¿Quién recuperó el Canal 11 del IPN?

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“¡Todavía estamos a tiempo! La victoria contra el fascismo todavía es posible. Os traiciona quien os dice que todo está perdido, que a partir de ahora es vana la lucha. Todavía podéis vencer. Pero para alcanzar la victoria, para evitar la derrota, es preciso que toda la clase obrera se una en la lucha contra la reacción” (Trotsky; 2020:13).

El 2 de agosto del presente año, hecho inédito en el IPN; el final de un ocaso inducido dejó de existir. Los supuestos agraviados por la recuperación del espacio laboral de los trabajadores del Canal 11, cansados y después de tolerar caprichos y órdenes de los Prianistas, se cebó las intenciones de chantajes y delirios de jóvenes inducidos por la derecha fascista y la oposición traidora del Prianismo.

Después de la toma irracional de un espacio de comunicación donde la cultura se distingue de los otros medios de difusión comerciales; las diferencias de expresiones libres callaron por órdenes de la derecha fascista; sólo faltó quemar el acervo para completar la dramática acción descerebrada neonazi. Decepcionantes actuaciones de estudiantes y algunos profesores sin criterio, ni capacidad de análisis evidencian el contexto de la crisis del IPN. 

Se ignoró a un medio científico y cultural atacado por la derecha; su osadía fue no obedecer ni cuartar libertades de opiniones críticas; además de obligar e insistir en desacreditar al Estado y al Instituto. Se ignoró y se tomó el espacio democrático para imponer las aberraciones del Prianismo detrás del movimiento estudiantil.

Es un hecho inédito que un Canal cultural y democrático sea el baluarte de la derecha y sus lacayos para obstruir la programación cultural y de información distinta a las de los medios vendidos. Es por lo que los dueños de esos espacios de desinformación abonaron y apoyaron a esos estudiantes perdidos en sus demandas.

Tan es así que se vendieron al recibir más de 11 mil pesos para continuar tomando edificios y por supuesto el medio democrático del Canal Once (El Astillero; 2026). Es decir, lo que implicaba entonces so pretexto del movimiento presionando en medio de chantajes y prolongación de la inasistencia de clases. 

De esta manera entonces, vemos que, los verdaderos estudiantes y profesores consecuentes, desafortunadamente sin hegemonía de consenso y desde un principio no aprobaron la toma de un medio de Información democrático. Comprendieron que se convertiría en un rehén de los Prianistas, MC y ex PRD. 

Aunado a unos académicos de confort pertenecientes a esos partidos saqueadores y traidores al cardenismo. Impulsando la ideología del servilismo, provocadores, arribistas y oportunistas colándose al descontento estudiantil. Por supuesto, midiendo sus intereses ya que en nada les afectaría la toma de salones como un espacio cultural. 

En concomitancia en el 2023 (ESIA-Z y ESIQIE) después de perder un semestre lectivo de clases se les pagó, tuvieron vacaciones y holgazaneando en sus casas o en otros lugares. Asimismo, fueron los mismos que aceptaron continuar con desfachatez un movimiento no fructífero sin alcanzar sus objetivos chantajistas.

Por ello, consideramos que, la recuperación del Canal 11 por sus trabajadores es una lección para futuros movimientos cuando no existe consenso en la ocupación de edificios y salones a cambio de traicionar la conciencia de la comunidad estudiantil y de profesores. 

De modo que, de no existir verdaderamente asambleas democráticas y reivindicaciones consensuadas y significativas los fracasos y la vendetta entre líderes y autoridades no se cumplirán las verdaderas demandas de la comunidad del IPN.

En este escenario, de una entrevista con alumnos en paro, se les preguntó si existía realmente una mano oculta en el movimiento; al preguntarles si el Prian estaba detrás; de manera indirecta aceptaron moviendo la cabeza: si existen algunos; así como otros partidos. 

Pero se les preguntó en cuanto a la hegemonía de quién está apoyando, volvieron a afirmar que el Prian. En ese momento, cambió la charla y el sentido de las preguntas. Por supuesto, las miradas entre ellos, el cansancio, las largas horas y días sin respuestas la tolerancia entre ellos cambiaba de momento.

He ahí entonces, afirmamos que detrás de estos movimientos pudiendo ser de causas nobles y reales, el Prianismo se filtra e impone sus leyes al crispar, chantajear, incitar, difamar y utilizar los errores de autoridades para provocar descontentos y crear confusiones al interior de estos movimientos estudiantiles. 

Caso contrario, atizan la violencia y frustran posibilidades de diálogos; al mismo tiempo, le apuestan a la intransigencia en la mesa de negociaciones. Esa es la dinámica de siempre y ahora ahondadas por la irrupción de beneficios y en complicidad con grupos de poder en desbandada.

En este escenario, los que recuperaron los espacios del Canal 11 fueron aquellos estudiantes que en un principio no admitieron la toma del Canal 11. No cedieron a las presiones porque no se les consultó. Rechazaron la intervención autoritaria de los Prianistas como de la derecha fascista; incluso rechazaron la toma de la Dirección General del IPN. 

Es por ello, decimos en este instante, tanto los trabajadores del IPN como los estudiantes refuerzan sus demandas al no permitir que el Prian esté comandando estos movimientos enviando a porros a dividir las demandas de la comunidad; contrariamente desperdiciando recursos para provocar y rechazar directamente los avances de la 4T; por supuesto, también en otros frentes obstruyendo las peticiones sociales.

En este sentido lanzamos tres hipótesis del movimiento, a saber: primera, este descontento no tiene el mismo significado que el 2014; donde los estudiantes y profesores democráticos impulsaron sus peticiones y en asambleas democráticas resolvían discrepancias; los debates eran sustanciales. No así en estos días de desconcierto y de oportunismo de prianistas.

Segunda, a juicio de algunos estudiantes, manifiestan que las solicitudes ya están teóricamente resueltas; sólo después de un mes se concretarán. Sin embargo, algunos alumnos insisten en destituir al Director General Dr. Arturo Reyes Sandoval. Delineando evidencias de corrupción y los malos manejos del presupuesto. Era un recordatorio de aquella nefasta y corrupta Yoloxóchitl Bustamante Diéz, cepa del Prianismo.

Tercera, interrumpir un canal del Estado para fines del Prian, era llevar una lucha estudiantil en su esencia desvirtuarla para exigir no resolver la penuria académica, sino la suspensión de Arturo Reyes. La intención es desviar las razones de las exigencias didácticas por una venganza política sin importar el desfase programático y nivel de avances de programas de estudios a cambio de obstruir saberes demandados por la comunidad del IPN.

He ahí entonces que, el regreso de las actividades del canal 11, es un espacio logrado por aquellos estudiantes que, desde un principio no acreditaron los desmanes en estos espacios culturales, por cierto: “El canal ha recibido en dos ocasiones el máximo galardón de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura por su labor como la mejor televisora educativa y cultural del mundo” (Villaseñor; 2026).

Referencias

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