilaba en años anteriores, es decir, en el proceso de desarrollo en sus orígenes del movimiento, se pensaba hacer trabajo de base para reforzar y crear a militantes de defensa teórico conceptual par a enfrentar a los ideólogos de la burguesía; se tomaban ideas de la construcción de los planteamientos de Lenin. 

Un partido proletario con características prístina: “…de crear una doctrina íntegra acerca del partido, su función dirigente, sus principios organizativos, políticos e ideológicos, su estrategia y táctica, y su política; fundamentó el principio internacional de estructuración del partido proletario” (V, I. Lenin; 1981: 14). 

Se planteaba una organización internacionalista, proletaria preparada en una teoría revolucionaria de vanguardia; parafraseando a Lenin: por la defensa del magisterio y  cumplir su papel histórico hacia una nueva sociedad.

De las entrevistas y a manera de hipótesis nos aproximamos a estas ideas. La realidad se ha puesto cada vez contradictoria, mientras la CNTE llama al diálogo, por un lado, sus líderes pertenecientes al Prianismo, ex PRD, MC se unan para sembrar acciones provocadoras y en el fondo desestabilizar las políticas democráticas de la Cuarta Transformación (4T), por el otro. 

Por supuesto, es obstruir logros ganados de décadas; con reacciones posibles crear caos, desconfianza y miedo contra la población obradorista. Deducciones con elementos de juicio que pueden debatirse en el propio movimiento, incluso en estos espacios. 

La idea central es comprender por qué cuando los hechos son evidentes, orientados a la exclusión de los maestros en la toma de decisiones se evidencian las actitudes neoliberales del titular de la SEP: “…la modificación constitucional y las leyes de 2018-2021 se redactaron sin los maestros, pero sí con el PAN: Romero Hicks, Corral, Delgado. 

Incluir a la derecha en la educación, y al mismo tiempo castigar al magisterio, despojándolo de un derecho es doblemente regresivo y es una ecuación que no suma fuerza para el país” (Aboites, 2026). 

Esto en parte explica la división interna y las acciones provocadoras. También, olvidarse de las promesas de campaña del pasado, demuestra la inconsistencia ideológica de la verdad; como de la cotidianidad de las prácticas de vida académica o del laberinto de las luchas, las corrientes hegemónicas imponen las tendencias del movimiento. 

Esta actitud irresponsable de imponer la vía de inducción prianista, por supuesto, no recurren a los cientos de promesas de más de setenta años del Prianismo prometiendo resolver las injusticias provocadas por las políticas neoliberales, asesinatos, enriquecimiento ilícito; los casos concretos del 68, 71 y 2014 (por cierto de estudiantes jóvenes luchando por la libertad de expresión contra el régimen capitalista) asesinatos, desapariciones, cuerpos de jóvenes lanzados desde helicópteros al mar 

¿Y las promesas de resolver, castigar a los culpables y aclarar los crímenes de la llamada guerra sucia? He ahí el dictamen de prianistas de no recordar y, hoy, asesinan la memoria histórica con tal de desestabilizar las políticas de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Es por lo que la ciudadanía está completamente en desacuerdo. 

Exigir diálogo con la Presidenta por haber prometido en su campaña derogar de la Ley del ISSSTE de Felipe Calderón, es ocultar el pasado histórico y ser cómplice de esa verdad, oculta, amañada, olvidada, interrumpida y castrada por quienes avivan a sus militantes desde el interior de la CNTE.

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