El cretinismo político de MORENA en su repudio al magisterio

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Foto: Norberto Soto/La Izquierda Diario

En las últimas semanas, la álgida movilización de uno de los movimientos obreros contemporáneos más importantes del México, como es la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, ha dejado al descubierto la poca afinidad con la clase obrera que tiene el actual gobierno de la cuarta transformación encabezado por Claudia Sheinbaum y el partido MORENA en general.

          No sorprenden las muestras de repudio que ante tal movimiento obrero tengan personalidades de los medios familiarizados con los valores conservadores y de derecha, así como los partidos que anteriormente fueron hegemónicos en México, como el PRI o el PAN.

          Lo que sí sorprende es que mucha gente del movimiento de la 4T que se autonombra de izquierda y que comulga «entrecomillas» con los valores colectivos más inmediatos, en apariencia, en un claro sentido de servilismo y de -queda bien- con el actual gobierno, que se dicen progresistas y socialdemócratas, encaucen en bola una descalificación permanente y un repudio retórico al actuar subversivo y organizado, digno y valiente, del magisterio mexicano, que pelea derechos elementales de supervivencia y por compromisos a los que diversos personajes políticos de MORENA y de la cuarta transformación se comprometieron a resolver y atender.

          Es menester recordar que la lucha magisterial tiene una línea histórica en el tiempo y no es de ahora.

          Las muestras de repudio al magisterio por parte del progresismo mexicano, acartonado y atrincherado en MORENA, reivindica, no solo las viejas tesis subversivas – radicales, provenientes del anarquismo, del maoísmo y del trosko – leninismo, en donde se criticaba ferozmente el actuar político, ligero y contemplativo de la socialdemocracia, en donde en su aló teórico y político de esta última simplemente está el hecho de modificar en la forma dominante ciertas cosas de la vida humana, pero no extirpar de raíz con criterio revolucionario la superestructura dominante del capital.

          MORENA deja ver el hecho de que para mucha gente, con cierto capital cultural, es muy fácil en la retórica y el verso reivindicarse del lado del colectivo y de las masas, pero en la práctica, la famosa praxis, ellos siempre defenderán sus cuotas de bienestar, casi siempre posicionados en una clase media baja, media o alta, con capital cultural, instrucción universitaria y con ciertas lecturas.

          Es por eso que hoy la fuerza discursiva de MORENA se encuentra con influencers y con personalidades intelectuales que tienen una repercusión en las masas.

          Sorprende también que muchas personalidades, que destacan dentro de los gremios de aplaudidores del actual régimen de la 4T, repudien con mucho odio a los liderazgos combativos del magisterio que le pelean al gobierno mexicano, de forma válida y digna, todo lo que en su lista de agravios intentan solventar como gremio unido, consciente y disidente.

          Esto, simbólicamente, nos demuestra la falsa retórica del progresismo mexicano, latinoamericano y del mundo en general.

          Lo anterior, tan solo, porque los profesores de la CNTE han decidido mostrarse firmes ante el actual gobierno, como también lo venían haciendo desde hace muchos años con anteriores gobiernos pertenecientes a los viejos regímenes políticos desde las épocas de Peña Nieto y Calderón, Fox, Zedillo y muchos de los gobiernos neoliberales mexicanos.

          A mucha gente que se reivindica con MORENA y con la cuarta transformación les duele que los maestros desnuden sus mentiras y sus verdades a medias, y también les duele que se desnude que lo de ellos no es ir contra el capitalismo y el sistema dominante, sino simplemente ser un ente pasivo y contemplativo que, en la retórica, proporcione ciertas cuotas de bienestar para las masas obreras, pero que esas mismas masas obreras no se propongan derrocar este sistema de explotación.

          Los maestros combaten con todas las de la ley en contra, porque están ante el ojo y el acecho de las autoridades militares y policiacas que, aunque no tienen la orden de represión como tal en estos momentos, mantienen ecos de espionaje y de vigilancia secreta y están en constante posición de guardia alta por si los maestros desbordan al poder de manera aún más radical.

          Pero también hay que destacar que los maestros tienen en contra a los medios hegemónicos que lo fueron hasta hace unos años, y a los nuevos medios hegemónicos muy favorables a la cuarta transformación y a MORENA, como los que están presentes en plataformas y en redes sociales y adulan a la Jefa del Estado mexicano en las mañaneras todos los días en Palacio Nacional, y que son hoy el primer poder mediático de México, la nueva mafia de la comentocracia nacional.

          Repudiar el actuar político y combativo de los maestros en estos momentos es, sin duda alguna, carecer de conciencia de clase y legitimar los atropellos del Estado como brazo armado y controlador del capital, que históricamente han ofendido la dignidad de los trabajadores del mundo, en donde México no es la excepción.

Al tiempo.

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