Por Roque Juan Carrasco Aquino
“La cuestión básica del movimiento socialista ha sido siempre cómo mantener su actividad práctica inmediata en acuerdo con su objetivo final. Las diferentes «escuelas» y las tendencias del socialismo se diferencian de acuerdo con sus diferentes soluciones para este problema” (Luxemburgo, Rosa; 1898).
Han pasado 60 años de la ideología suspendida en la conciencia revolucionaria; entre botones de rosas rojas y el luto por las vidas ocultas por el régimen priista de los años sesenta; pese a que en la actualidad persiste la búsqueda de 43 vidas en la conciencia popular.
Fue en Ciudad de Madera, Chihuahua, lugar del punto de inflexión de una añoranza por aplicar la teoría y práctica en defensa de la soberanía nacional y contra el saqueo y la explotación. Momentos idílicos para algunos y utopías para los consecuentes en la trayectoria revolucionaria hacia el futuro.
No obstante, marcaron fronteras ideológicas para muchos sobre el ¿qué hacer? frente a las injusticias sin convertirse en arlequines de la burguesía.
El 23 de septiembre de 1965, jóvenes conscientes de la verdad histórica marcada por las revoluciones de Independencia de 1810, y la Revolución de 1910, contra los hacendados, la explotación de campesinos en su mayoría. Además, porque la industrialización de ese entonces apenas iniciaba su proceso de explotación a la clase obrera.
Fueron instantes de respuestas teóricas de la realidad mexicana en el contexto internacional con el dominio absurdo del capitalismo en su fase de crisis económica cíclica.
Era un grupo de universitarios preocupados por su realidad incierta y las vicisitudes adversas del país. Procesos que, sobre las luchas entre ellas la guerrilla urbana, dignificaba la respuesta social de convertirse en concreción materialista; es decir, de trasmutar la formación de la enseñanza-aprendizaje en el pivote de la resistencia juvenil para transformar la vida cotidiana, social, económica, política y cultural envueltas en el conformismo de la sociedad y no dejarse llevar por el supuesto desarrollo de una nación rica en petróleo y beneficios para las clases. Ideas que se ahogaban en las promesas y demagogias electorales que nunca se volvieron realidades.
De modo que, esas quimeras -prianistas- eran banalmente mentiras y falsedades; sin embargo, se reducían a impactos perversos en el campo y en las ciudades.
En ese periodo, fueron años heroicos de los sesenta, que se organizó un grupo de jóvenes para exigir justicia, equidad y libertades democráticas para decidir por un gobierno popular, socialmente incluyente y con perspectiva revolucionaria.
Cuando menos era el sueño de todo joven que, harto de la realidad de su país vilipendiado y con decisiones del imperio gringo, apostó por otra vía distinta a la carrera electoral de la burguesía. En su modus vivendi, ideología, enquistada a perpetuar la dominación de clase y explotación de los recursos naturales y humanos.
En este sentido, los impulsos verdaderos de la Liga Comunista 23 de Septiembre eran, de acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos: “El objetivo de la agrupación fue claro: luchar por la liberación del proletariado e instaurar un gobierno socialista mediante paros y huelgas económicas, protestas políticas y la guerra de guerrillas” (CNDH; 1973: 4).
Por supuesto, a conciencia de los verdaderos revolucionarios de ayer y hoy, aún vigente la propuesta, a reserva de replantear precisiones; el debate está abierto. Porque como lo expresó Rosa Luxemburgo: “…la humanidad se encuentra frente a la elección entre la victoria del socialismo o el fin de la civilización” o, consigna difundida, y dignificada: ¡¡¡Socialismo o Barbarie!!! (Portal de las culturas; s/f). Es la consigna actual en manos del proletariado del mundo.
A estas seis décadas de quedar impunes las desapariciones y asesinatos de estos jóvenes sacrificados por la autodefensa de una forma distinta de vivir en sociedad diferente y con esencia revolucionaria, el pueblo tiene la última palabra. Sí, a esa conciencia reivindicativa de socialismo, otra sociedad posible y sin exclusiones puede ser la alternativa hoy día.
De lo contrario, las derechas y los traidores como en México de los Prianistas y la oposición conservadora fascista continuarán destruyendo los logros de la Cuarta Transformación (4T). Por supuesto, desean continuar con el saqueo, la explotación, el enriquecimiento ilícito y el retorno al capitalismo salvaje con las políticas neoliberales corruptas. Donde el mercado se impone y la sociedad obedezca a los supremacistas bajo las órdenes del imperio gringo.
De modo entonces, estas luchas guerrilleras no eran solamente de un solo estado, también se diseminó en otros como, por ejemplo: “La guerrilla se extendió a otras partes del territorio nacional. En Guerrero emergió en 1967 el Partido de los Pobres, liderado por el maestro Lucio Cabañas. Asimismo, en 1968 Genaro Vázquez Rojas, junto con la Asociación Cívica Nacional
Revolucionaria (ACNR), aplicó las tácticas de la guerra de guerrillas contra el gobierno mexicano. Ambos casos compartían un mismo objetivo: luchar por los derechos al territorio, el acceso a la educación, a la alimentación… en fin: terminar con la injusticia social” (Ibidem: CNDH). Consignas reviviendo y actuando.
Las tendencias de luchar por otro país posible aún están en el escenario de las revoluciones y la reconquista de las libertades democráticas.
Sin duda, dependerá de las amenazas y provocaciones de la derecha, de la oposición fascista y de las respuestas de rigor del pueblo exacerbado por los neoliberales.
En tanto, la verdadera izquierda responderá con todas las armas históricas posibles de siempre para contrarrestar a los traidores y saqueadores del PriAn-Mc. Así la autodefensa del patrimonio de todos. La revolución es un arma libertaria antes de sacrificar a los protagonistas y depositar la ignominia en el cementerio de lo inservible y dañino de la sociedad.
Referencias
–CNDH (1973): Fundación de la Liga Comunista 23 de Septiembre, símbolo de resistencia guerrillera durante la década de 1970 y 1980. En línea. Página web: https://www.cndh.org.mx/sites/default/files/documentos/2024-03/FRN_MAR_15-1.pdf
–Luxemburgo, Rosa (1898): El oportunismo y el arte de lo posible. En línea. Página web: https://www.marxists.org/espanol/luxem/1898/9/opor.htm
–Portal de las culturas (s/f): El origen del eslogan ‘Socialismo o Barbarie’ de Rosa Luxemburg”. En línea. Página web: https://portaldelasculturas.wordpress.com/2014/11/22/el-origen-del-eslogan-socialismo-o-barbarie-de-rosa-luxemburg/