Por Roque Juan Carrasco Aquino
“…los desastres del territorio, del medio ambiente, de la contaminación del aire y de las aguas; en suma, acerca de cómo la naturaleza, esta «materia primigenia», material de la Ciudad, era devastada sin escrúpulos. Pero a esta orientación ecológica le faltaba una teoría general de la relación entre el espacio y la sociedad, entre lo territorial, lo urbanístico, lo arquitectónico…” (Henri Lefebvre; 2013: 54).
Desde hace algunas décadas, la urbanización capitalista, cuando menos, en los cuarenta, se ha caracterizado como una tendencia de apropiación privada de los usos del suelo a modo. Es decir, una concentración del territorio para beneficios privativos.
En conjunto se expresan en los sectores rentistas de inmobiliarias, del capital financiero, bancario, comercial e industrial con el impulso del capitalismo internacional. Es ahí donde el capital se constituye para la acumulación y apropiarse del territorio en lo rural y urbano.
En las grandes ciudades se concentran elementos importantes para reorganizar el territorio, el espacio, la traza urbana y defender la propiedad privada, independientemente cómo se obtuvo y en qué condiciones se privatizan para el usufructo de un reducido sector financiero, capaz de mercantilizar los espacios de los territorios.
En este sentido. David Harvey nos plantea que, el espacio es un lugar para la reproducción del capital; para ello, coincidimos con este planteamiento “…Harvey recusa la idea de que el subconsumo sea lo que origina las crisis del capitalismo. …ese nuevo contexto de la acumulación constituye precisamente un spatial fix, o sea, una solución (por definición provisional) a la crisis de sobreacumulación y, a la vez, un lugar concreto sujeto a una nueva «producción del espacio» mediante las máquinas, los transportes, las fábricas, las telecomunicaciones, las represas, en suma, todo aquello de lo que está constituido un ambiente industrial dinámico. (Keucheyan; s/f).
De ahí que el espacio sea el lugar de la reproducción del capital en todas sus expresiones.
Las crisis de la ciudad, del campo y del capitalismo pareciera que tuviesen los mismos principios de éstas. Existen algunos elementos para comprender que las crisis se deben más a las tendencias de tres factores clave, a saber: primero, la sobreproducción en el capitalismo; ya no es posible consumir mercancías producidas socialmente y dejan de circular.
Segundo, el subconsumo presenta en la incapacidad de la sociedad para consumir los productos necesarios a su subsistencia, lo que equivale al empobrecimiento de la clase trabajadora y; tercero, las ciudades entran en contradicción con los medios de producción al no igualar el desarrollo de las fuerzas productivas con las relacione sociales de reproducción (Marx; 2001: 2).
Lo que implica entonces que la crisis estalla cuando no se cubren ni se completan procesos para el equilibrio entre ciudad, campo y quienes producen las riquezas.
El territorio organizado por las comunidades, asociaciones de vecinos y particulares se enfrentan a las disputas de los mismos; se impone la lógica de la compraventa mediado por intereses leoninos para quienes controlan las propiedades o bajo promesas de rendimientos a plazos.
De este modo, aprovechan de la renta urbana donde se valora y se especula al final con los usos del suelo; en este proceso las componendas de lo jurídico-político juega un papel de mediador (empero, más hacia el capital). Incluso, hasta se desbordan límites regulares al presionar a las comunidades de ejidatarios o comuneros con la finalidad de manipular la información, así como el estado de las escrituras formales; para ello, se subordinan las instancias correspondientes a fin de obtener predios, terrenos o lotes “baldíos” intestamentarios.
Al tiempo que sucede lo anterior, el sector inmobiliario aprovecha de las debilidades de las leyes o de las políticas del gobierno al imponer estrategias para posesionarse y despojar directa o indirectamente del territorio a los herederos de sus ancestros o por familiares en regeneración; también en procesos de traspasos por herencia y compraventa.
Un ejemplo característico en este sentido lo podemos mencionar en el planteamiento de Martha Schteingart: “están presentes, no obstante, sectores que valorizan su capital, como los productores de materiales, los fraccionadores y los urbanizadores. Estos últimos intervienen sobre todo cuando el Estado regulariza la tenencia de la tierra e instala servicios…,” (Schteingart s/f: 451).
La mayor parte de los territorios urbanizados presentan esta característica propia de la autourbanización comunitaria, donde se transforma de un valor de uso a valor de cambio; sobre todo, cuando el Estado regulariza y valora estas zonas urbanizadas por sus habitantes.
