Adiós vecino. La historia de dos colosos

Por Giovanni Morales Franco

A lo largo de su vida uno siempre se pregunta cómo es su vecino, si es una persona agradable o difícil de tratar; alguien que le causa problemas o decide ayudarlo con algunas cosas. Un vecino siempre puede tener buenas o malas consecuencias.

Pero en este caso, en esta historia, no se tratará de un ser humano, sino de algo material: unos inmuebles que están enfrente uno de otro en un barrio famoso de la Ciudad de México, ubicado en la Colonia Nochebuena, en la Delegación Benito Juárez. Dos lugares con historia y ya muy antiguos. Pero uno de sus inquilinos está cerca de decir adiós para mudarse con destino al Sur.

Es el Estadio Azul y la Plaza México, recintos donde se desarrollan espectáculos deportivos. El primero sobre fútbol, el segundo, corridas de toros, aunque en ocasiones especiales hacen eventos de motos, conciertos u alguna otra celebración. Dos lugares que fueron construidos e inaugurados en 1946, que han acaparado mucho la atención por estar pegados.

Una zona muy céntrica y accesible para las personas que asisten a estos lugares. A pesar que no cuentan con estacionamiento propio, es una zona muy concurrida y se caracteriza por ser un sitio donde habita gente de clase media, media alta e incluso alta.

El Estadio Azul fue uno de los primeros estadios diseñado con concreto, dejando de lado la madera, material generado por otros recintos. Este lugar fue diseñado para jugar fútbol americano principalmente. Fue casa del América, Atlante y Necaxa en los años 50, cuando no existían el Azteca y Ciudad Universitaria. Capacidad para 32 mil espectadores. Muy viejo, pero fiel para los amantes del balompié mexicano.

Su verdadero nombre es el de Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes. Conforme pasaron los años, evolucionaba rotundamente. El primer partido de fútbol americano de la NFL, fuera de los Estados Unidos, se realizó en el parque de la Colonia Nochebuena, el 5 de agosto de 1978.

Un encuentro de pretemporada entre las Águilas de Filadelfia y los Santos de Nueva Orleans, marcó el inicio de una nueva era en la NFL, siendo México la segunda casa del deporte de las tacleadas. El marcador fue de 14-7 a favor del conjunto de Louisiana.

Posteriormente, en la década de los 80, el Estadio pasó a ser el hogar del Atlante. Fue hasta 1983 que se otorgó la mudanza y se convirtió en el Estadio Azulgrana. Los Potros de Hierro, que en esa fecha no contaban con un estadio propio, fueron invitados a este inmueble para jugar sus encuentros como local.

El lugar se convertía en rojo y azul, la fachada era diferente, más decolorada y con tono llamativo en una mirada panorámica. Más de 35 años después, ese inmueble tenía un equipo de fútbol, donde la gente podía observarlos cada quince días.

Hacia los 90, Atlante regresaba a su antigua casa, el Estadio Azteca, mientras que  Cruz Azul pasaba a ocupar su lugar. Tras finalizar la renta y conflictos comerciales, la directiva encabezada por Guillermo Álvarez decidieron abandonar la plaza que les dejó años de gloria y un equipo de época por más de 25 años.

Aunque jugaban originalmente en Ciudad Cooperativa, Hidalgo, Televisa invitó a la “Máquina Celeste” a disputar sus duelos y ahora el Estadio Azulgrana se convertía en Estadio Azul, nombre oficial a la fecha.

Hace tiempo se hizo el anuncio oficial: que Cruz Azul dejará su estadio para mediados del 2018 y volverán al Estadio Azteca, dado que el inmueble será demolido. El dueño del lugar, Moisés Cosío, tiene planes de construir un centro comercial en el mismo sitio, con lo que se terminará una etapa de 72 años como recinto deportivo. La directiva trató de alargar el préstamo o de comprarlo, pero simplemente los dueños se negaron a dicha petición.

La Plaza México se inauguró el 5 de febrero de 1946 con una cartelera encabezada por Manolete, Luis Castro de Soldado y Luis Procuna, donde daría una nueva vida a las corridas de toros en México. Este relativamente fue su nuevo hogar, ya que su vieja casa estaba en lo que es hoy el Palacio de Hierro de la calle de Durango.

Por más de 70 años ha sido de las plazas más admiradas en el mundo y varios toreros de categoría mundial ha pisado el ruedo vecino del Estadio de la Ciudad de los Deportes. Se dice que ambos lugares cuentan con un túnel subterráneo que conecta un lugar con el otro. Generalmente lo utilizan los jugadores para huir de la prensa, afición, seguridad policiaca, etcétera.

La Plaza de Toros tendrá un nuevo vecino, ya que Cruz Azul se mudará al Estadio Azteca y dará paso a un centro comercial. El Estadio Azul dejará de existir para el 2018. La Plaza seguirá presente hasta que los encargados de las corridas decidan qué hacer a futuro.

El proyecto de Moisés Cosió se desconoce, cuánto tiempo durará, y ni siquiera se sabe con profundidad los derechos de subsuelo, la capacidad que llevará el nuevo edificio, el giro a realizar; pero lo que será un hecho es que como recinto para eventos deportivos no funcionará más.

La zona era concurrida para ver un encuentro de fútbol, donde personas de todas las edades, mujeres, hombres, niños, llevan la camiseta de su club favorito. En las afueras venden comida, souvenirs, puestos que cuidan mochilas, cinturones. Una zona difícil de transitar cuando hay partido y más si es un encuentro estelar ante un rival directo. En unos años, el inmueble será escombro de basura, polvo, cemento y sólo quedará en los recuerdos.

Durante el lapso que se construya el centro comercial habrán camiones de cemento, varillas, maquinaria pesada, traileres, ingenieros y arquitectos presentes, material de construcción y trabajo duro, tanto en el día, como en la noche.

Los aficionados a los toros seguirán concurriendo a la Plaza México cuando sea la temporada grande. No se sabe qué sucederá en el momento de corridas, pero seguro que no harán labores de construcción.

Una vez que se concluya el proyecto, continuarán viendo personas que acceden a un centro comercial, ya sea para ir al cine, comer, hacer compras, u alguna actividad que hacen los jóvenes principalmente. Muchos que asistan a la plaza de Toros utilizarán el estacionamiento del lugar para dejar su vehículo y así ingresar al otro inmueble. Ya no tendrían la necesidad de dejarlo al encargado de quien cuida la calle.

El Estadio Azul llega a su fin y con eso el equipo cambiará de sede. La escuadra no será más vecino de la Plaza México. 72 años juntos y se dirán adiós el próximo año. No es un hasta luego, ni hasta pronto, es una despedida definitiva.

En el papel todo cambio es para mejorar. La cuenta regresiva comenzó, pero vendrá un nuevo proyecto, un giro diferente, pero se podría decir que a final de cuentas la Plaza de Toros, en la colonia Nochebuena, conocerá a su nuevo vecino próximamente.

No será fácil asimilar un lugar que muchos quieren. Sólo queda irlo a visitar antes de que lo tiren para siempre y se convierta en otra cosa. Un nuevo inquilino está por arribar y uno dirá “adiós vecino”.

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