«En la hamaca no se lucha», lanza AMLO a candidatos en Guerrero; «no hago campaña por amenazas de muerte», justifica Nestora Salgado

Por Rivelino Rueda/Enviado

SAN MARCOS.– «¿Ya vinieron para acá a hacer campaña?», pregunta Andrés Manuel López Obrador a bocajarro a unos titubeantes Félix Salgado Macedonio y Nestora Salgado.

Las sonrisas nerviosas de la fórmula de la alianza Juntos Haremos Historia (Morena-PES-PT) al Senado de la República los delata. El polémico exalcalde de Acapulco suda a chorros. La expolicía comunitaria agacha la cabeza y ríe tímidamente.

El balconeo es público, desde el templete y ante cientos de simpatizantes del tabasqueño que abarrotan esta plaza guerrerense en la región de la Costa Chica.

«¡No han venido!» «¡Di la verdad Félix, no te has parado por acá!», gritan abajo los asistentes al acto proselitista.

López Obrador lo toma con tranquilidad y, entre carcajadas, lanza una consigna muy peculiar, muy al estilo del de Macuspana, Tabasco: «¡Compañero, escucha, en la hamaca no se lucha!»

Pero minutos más tarde Nestora Salgado da su versión sobre su ausencia en estas tierras desde que fue postulada como candidata a senadora. La entrevista la ofrece arriba del templete, al término del mitin, ante un enjambre de reporteros locales y nacionales.

«No estoy haciendo proselitismo porque constantemente he sido amenazada de muerte», comenta la expolicía comunitaria de Olinalá, quien estuvo presa por cuatro años –primero en una cárcel federal en Nayarit y luego en un centro de reclusión femenil al sur de la Ciudad de México por el presunto delito de secuestro.

Baja de estatura, de unos 1.55 metros; bonachona; de sonrisa fácil, pero nerviosa, de esas que traen el sello de la persecusión política; de ojos grandes, negros y siempre bien abiertos, coronados por unas enormes pestañas, Nestora relata que hace apenas unos días (es jueves 17 de mayo) el vehículo en el que viajaba fue detenido en un retén militar en la región de Olinalá, de donde es originaria.

«Los militares pedían que me bajara del vehículo para una revisión, pero yo les grité que era anticonstitucional y que mi vida estaba en riesgo, que no me iba a bajar. Luego de unos minutos nos abrieron el paso», relata.

La explicación sobre su inactividad proselitista va tomando forma. Nestora Salgado puede o no puede hacer campaña, ya que tiene la fortuna de haber sido nombrada en Morena como segunda en la fórmula para una senaduría por Guerrero, pero además fue ubicada por ese partido político en el lugar número siete de la lista de candidatos al Senado por la vía de representación proporcional (plurinominal).

Abajo del templete la algarabía continúa. Cientos de simpatizantes de López Obrador no se dan por satisfechos al haberlo escuchado casi una hora. Ahora corren al sitio donde saldrá el tabasqueño, a las vallas que no se dan abasto de gritería y tumulto, a la camioneta que espera al tres veces candidato presidencial para emprender el regreso a Acapulco, donde todavía tendrá un encuentro con notarios en la Zona Diamante.

La temperatura es inclemente. Ni sombreros de paja, ni gorras beisboleras, ni sombrillas ni abanicos son aliados en el sopor y el bochorno de esta región guerrerense.

Y ahí, debajo de la canícula calcinante, Nestora cuenta que las amenazas de muerte han llegado al grado de enviarle a su casa cabezas de perro con mensajes puntuales: «Me dicen que si hago campaña así voy a quedar, sin cabeza».

En el camino de regreso a Acapulco, de aproximadamente una hora, predominan los anuncios publicitarios de Manuel Añorve Baños, candidato de la alianza Todos por México (PRI-PVEM-Panal) a un escaño por Guerrero al Senado y uno de los hombres más fieles de Manlio Fabio Beltrones.

Luego cae uno en la cuenta de que se está pisando tierra de caciquez, pero no de cualquiera, de los grandes caciquez que ha dado este país y esta región, enormemente olvidada, enormemente ensangrentada, enormemente mancillada de injusticias.
https://youtu.be/Qrhq1jzU40k

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