Más de 70% de las mujeres en México ha padecido algún tipo de violencia 

Por Angélica Ruiz

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, celebrado este 25 de noviembre, la violencia sexual y la coerción reproductiva son dos problemáticas que afectan gravemente a las mujeres en México. 

     De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), el 70.1% de las mujeres ha experimentado en algún momento de su vida alguna forma de violencia, ya sea psicológica, física, sexual, económica, patrimonial o discriminación.

     En el rubro de la violencia sexual, el 49.7% de las mujeres afirma haber sido víctima de algún tipo de agresión física o digital en su vida. Estos indicativos ponen en la mesa la emergencia de un problema social que requiere atención y acción urgente. 

     Nadia, una joven de 23 años que comparte su experiencia con Reversos, explica la presión que sufre en su relación: “Estoy en el último semestre de Contaduría. Quiero terminar mi carrera y trabajar, pero mi pareja quiere que me embarace. Me ha dicho que, si no me embarazo, me va a dejar”. 

     El testimonio ilustra una situación que muchas mujeres enfrentan, donde la autonomía sobre sus cuerpos es sacrificada en pro de mantener el control en las relaciones interpersonales.

     La coerción reproductiva, un fenómeno que involucra una serie de comportamientos destinados a controlar y manipular las decisiones reproductivas de las mujeres, es una forma de violencia que afecta la salud y el bienestar de las mujeres. 

     «La coerción reproductiva está vinculada a un tipo de violencia que se genera cuando se intentan controlar las decisiones reproductivas de la pareja», señala en entrevista Paula Rita Rivera Núñez, representante de Telefem, una asociación sin fines de lucro que brinda atención especializada durante el proceso de interrupción legal del embarazo.

     Esta violencia se manifiesta en múltiples formas que incluyen la presión para mantener relaciones sexuales, el uso o no de métodos anticonceptivos, la imposición de un embarazo o la coerción para abortar, explica Rivera Núñez.

     Las consecuencias de esta violencia incluye altos índices de embarazos no planificados. México ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes entre los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de entre 15 y 19 años. 

     Esto se traduce en aproximadamente 1.9 millones de embarazos a nivel nacional, muchos de los cuales son el resultado de la coerción y el control ejercido por las parejas.

     El aborto no seguro es otro problema asociado a la coerción reproductiva, acota la especialista. En 2018, la Secretaría de Salud registró mil 80 abortos en niñas de 10 a 14 años y 20 mil 298 en adolescentes de 15 a 19 años. 

     La falta de acceso a servicios de salud adecuados y seguros convierte a muchas mujeres y jóvenes en víctimas de situaciones de riesgo.

     “A medida que la sociedad avanza hacia la eliminación de la violencia contra la mujer, es imperativo que se desarrollen políticas públicas que reconozcan la importancia de la educación en salud sexual y reproductiva, así como el acceso a servicios seguros y respetuosos”, señala Paula Rita.

     “Solo así se podrá garantizar un futuro en el que las mujeres tengan el poder sobre sus cuerpos y sus decisiones, sin miedo a represalias ni violencia”, concluye la especialista.

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