En la mayoría de las ciudades latinoamericanas el proceso de urbanización ha sido sometido a la expropiación privada o municipalizada, como también por el despojo y a la rapiña del capital hacia territorios “irregulares” en concomitancia de múltiples razones tangibles e intangibles.
Podemos mencionar algunos que ya mencionamos en líneas arriba: el capital inmobiliario, comercial, industrial, financiero, entre otros, apoyándose en las leyes o en las políticas urbanas, donde se arropan y adquieren licencias de construcción para modificar los usos del suelo. Se comprende que cambian la esencia del territorio, transforman el ámbito rural y especulan con las edificaciones cimentadas sobre estos espacios colectivos.
La centralización de las condiciones generales de la producción, es decir, “la incorporación del capital social representado por las condiciones generales de la producción dentro de la teoría del capital y eje articulador de una teoría unificada del desarrollo económico y la distribución territorial del aparato productivo” (Garza; 2013: 68-69) y la reproducción del espacio del y para el capital, aunado a la concentración de la fuerza de trabajo son condiciones materiales de las relaciones sociales de producción capitalistas.
A ello nos referimos para alcanzar realmente que el proceso de urbanización capitalista del presente está en crisis y cada vez la concentración de habitantes en espacios reducidos, congestionados por los vehículos automotores, déficit de la infraestructura para la reproducción y el mercado cercano entre edificios de vivienda, oficinas, hoteles, restaurantes urbana, entre otros soportes materiales del capital, necesarios para este crecimiento sin desarrollo, acotan distancias para la reproducción capitalista.
Empero, alargan distancia de la fuerza de trabajo y centralizan aun las necesidades materiales de reproducción rentables. Implica entonces, desplazar mercancías entre ellas a la población trabajadora. Este es el modelo de concentración que choca con el hacinamiento en las viviendas, en los centros de concentración poblacional y facilita los flujos del capital.
En el presente ya no es posible mantener la ciudad capitalista conurbada y explotadora de las fronteras agrícolas; significa la ampliación de la urbanización hacia direcciones sin límites; rompe con aquella región rural de abastecimiento autogestivo del campo para irrumpir la metropolización a cambio de generar residuos, contaminación, inseguridad, asaltos, entre otros fenómenos negativos contrarios a la convivencia colectiva.
Ahora, parafraseando a Henri Lefebvre, “el derecho a la ciudad” (Lefebvre; 1978). Espacios en disputa por los habitantes y el capital privatizador, donde lo efímero de lo material se desvanece sobre la exclusión social. Tal caso pueden ser edificios de oficinas de corporaciones de trasnacionales, viviendas de lujos, emplazamientos de parques comerciales, complejos del terciario avanzado.
Lugares donde se concentran y centralizan las expresiones de supermercados, almacenes, restaurantes, tiendas de autoservicios, agencias de viajes, de vehículos, laboratorios clínicos, mueblerías, etc. Son espacios reconstruidos para la producción, consumo, distinción y circulación de los bienes y servicios producidos socialmente.
Referencias
– Garza, Gustavo (2013): Teoría de las condiciones y los servicios generales de la producción. Ed. Colegio de México. En línea. Página web: https://libros.colmex.mx/wp-content/plugins/documentos/descargas/teoria_de_las_condiciones.pdf
– Keucheyan, Razmig (s/f): David Harvey: spatial fix [la solución espacial] y acumulación por desposesión. En línea. Página web: https://www.nocierreslosojos.com/harvey-david-spatial-fix-acumulacion-desposesion/
– Lefebvre, Henri (1978): El derecho a la ciudad. Editores Península. historia/ciencia/sociedad. En línea. Página web: http://espai-marx.net/elsarbres/wp-content/uploads/2020/02/libro_ciudad.pdf
– Lefebvre, Henri (2013): La producción del espacio. Gracel Asociados, Alcobendas (Madrid, España). En línea. Página web: https://istoriamundial.wordpress.com/wp-content/uploads/2016/06/henri-lefebvre-la-produccion-del-espacio.pdf
– Marx, Carlos (2001): Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política. En línea. Página web: https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/criteconpol.htm
– Schteingart Marth a (s/f): Sector inmobiliario capitalista y formas de apropiación del suelo urbano: el caso de México. En línea. Página web: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/admin,+13-1979-40-41_000193349.pdf