El arte urbano, el que todos se niegan a ver, pero que es de todos (Quinta y última parte)

Por Alejandra Ayluardo

Fotos: Cortesía

El arte urbano en la Ciudad de México está atestado de claroscuros por los prejuicios sociales, la inseguridad y en cierto modo la falta de profundidad que se tiene en la veloz y monótona vida cotidiana en la capital.

En la década de los noventa, el choque político-social y cultural entre México y los países aledaños a causa de la migración y el desarrollo tecnológico sostenido por la globalización, causó, entre otras cosas, el surgimiento de revolucionarias manifestaciones artísticas en el país.

La concentración demográfica en las grandes urbes funcionó como imán para el hoy conocido como arte urbano, el cual se entiende como una serie de expresiones artísticas que toman como escenario principal a la vía pública con el objetivo de transmitir mensajes que, en muchas ocasiones, son distintos al arte aceptado y digerido por las masas.

Este tipo de expresión artística busca un lienzo o escenario para reproducir el arte e incluye al graffiti, el teatro, el malabarismo, la música, entre otras demostraciones.

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Mario Wence comenta que “la gente piensa en los graffiteros como un grupo de chavitos que están pensando en cómo pintar el zaguán de la vecina, pero yo me atrevería a decir que esos son chavos que no valoran la propiedad ajena, aunque también hay que tomar en cuenta que son personas que tienen la necesidad y la curiosidad de expresarse. Ellos pintan en donde su creación sea mejor vista. El graffiti es contestatario y es una expresión de protesta rebelde y subversiva.

“A principios de los noventa comenzaron a ser comunes las tajas o taggers, que son los nombres de los escritores en lugares públicos con el objetivo de que la gente los viera, llamar la atención, marcar territorio. Riesgos hay muchos, pero el artista urbano no conoce la constitución y eso provoca que en muchas ocasiones la autoridad abuse, no conocemos nuestros derechos”.

Erick Martínez afirmó que “los problemas en el arte urbano radican en grupos que cobran derecho de piso que deciden quién sí y quién no. Policías que persiguen al artista igual o más brutal que a un delincuente, son quizá los principales obstáculos además de otros artistas que se ven amenazados por otros artistas y buscan ser los dueños de los espacios”.

Natasha Arguete piensa que “no hay relación entre el arte urbano y las drogas, el descontrol social o personas en situación de calle. Creo que el escenario es difícil porque muchas veces no existen las condiciones óptimas para realizarlo”.

Eduardo Salvatori comenta que “no están ligadas las drogas con el arte urbano aunque, debe de haber sus excepciones. Los problemas con los que me he enfrentado, además de la falta de lugares en los cuales presentarse son.

“Los policías y algunas personas las cuales tienen poco o ningún respeto a lo que hacemos. Creo que sí debería de apoyarse mucho más el arte en la ciudad por medio de eventos públicos/culturales. Espacios al aire libre, para acercar el arte y la cultura a las personas”.

Por su parte, Cristian Araballo coincide en que “no hay relación directa la drogadicción con el arte urbano, no digo que ninguna porque cualquier expresión artística tiene un impacto y una interpretación muy diferente en cada persona. El problema principal es la autoridad, muchas veces obstaculiza el trabajo del artista quitándolos de cualquier espacio donde el artista esté trabajando”.

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Con respecto a la cuestión jurídica, existen tres Artículos de la Constitución en los que la autoridad se basa para hostigar y detener a los artistas urbanos, el de obstrucción a la vía pública (Art. 353), alteración al orden público (Art. 557) y en el caso del graffiti, daño a la propiedad ajena (Art. 399).

Al realizar esta persecución violan uno de los derechos fundamentales que se encuentra en el Artículo 43 de la Carta Magna, el cual establece que “toda persona tiene el derecho al libre desarrollo de su personalidad, sin más limitaciones que las impuestas por el orden jurídico y los derechos de los demás”.

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Otro punto importante en el tema del arte urbano es el apoyo que existe actualmente por parte del gobierno para el desarrollo de las artes. Con respecto al apoyo que necesario para el arte urbano, los artistas comentan su punto de vista.

