El fin del imperio o el imperio sin fin

Por Roque Juan Carrasco Aquino

“Pese a las amenazas y las acciones llevadas a cabo por el actual representante del imperio gringo decadente y fascista, los pueblos más que antes se unen para enfrentar sabiamente contra las injerencias neocoloniales del gobierno de Donal Trump; el decrépito derechista está por derrumbarse. Sabemos que tiene su final al despertar la conciencia de la humanidad para enfrentar con inteligencia y sabiduría las agresiones asesinas del fascismo”.

En estos últimos días hemos seguido de cerca el supuesto decaimiento y caída del representante imperialista. Es decir, los días contados de Donal Trump sacados en los medios oficiales destacan que está fuera de contexto y sus discursos contradicen sus acciones. 

     En cuanto algunos medios despistados se apresuran a divulgar noticias a medias, falsas o una pizca de verdad para aligerar los descontentos mundiales. 

     La cotidianidad del diario acontecer imperial fascista y decrépito en marcha. Ahora por sus andanzas sin fin articula discursos irreales. Bajo infundios y demagogia pura, se nos informa que, los jueces del Senado de Estados Unidos le encuentran día con día violaciones de los derechos internacionales, contra los derechos humanos, entre otros desacatos. 

     El fin del imperio provoca desorden mundial ante su muerte anunciada.

     Al tiempo el fracaso de la política injerencista contra Venezuela de apropiarse indebidamente el petróleo venezolano; gracias a la traición de militares y de su guardia presidencial al servicio del imperio gringo. 

     De esta manera la sed irracional del Trump se dirige a invadir a Groenlandia, Cuba, Honduras, México, Irán, Gaza entre naciones indefensas. El fin de estas intentonas es al saqueo de patrimonios de cada país. Además, amenazar, intervenir, crear frentes de guerra, asesinar a civiles (Mineápolis -Minnesota- a Renée Nicole, estadounidenses); manejar a su antojo a países dóciles y cómplices de la barbarie en Palestina y Ucrania. 

      Los pueblos unidos no permitirán violaciones a sus soberanías; la lucha es ardua con la victoria esperanzada. 

Mientras la Organización de las Naciones (des) Unidas, se dedica a complacer las exigencias del Imperialismo gringo con desfachatez convoca reuniones uni, bi y multilaterales con tal de mantener la hegemonía de los presidentes de turno y el servilismo de la ONU para no desairar al monstruo depredador de recursos naturales y humanos. Son estas verdades las que, intentan ocultar los medios de información controlados por la CIA, el Mossad-judío y la cultura gringa para mediatizar a los pueblos, a ciertos ingenuos y escépticos. 

     Del mismo modo para desarraigar los valores patrios y el nacionalismo revolucionario que puede defender las agresiones y las injerencias violatorias de cada nación. Mientras los organismos internacionales ficticios de justicia se vuelven irreales al subordinase al imperialismo; pues las resoluciones son meras declaraciones infantiles frente al exterminio humano.

     El fin último del imperialismo norteamericano es por los recursos naturales: petróleo, biodiversidad, agua, tierras ras, litio, oro, plata, flora y fauna, entre muchos elementos necesarios para la demanda del mercado de productos y especular con ellos; abaratar importaciones y so pretexto de escasez e imponer la usura y chantajes contra las naciones productores de materias primas y de su autodeterminación. 

     Los informes de organismos internacionales datan ya de del incremento de la contaminación como producto de residuos tóxicos no biodegradables a corto o mediano plazo; por el contrario son elementos radiactivos que, están provocando ya enfermedades incurables: el cáncer, los efectos nocivos para la salud y las supuestas vacunas para detener nuevos brotes de sarampión, tuberculosis, Covid, gripes de todo tipo; asimismo, incrementan otras enfermedades distintas a las medicinas de las llamadas “nueva generación”. Toda mercancía es instrumento reproductor de objeto intercambiable de la acumulación del capital.

El resultado es el aumento de las ganancias de las industrias químicas, farmacéuticas y laboratorios de las empresas trasnacionales rentistas y especuladoras con la salud de los pueblos. La contradicción de estas empresas de mercaderes prioriza la rentabilidad de las inversiones y de sus intereses por encima de la salud humanitaria. 

     ¿Cuándo hemos visto que, las medicinas logran erradicar la simple gripe, la hipertensión, la diabetes, la viruela, los cánceres de próstata, de mama, entre otras causantes de muerte de la humanidad? Simplemente son paliativos para eternizar enfermedades y no desparecer en cada organismo. Pues, nunca, porque de erradicar cada brote de enfermedades el negocio de la salud desaparecería y esas trasnacionales no tendrían razón de existir medrando sobre el bienestar de las sociedades.

     He ahí entonces, a mayor consumo de alimentos chatarra, con exceso en la elaboración de sustancias tóxicas y procesados; adicionando hormonas a aves, cerdos, reses, etc., para el desarrollo veloz en el crecimiento exigida por la demanda irracional de alimentos colectivos, las industrias productoras no ofrecen el abasto suficiente; por el contrario, ofrecen productos adulterados en los mercados de consumo generalizado provocando infecciones y malnutrición de la población. 

     Por ello, la obesidad es uno de los problemas de varios países; claro, el exceso de azucares, almidones, grasas indiscriminadamente generan os impactos drásticos en la salud. Aunado a incrementar riesgos de hipertensión y de muerte por infartos de miocardio o trombosis. La ciencia se convierte en mercancía y rentable para el capital.

     En cada una de estas contradicciones el imperialismo defiende sus mercancías, pasando por la producción de armas de destrucción masiva; vehículos y autopartes para un mercado saturado y donde los impactos perversos redundan en la contaminación y acrecientan el bióxido de carbono, azufre, partículas suspendidas en el ambiente; asociado a los altos índices de gases de efecto invernadero y al final la destrucción del habitad humano y de la fauna que aún está en vínculo estrecho con las comunidades. 

     La producción banal es el arma de la acumulación y crea necesidades sin demanda social.

     Entre otras razones el imperio, controla la economía de las naciones; choca con alternativas posibles de otras regiones que desean abandonar la hegemonía del dólar. En tanto, el imperio gringo amenaza al insistir en elevar aranceles, intervenir naciones para saquear patrimonios de sus pueblos; de modo, negarse e imponer castigos con cercos internacionales prohibiendo intercambios comerciales. 

     Asimismo, impone el capitalismo gringo bloqueos económicos. En un escenario donde los energéticos y materias primas esenciales de la vida, los mercados son dominados por el imperialismo a no abastecer a las naciones: Cuba, Venezuela, Honduras, entre otros. El imperio sin contrapeso real, extermina a pueblos libre e insumisos. 

Los vaivenes del imperio sin fin, está por llegar a los límites permitidos por los acuerdos mundiales. Instancia dominada por el capitalismo mundial. Sin embargo, es hora de organizarnos para repeler esta hecatombe rentista y asesinando a la población civil dentro y fuera de sus territorios. 

     Sólo nos resta que, los pueblos democráticos deben luchar más por encarar la esquizofrenia del actual presidente del imperialismo fascista y destructor de la humanidad. No es el personaje defensor per se del capital, es la lógica del capitalismo y su fase fascista la que se impone.

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