Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell
Colombia. Década de los noventa. El profesor de Derecho, Antonio Yammara, conoce en un billar a Ricardo Laverde. Tras varias conversaciones, ambos hombres entablan algo similar a una amistad hasta que un suceso le revela a Antonio varias cosas de su “amigo”, además de traerle recuerdos propios y ajenos.
El ruido de las cosas al caer es un trabajo del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, quien sitúa su texto en su país natal pero, además, lo ubica en un contexto histórico muy significativo, que es la época de la guerra contra el narcotráfico en Colombia, que comenzó desde los años setenta y la violencia que derivó de la misma.
Es así como Antonio cuenta la historia, basada en sus recuerdos, de un hombre misterioso del cual sabe que ha salido de la cárcel, pero desconoce el motivo y que le pide de favor lo ayude a conseguir una grabadora para escuchar un audio cassette.
Un día, al andar juntos por la calle, reciben disparos a quemarropa, quedando herido Antonio, mientras que Ricardo fallece. Es a partir de ese momento en el que el miedo y la obsesión se apoderan del profesor Yammara.
El autor maneja varios tiempos, puesto que el protagonista, en pleno 2009, se remonta a la mitad de los noventa, cuando la población aún lidiaba con los efectos de la violencia generada por los cárteles de la droga y aún era posible encontrarse con personajes que hubiesen estado inmiscuidos de alguna manera, como es el caso de Ricardo Laverde, quien resulta ser un piloto aviador contratado para transportar droga, hasta que un accidente acaba con ello.
Este hombre dejó atrás a una familia y, más en específico, a una hija llamada Maya, quien aparece para reclamar a su padre pero, sobre todo, para intentar conocerlo, pues no tuvo oportunidad de ello.
Es así como Antonio y Maya se unen y, con las diferentes piezas que poseen, arman un rompecabezas para formar la historia de Ricardo, basados en recuerdos propios y en aquellos acumulados en la memoria colectiva, hablándonos con ello del sentido de pérdida, así como de la búsqueda de aquello que la aminore y nos devuelva aquello que ya no tenemos o que nunca tuvimos.
Y es justo el concepto de recuerdo el tema principal de este texto. Se nos habla de las memorias reales y las creadas para ser implantadas, como son las que Maya recibió por parte de su madre y de aquellas generadas por el clima de terror que privaba en esa nación, las cuales terminan provocando una especie de estrés post traumático en la población, quien ha aprendido a vivir con miedo y que, al más mínimo estímulo, vuelve a experimentar la angustia y la incertidumbre de aquellos años.
El título del texto hace referencia a los aviones que caen del cielo, un elemento que se hace presente de forma constante en la trama y que forma parte no sólo de lo que les tocó vivir a los Laverde, sino de la historia moderna de Colombia.
El ruido de las cosas al caer mantiene el suspenso y, a pesar de los saltos en el tiempo y las reflexiones tan profundas, el lector no pierde la atención en la novela.
Es posible que la situación de ese país nos resulte familiar y, por ende, nos sintamos identificados, al punto de sumergirnos del todo en el texto y recordemos cómo muchos que aún estaban en la más tierna infancia o ya en la adolescencia, perdieron su inocencia por culpa de una guerra que no pidieron vivir, pero quedaron en medio de pleno campo de batalla, conviviendo con las balas y la sangre y cuyos destinos quedaron a merced de seres que destruyeron individuos y familias.
El ruido de las cosas al caer. Juan Gabriel Vázquez. 2011. Editorial Debolsillo.