Bruno Díaz dice que “hace falta apoyo por parte de las delegaciones, campañas, difusión, eventos culturales. Han intentado incorporar un permiso para artistas callejeros, pero rompe con el concepto de trabajo porque los artistas callejeros son nómadas, muchos no están en el mismo lugar siempre y para acreditar que eres artista urbano necesitas estudios de lo que haces, muchas veces el artista no tiene el papel, solo cuenta con su conocimiento…

“El arte urbano no era común, ha aumentado, ha sido una opción de trabajo fácil. Muchos se capacitan pero otros no. Va en aumento, hay muchos encuentros de artistas callejeros últimamente que son organizados por los mismos artistas independientes. Hay libros y manuales para artistas callejeros que han surgido de 2 años para acá, existe un interés social en el tema”.

Nicho González comenta que “si el gobierno apoyara, existirían más personas realizando arte en general. Al sustentar proyectos generarían espacios en los cuales la gente se sintiera interesada en aprender y desarrollar habilidades que quizá no saben que pueden desarrollar. En los 7 años que llevo dedicándome a esto, he visto que hay más personas realizando arte urbano. Al grado de que se han creado eventos para los nuevos talentos”.

Carlos Froylan dice que “por supuesto que sí hace falta apoyo del gobierno, porque el arte es bueno para todos. Escuelas de malabar y convenciones para un mejor conocimiento”.

Erick opina que “el gobierno debe apoyar, es su obligación brindar espacios primero en plazas y programas culturales, con pagos dignos y realizados en tiempo y forma, el problema de ser artista en México se vuelve una verdadera aventura, lidiar con hacienda, con gestores tranzas, con intermediarios explotadores, con becas que desaparecen, con pagos que tardan hasta un año en salir, y bueno si no lo hace mínimo debería brindar a los artistas callejeros zonas, seguridad y puntos donde sin mafias callejeras, ni cobradores de piso dejen hacer la actividad, sin policías corruptos que solo buscan una lanita, el gobierno debería de apoyar al cien por ciento la cultura.

“El arte callejero no ha sufrido una transformación, creo debido al sistema político que tenemos en donde predomina el desempleo, delincuencia, corrupción existen, artistas más especializados salen a buscar una ayuda económica ya es más común escuchar cuartetos de cuerda con un nivel excelso, además de instrumentistas tocando conciertos de Mozart, Bach, Schubert…

“Además hay grupos de artistas circenses con un nivel acrobático increíble, bailarines de hip hop pesados, artistas de teatro, bailarines profesionales que al no encontrar un pago dinero la calle se convierte en una necesidad financiera el estar en las calles, pero con apoyo de programas culturales que inviten al artista a conocer más, podría ser mejor cada vez…”.

Natasha Arguete, considera que “el gobierno debe de apoyar al arte urbano generando espacios adecuados y campañas para deslindar las ideas negativas con respecto al movimiento artístico en las calles”.

Christian Araballo asegura que “debe de existir apoyo del gobierno dando talleres, espacios organizados en tiempos para variedad de artes, conciertos, exposiciones en comunidades de todas posiciones socioeconómicas”.

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El gobierno de la Ciudad de México tiene una incubadora fundamental que es el programa Fábricas de Artes y Oficios, que cuenta con seis planteles (Aragón, Milpa Alta, Tláhuac, Iztapalapa e Indios Verdes).

Además existen escuelas como la Escuela Música, Vida y Movimiento, Escuela de Danza de la Ciudad de México, Escuela de Iniciación a la Música y a la Danza, Escuela de Mariachi Ollin Yoliztli Garibaldi, Escuela de Música del Rock a la Palabra y la Escuela de Danza Contemporánea, entre otros proyectos culturales que apoyan el desarrollo de las artes en la capital.

En el tema del graffiti, el gobierno de la Ciudad de México ha creado programas como HidroArte, o intervenciones en espacios públicos del Centro Histórico, Estadio Azteca, entre otros, para que un grupo determinado de graffiteros realizara su trabajo.

Al igual que ferias de arte urbano en las que el objetivo es que se intercambie conocimiento y expresiones distintas. Sin embargo, el número de artistas urbanos va en crecimiento, pero ¿existe algún plan educativo y profesional para los artistas?

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