El desarrollo de vacunas mexicanas, un asunto de seguridad nacional

Por Redacción Reversos 

El desarrollo de vacunas mexicanas “es un asunto de seguridad nacional”, consideraron expertos en la materia de diversas instituciones educativas y de investigación participantes en la tercera parte de la serie UAM ConCiencia. 

La doctora Beatriz Xoconostle Cázares aseguró que el país debería contar con un instituto nacional de producción de inmunizaciones que incluya un laboratorio de enfermedades emergentes, ya que se trata de un tema que se refiere a la noción de estabilidad, calma o predictibilidad beneficiosa para el progreso de una nación. 

“Además necesitamos matemáticos que hagan análisis de riesgo con datos de campo porque los que tenemos ahora son muy teóricos y no reflejan lo que sucede en la realidad, lo cual impide efectuar una estrategia de contención”, dijo al intervenir en la mesa Las vacunas COVID-19 desarrolladas en México. La ciencia detrás de las vacunas. 

La profesora del Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) se refirió a la inoculación recombinante elaborada en dicha institución para prevenir infección por SARS-CoV-2, diseñada a partir de la proteína Spike del virus, que es capaz de generar una respuesta inmune.  

De acuerdo con la doctora Xoconostle Cázares ya contempla la fase clínica 1 con la participación de 90 adultos sanos, sin comorbilidades a quienes se les aplicarán dos dosis de antígeno vacunal.   

Los doctores Edda Sciutto Conde y Juan Pedro Laclette San Román, investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicaron que su biológico está listo para comenzar los ensayos clínicos en humanos, después de demostrar su efectividad en animales de experimentación, al producir un alto nivel de anticuerpos y crear una fuerte inmunidad celular. 

La doctora Sciutto Conde consideró fundamental que México cuente con inoculaciones propias contra el COVID-19, ya que es posible que se requiera de revacunación periódica y sería lamentable seguir dependiendo de las importadas, cuando se tiene la capacidad de fabricarlas y adaptarlas a las cepas que prevalecen en el país. 

“Los biológicos disponibles, en particular los que usan vectores virales, no pueden reusarse para revacunaciones, sin embargo, 80 por ciento de los adquiridos en México poseen esta característica, lo cual nos impediría disponer de ellos más adelante, de ahí la urgencia de diseñar los nacionales hechos a la medida”. 

Para el doctor Laclette San Román se necesitan de diversos elementos para estructurar una respuesta organizada hacia futuras epidemias, entre los que se encuentran el Sistema Nacional de Salud, las dependencias en las que se lleva a cabo investigación básica y aplicada, la iniciativa privada, recursos humanos y banco de materiales e insumos básicos. 

En este momento lo más importante es resolver la pandemia actual, pero “debemos aprender de la experiencia y aplicar estrategias eficientes que nos permitan vencer tanto la amenaza presente como las futuras”.  

El doctor Luis Vaca Domínguez, docente del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, abordó el trabajo que se realiza en una vacuna termoestable que no precisa de refrigeración y está generada con nanopartículas del tamaño de un virus, las cuales se decoran con proteínas del coronavirus y al entrar al organismo el sistema inmune la reconoce como un agente extraño y produce anticuerpos para contrarrestarlo. 

El médico enfatizó que hay peculiaridades de la genética latinoamericana “que nos hacen diferentes, no sólo en cuanto al sistema inmune, sino al metabólico”, por lo que es mejor tener un abanico de posibilidades para ver cuáles son las vacunas más eficientes y con menos efectos secundarios. 

“En el mundo hay más de 200 candidatos vacunales en desarrollo, lo cual quiere decir que siempre es preferible contar con distintas oportunidades para crear inoculaciones eficientes, además de que implica el entrenamiento de personal especializado, de alumnos y de técnicos, y todo eso es parte de la ganancia de convertir a un país en una base tecnológica”. 

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